El conflicto bélico entre Irán, Israel y Estados Unidos, ha comenzado a generar efectos colaterales en la economía global, provocando una nueva ola de presiones inflacionarias que ya impactan tanto a economías desarrolladas como emergentes. El encarecimiento del petróleo, la incertidumbre en los mercados energéticos y las interrupciones en las cadenas de suministro están entre los principales factores que explican este fenómeno.

En el caso de República Dominicana, la situación resulta muy delicada debido a su dependencia de la importación de combustibles. El país, que no cuenta con producción petrolera propia, se ve obligado a absorber los incrementos internacionales del crudo, lo que se traduce en un aumento directo en los costos de generación eléctrica y transporte.

Sin embargo, el Gobierno ha asumido la mayor parte del aumento de los precios de los combustibles. Durante esta semana, del 18 al 24 de abril de 2026, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), informó que el subsidio para mantener congelados los precios de los combustibles ascendió a RD$ 1,153 millones.

El subsidio por tipo de combustible asciende a RD$ 104.8 millones para el GLP; RD$ 415.2 millones al gasoil regular; RD$ 263.2 millones en gasoil óptimo; RD$ 233.9 millones a gasolina premium y RD$ 136.6 millones a la gasolina regular.

Analistas económicos advierten que este escenario podría desencadenar una fuerte presión inflacionaria en los próximos meses.

El alza en los combustibles impacta de manera transversal toda la economía elevando los costos de distribución de mercancías, incrementa las tarifas del transporte público y privado y encarece la producción de bienes esenciales.

Además, a finales de marzo de este año, las principales organizaciones sindicales del sector transporte dominicano anunciaron que mantendrán sin variación los precios de los pasajes, a pesar del incremento sostenido en los combustibles que acumula RD$ 15 por galón en las gasolinas y el gasoil en apenas dos semanas consecutivas de alzas.

Como resultado, los artículos de primera necesidad, desde alimentos hasta productos básicos del hogar, tienden a experimentar aumentos significativos en sus precios.

El Grupo Detallistas Unidos ratificó el jueves pasado que, hasta el momento, no se han registrado incrementos “relevantes” en los precios de la canasta familiar, pese a advertencias sobre posibles presiones en los costos de transporte.

Durante una rueda de prensa posterior a una reunión de seguimiento, periodistas consultaron a Ricardo Rosario —presidente del Grupo Detallistas Unidos— sobre las medidas concretas presentadas en el encuentro. Rosario respondió que el sector mantiene lo informado previamente:

“Hasta ahora no hemos tenido aumento de los precios de la canasta familiar que puedan ser relevantes”.

El dirigente reconoció que existen “amenazas” por movimientos en los fletes, pero sostuvo que ese impacto “ha sido asumido por el comercio”, evitando que se traslade a los productos de mayor consumo.

Según explicó, los aumentos detectados se han concentrado en artículos que “no son de alto consumo”, como cosméticos y algunos empaques plásticos.

Energía

El sistema eléctrico dominicano, altamente dependiente de derivados del petróleo, también enfrenta preocupantes inconvenientes.

El 5 de marzo, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, señaló que los principales contratos de gas cuentan con precios establecidos, por lo que no se esperaba un impacto inmediato en el costo de la energía. Sin embargo, advirtió que una prolongación del conflicto podría afectar el suministro, especialmente por la importancia del estrecho de Ormuz en el tránsito de petróleo y gas.

Posteriormente, el 13 de marzo, el Gobierno reunió al sector eléctrico, donde las generadoras aseguraron contar con reservas suficientes de carbón y gas natural para cubrir la demanda durante el resto del año.

El 18 de marzo, Santos reiteró que el país avanza en un proceso de transformación de su matriz energética, basado en tres ejes:

  • Eficiencia energética.
  • Expansión de renovables.
  • Desarrollo de almacenamiento.

El domingo 22 de marzo, el presidente Luis Abinader advirtió que, aunque la economía dominicana mantiene fundamentos sólidos, crecimiento, acceso a financiamiento y reservas de US$ 16,000 millones, la coyuntura internacional implicará presiones en tarifas eléctricas, transporte y en los precios de los alimentos.

  • Diversificación de la matriz energética.
  • Impulso a las energías renovables.
  • Existencia de contratos de gas natural con precios fijos.

Aun así, el Gobierno ha tenido que aumentar de forma sostenida los subsidios a los combustibles.

Un incremento sostenido en los precios del crudo podría traducirse en ajustes tarifarios o mayores subsidios estatales, lo que a su vez presiona las finanzas públicas. En este contexto, el consumidor final termina asumiendo parte importante de la carga inflacionaria.

Petróleo e inflación

En Estados Unidos, el impacto del conflicto en Irán se refleja principalmente en el aumento de los precios de los combustibles.

El barril de petróleo ha alcanzado niveles próximos a los US$ 120, impulsado por temores de interrupciones en el suministro global, especialmente en rutas estratégicas del Medio Oriente.

Este viernes 17 de marzo, el canciller iraní, Seyed Abbas Araghchi, quien publicó en la red social X que "en línea con el cese al fuego en el Líbano, el paso de todos los buques comerciales por el Estrecho de Ormuz queda declarado completamente abierto por el período restante de la tregua".

La noticia sacudió los mercados de manera inmediata. El petróleo Brent se desplomó un 13 % hasta los US$ 86.30 por barril, su nivel más bajo desde la primera semana de marzo. El WTI estadounidense cerró en US$ 79.20 por barril.

Este incremento ha tenido un efecto directo en la inflación estadounidense.

Según los datos más recientes, el índice de precios al consumidor reportó en marzo una inflación de 3.3 %, superior al 2.4 % registrado en febrero.

Aunque la economía estadounidense cuenta con mayor capacidad de absorción y producción interna de energía, el alza en los precios de la gasolina impacta de inmediato el bolsillo de los consumidores y los costos operativos de las empresas.

Expertos señalan que el aumento en los combustibles también repercute en sectores como el transporte, la logística y la industria, generando un efecto en cadena que termina reflejándose en los precios finales al consumidor estadounidense.

En conjunto, el conflicto en Irán pone de manifiesto la vulnerabilidad de la economía global ante choques geopolíticos.

Mientras países como República Dominicana enfrentan riesgos inflacionarios más pronunciados por su dependencia energética, economías como la de Estados Unidos también experimentan presiones que afectan su estabilidad económica.

La evolución del conflicto será clave para determinar si esta nueva ola inflacionaria se intensifica o logra ser contenida en el corto plazo.

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Elías Barreras Corporán

Comunicador

Comunicador establecido en Nueva York. Trabaja en el consulado general de República Dominicana en Nueva York.

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