El Gobierno dominicano lleva semanas pagando la diferencia entre el precio real del petróleo y lo que los dominicanos pagan en la bomba. La cuenta no para de crecer. Solo en la semana del 28 de marzo al 3 de abril, el Estado destinó RD$ 1,682 millones para mantener congelados los precios del GLP, las gasolinas y el gasoil, este viernes anunció un subsidio de poco más de RD$ 1,143 millones. Días después, el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, reconoció que el monto acumulado ya rondaba los RD$ 1,800 millones, y advirtió que la situación internacional "sigue agravándose".
El detonante fue la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Desde que comenzaron los ataques aéreos el 28 de febrero, el cierre del estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial— disparó el barril de Brent hasta rozar los 110 dólares. El impacto llegó directo a las bombas dominicanas: en apenas dos semanas, la gasolina subió 15 pesos y la premium superó por primera vez la barrera de los RD$ 305 por galón.
Déficit fiscal y deuda soberana: el riesgo que los mercados ya vigilan
Miguel Collado Di Franco, director ejecutivo del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), es directo: el Gobierno no tiene margen para sostener indefinidamente estos niveles de subsidio sin consecuencias fiscales serias. "El gobierno no tiene dinero para eso, a menos que decida hacer una reducción en el gasto. De lo contrario, se incrementaría el déficit sobre lo que ya se presupuestó para este año, que fue 3.4% del PIB", advirtió el economista.
El riesgo que señala Collado Di Franco no es solo contable. Si el Gobierno sale a los mercados a emitir deuda soberana para cubrir subsidios, la señal que reciben los inversionistas es negativa. "Las calificadoras de riesgo tienen a los países en la mira estos días, y los tenedores de bonos están demandando mayores retornos. El endeudamiento sería aún más caro", dijo. En ese escenario, una evaluación futura de una calificadora podría penalizar este tipo de políticas.
El economista también alerta sobre el efecto acumulado: los combustibles no son el único subsidio en juego. A la presión de los combustibles se suman las transferencias al sector eléctrico —que aumentarán con el alza del petróleo— y los subsidios a fertilizantes ya anunciados. Su diagnóstico es claro: "Hay que sincerar los precios y focalizar los subsidios. Ahora mismo el mercado está distorsionado. Los precios envían una señal a los consumidores, pero si tú distorsionas esa señal, le estás diciendo a la gente que la gasolina no es tan cara como indica la realidad".
El argumento de fondo es que el subsidio universal —que beneficia por igual a quien puede pagar y a quien no— termina siendo regresivo: quienes más consumen combustible son quienes más se benefician, independientemente de su capacidad económica.
Presión inflacionaria y subsidios: una advertencia sobre sus riesgos y efectos
El economista Antonio Ciriaco Cruz advirtió que, si el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán se prolonga, los riesgos para la economía dominicana aumentarían por el impacto en los precios internacionales de la energía y, en cadena, sobre el costo de vida.
A su juicio, un alza del petróleo y sus derivados incrementaría la probabilidad de una mayor inflación, con la posibilidad de que el índice supere la meta de 5% establecida por las autoridades. “Por la ubicación y las características del conflicto, el efecto principal se sentiría en los precios, especialmente en los componentes vinculados a combustibles y transporte”, planteó.
Ciriaco Cruz también puso el foco en el frente fiscal: los recursos consignados en el Presupuesto para contener los precios internos de los combustibles podrían agotarse en cuestión de semanas. Recordó que el Gobierno presupuestó RD$ 13,748.41 millones para subsidiar gasolina, gasoil y GLP, pero que, desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, se ha destinado en promedio RD$ 1,000 millones semanales a ese componente.
“De mantenerse ese ritmo de gasto, el presupuesto para subsidios se agotaría en junio”, sostuvo. En ese escenario, señaló, el Estado quedaría ante decisiones difíciles: reformular el Presupuesto, incrementar el endeudamiento público o retirar los subsidios a los combustibles, con el consiguiente impacto sobre los precios internos y la actividad económica.
