En medio de un entorno de incertidumbre internacional que vuelve a presionar costos —incluidos combustibles, transporte y energía— y reaviva el debate sobre cómo “apretarse el cinturón” sin trasladar el costo a los hogares, el economista Antonio Ciriaco Cruz sostuvo que el principal problema para ajustar las cuentas públicas en República Dominicana es la rigidez del gasto.

La rigidez del gasto público, explicó, significa que una gran parte del presupuesto no puede reducirse fácilmente, porque está comprometida en partidas que se ejecutan de manera recurrente o están protegidas por leyes y mandatos.

Ciriaco Cruz estimó que el gasto público se ubica alrededor de 20% del PIB, pero con un componente mayoritario de recursos “atados” a obligaciones que dejan poco espacio para recortes inmediatos sin afectar servicios esenciales o incumplir normas.

Gasto rígido: 63.3% concentrado en cuatro grandes partidas

El economista indicó que, dentro del presupuesto, aproximadamente el 63.3% del gasto total del Gobierno está comprometido en Educación, Salud, Defensa y el pago de intereses de la deuda pública.

En la práctica, subrayó, ese nivel de concentración reduce la flexibilidad presupuestaria: aun si el Estado necesita ajustar, la mayor parte del gasto ya tiene destino definido.

Leyes, Constitución y subsidios: el presupuesto “preasignado”

Además de esas partidas, Ciriaco Cruz señaló que una porción relevante del gasto está preasignada por ley, lo que limita la capacidad de maniobra del Gobierno.

Entre los ejemplos citó el 4% del PIB para educación preuniversitaria (mandato constitucional), las asignaciones a los ayuntamientos establecidas en la Ley 166-03, además de transferencias obligatorias a la UASD, el Poder Judicial, el Ministerio Público, entre otras instituciones.

A esto agregó el crecimiento automático de pensiones y jubilaciones, que tienden a aumentar con el tiempo, y los subsidios al sector energético, que suelen presionar el gasto cuando se encarecen insumos o se busca contener alzas.

Ciriaco Cruz advirtió que estos compromisos no pueden recortarse sin cambios de fondo, como modificar leyes o la Constitución, un proceso que no se resuelve en el corto plazo.

Cuando hay choque externo, el ajuste suele caer en inversión

En ese escenario, el economista afirmó que cuando se presentan choques externos —como escaladas bélicas con impacto económico— la “partida de ajuste” que frecuentemente limitan los gobiernos es el gasto de inversión.

“Reducen la inversión pública o retrasan proyectos que están en ejecución”, sostuvo, al plantear que la rigidez del gasto corriente termina desplazando el ajuste hacia obras y proyectos.

Katheryn Luna

Editora de Economía

Editora de Economía. Periodista. Comunicadora Social, con maestría en Comunicación Corporativa. Experiencia en temas educativos, salud, turismo, tránsito, transporte, gestión de desechos, agua y economía. Premios AIRD, Funglode, FIL, Indocal, Unicef, Juan Bosch, Raphy Durán y PEL.

Ver más