En un escenario marcado por tensiones políticas, sanciones económicas y la detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por tropas estadounidenses bajo acusaciones de narcoterrorismo, el mapa energético del Caribe vuelve a reconfigurarse.

El cese de un acuerdo entre República Dominicana y PetroCaribe cerró un ciclo de dependencia y obligó a la economía dominicana a replantearse de quién y bajo qué condiciones asegurar su suministro de hidrocarburos.

No siempre fue así. En 2014, Venezuela figuraba como el segundo mayor proveedor de combustibles refinados de República Dominicana, con el 17 % del total importado, equivalente a US$344 millones. Solo Estados Unidos superaba esa participación, al concentrar el 62 % de las importaciones, unos US$1,270 millones, según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y la Dirección General de Aduanas (DGA).

Para ese momento, República Dominicana fue uno de los países signatarios del acuerdo Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima (PDVSA), por el acuerdo de Petrocaribe, mediante el cual Venezuela vendía petróleo con amplios plazos y condiciones de pago, entre ellos con productos producidos en esa isla del Caribe, como carne de pollo y grasas comestibles.

Un año después, el Gobierno dominicano pagó el 98 % de la deuda que tenía con Petrocaribe, mientras que el entonces presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), Félix Jiménez, reveló que Venezuela no está despachando crudo a República Dominicana, “por lo que se ha tenido que recurrir a otros mercados” desde el 2016.

Ante esta situación, la nación dominicana tuvo que diversificar los mercados internacionales y asegurar la compra de los hidrocarburos. De hecho, el país importó US$ 1,163 millones por concepto de hidrocarburos durante el tercer trimestre del 2025, una disminución del 5 % respecto a igual período del año anterior, cuando el Ministerio de Energía y Minas registró RD$ 1,230 millones.

Al desglosar los países vendedores del denominado “oro negro”, Estados Unidos fue el principal suplidor para el país, con US$ 969.4 millones, para el 83.4 % del total. Con un porcentaje de 5.6 % se ubicó Países Bajos, con US$ 65 millones y Colombia, con 3.5 % o US$ 40.1 millones. En tanto, Bélgica suministró el 3.1 % de los hidrocarburos que se tradujo a US$ 36.6 millones, mientras que las Islas Vírgenes estadounidenses aportaron 2.6 %, o US$ 30.5 millones.

Además, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) destacó que el consumo de derivados del petróleo fue de 1,831,670,474 galones en 2024, un 3.49 % más que de los 1,769,763,819 galones consumidos en el 2023.

En 2024, el país gastó US$ 4,706.6 millones para comprar hidrocarburos, monto que es US$ 562.7 millones más respecto al 2023, aumento que según el Ministerio de Energía y Minas se debe “al aumento de las cantidades importadas”.

El 85.6 % de las importaciones provino de Estados Unidos, siendo el petróleo de Texas, con US$ 4,031.4 millones. En menor porcentaje, Colombia con 3.4 % y Países Bajos con 2.4 %, en términos absolutos fueron US$ 162.1 millones y US$ 115.9 millones, respectivamente.

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

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