Subsidio al combustible en República Dominicana: cuánto cuesta frenar el precio
El economista José Lois Malkún puso el número sobre la mesa: en apenas dos semanas, el país tuvo que pagar subsidios por RD$ 3,000 millones. Y proyectó un escenario más duro: si el conflicto no se resuelve rápido y el barril se mantiene en torno a los 100 dólares, el Gobierno tendría que destinar más de RD$ 60,000 millones en subsidios para el resto del año.
El propio Abinader lo anticipó en su alocución del 23 de marzo: aunque el Estado seguirá cubriendo montos que superan los RD$ 100 por galón en algunos casos, proyectó una reducción del subsidio de RD$ 12,000 millones para el resto del año. Para financiarlo, el Gobierno anunció una reasignación de RD$ 10,000 millones del presupuesto, más RD$ 1,000 millones adicionales para subsidiar fertilizantes agrícolas.
El economista Bernardo Vega lo describió con precisión: el dilema del Gobierno es si transferir al público el enorme incremento en el costo de la gasolina, o absorberlo a través de una reducción aún mayor en la inversión pública. Hasta ahora, la opción ha sido la segunda.
Precio del petróleo hoy y su impacto en la economía dominicana
El subsidio contiene la inflación, pero no la elimina. El IPC de marzo cerró en 0.27%, con el transporte como principal factor de presión, según el Banco Central. La inflación interanual llegó a 4.63%, aún dentro del rango meta, pero en el límite superior.
El analista Rafael Ramírez Medina advirtió que el mecanismo tiene un costo oculto: el subsidio genera un agujero fiscal que debe ser financiado con mayores ingresos o, en su defecto, con endeudamiento. En un país que importa prácticamente todo el petróleo que consume, cada dólar que sube el barril es un dólar que el Estado tiene que poner de su bolsillo si decide no trasladar el costo al consumidor.
El FMI y el Banco Mundial ya advirtieron sobre la necesidad de que las economías ordenen sus políticas fiscales ante la prolongación del conflicto. Desde distintos sectores se pidió al Gobierno que reduzca el gasto público como alternativa a trasladar el ajuste a la población.
Alto al fuego en Medio Oriente: ¿alivio temporal o pausa?
El 8 de abril llegó un respiro. El Brent se desplomó más de un 13% en un solo día, cerrando en 94.75 dólares tras el anuncio del alto al fuego en Oriente Medio. Eso abrió espacio para que el Gobierno ajustara levemente los precios al alza —lo que Paliza justificó públicamente— sin que el subsidio desapareciera del todo.
Pero la volatilidad no se fue. El barril había pasado de 60 a casi 100 dólares en una semana cuando estalló el conflicto, y los mercados siguen atentos a cualquier movimiento en la región. La guerra en Medio Oriente continúa generando presiones inflacionarias globales que afectan tanto a economías desarrolladas como emergentes, con República Dominicana entre las más expuestas por su alta dependencia de combustibles importados.
Dependencia energética de República Dominicana: el problema de fondo
Detrás de cada semana de precios congelados hay una vulnerabilidad estructural que el subsidio no resuelve: República Dominicana no produce petróleo y compra en el mercado internacional a precio de mercado. Cada choque externo —una guerra, un huracán en el Golfo, una decisión de la OPEP— se convierte en una crisis fiscal interna.
La respuesta de largo plazo que el Gobierno viene impulsando apunta a reducir esa dependencia. Entre 2025 y 2026, el país incorpora más de 1,500 MW de nueva capacidad instalada, con la energía solar como protagonista, en el marco de una inversión de casi US$ 1,900 millones para renovar el sistema eléctrico. Pero esa transición toma años. El subsidio, mientras tanto, sigue corriendo semana a semana.
La pregunta que nadie en el Gobierno responde con claridad es cuánto tiempo más puede sostenerse el congelamiento si el barril vuelve a escalar. Paliza ya lo insinuó: podría haber "nuevos ajustes". La traducción es simple: más aumentos en la bomba.
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