La sentencia de 20 años de prisión contra el exmayor general Adán Cáceres y otros implicados en el entramado de corrupción de la Operación Coral es vista por juristas como un hito para el sistema judicial, aunque también reabre el debate sobre el uso de la prisión preventiva y los desafíos pendientes en la persecución penal.
Un fallo con impacto institucional
La condena impuesta por el Primer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional a Adán Cáceres Silvestre y a Juan Carlos Torres Robiou representa una de las decisiones más trascendentales en materia de corrupción administrativa de los últimos años.
El caso, que involucra el presunto desvío de más de RD$4,500 millones desde instituciones como el Cuerpo de Seguridad Presidencial (Cusep), el Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (Cestur) y el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), envía una señal de que los altos funcionarios también pueden enfrentar consecuencias penales.
Participación Ciudadana considera condena en caso Coral 5G un avance clave contra la corrupción
Para el coordinador general de la Participación Ciudadana, Francisco “Pancho” Álvarez, la condena emitida en el caso Coral 5G constituye un paso significativo para el fortalecimiento de la lucha contra la corrupción y la consolidación del sistema judicial dominicano.
Álvarez considera trascendental que los grandes expedientes de corrupción estén llegando a la etapa de juicio de fondo y produciendo decisiones sobre culpabilidad o inocencia, superando una etapa en la que muchos procesos permanecían durante años sin una resolución definitiva.
En su declaración, el coordinador de la organización no gubernamental elogió el trabajo realizado por las juezas que conocieron el caso, al considerar que llevaron a cabo un ejercicio judicial ejemplar al exponer públicamente los fundamentos de la sentencia y explicar los votos disidentes emitidos dentro del tribunal.
“Se rompió el techo de los 10 años”
Respecto a los casos complejos, Álvarez sostiene que los expedientes de corrupción no pueden evaluarse únicamente por el tiempo que toman en ser conocidos, debido a que involucran numerosos imputados, extensos volúmenes de pruebas, peritajes especializados y largas jornadas de audiencias para garantizar decisiones sustentadas.
Subraya que la condena de hasta 20 años de prisión impuesta a algunos de los principales implicados representa un cambio significativo en la respuesta del sistema de justicia frente a la corrupción administrativa. “Se rompió ya el techo de los 10 años”
Entre los casos emblemáticos recordados por Álvarez, citó Baninter, Banco del Progreso, Banco Peravia y otros procesos de corrupción habían concluido históricamente con penas que no superaban una década de prisión.
Según explica, la falta de sanciones efectivas ha sido uno de los principales factores que han permitido el crecimiento de la corrupción en el país durante las últimas décadas.
“Cuando no se aplica el régimen de consecuencias, lo que ocurre es que crece la corrupción”.Francisco “Pancho” Álvarez, coordinador general de la Participación Ciudadana.
Álvarez considera que la relevancia del caso Coral 5G no radica en la severidad de las condenas impuestas, sino en el hecho de que procesos anteriores recibieron castigos insuficientes frente a la magnitud de los daños ocasionados al Estado y a la sociedad.
“No es que este caso fue una exageración; lo que fue una exageración fueron los casos anteriores”, señala al comparar las penas impuestas en este expediente con las aplicadas en otros procesos de corrupción de alto perfil.
Retos institucionales
El dirigente cívico también destaca la calidad de la motivación presentada por el tribunal, a la vez que pone de manifiesto la confianza en que la decisión pueda sostenerse durante las etapas posteriores del proceso judicial, incluyendo la apelación anunciada por algunas de las defensas.
No obstante, Álvarez advierte que el país aún enfrenta importantes retos institucionales, entre ellos las disposiciones del nuevo Código Penal que, a su juicio, representan un retroceso para la libertad de expresión al mantener sanciones penales por difamación e injuria.
También llamó a que el Ministerio Público continúe profundizando investigaciones pendientes relacionadas con presuntas irregularidades en el sistema de salud, incluyendo el caso de Senasa y otros expedientes vinculados a corrupción administrativa.
Un “éxito" penal, pero con la independencia judicial bajo la lupa
Para el abogado Robinson Reyes, la sentencia constituye un “éxito penal innegable” para el Ministerio Público, al lograr condenas que validan la existencia de una estructura de corrupción y lavado de activos de gran escala dentro del Estado.
“Lograr condenas de 20 años para los principales cabecillas y penas de 15 y 10 años para otros implicados valida la tesis acusatoria sobre la existencia de una red criminal organizada”, sostuvo.
A pesar de eso, uno de los aspectos que más destacan los especialistas es la decisión del tribunal de descargar a algunos imputados, entre ellos Tanner Flete, hijo de la pastora Rossy Guzmán.
Según Reyes, este punto demuestra que los jueces evaluaron de manera individual la responsabilidad penal de cada acusado y no actuaron por presión mediática.
“La responsabilidad penal es estrictamente individual. Ser familiar o estar vinculado a una persona acusada no constituye prueba suficiente para una condena”, explicó.
A su juicio, estos descargos fortalecen la credibilidad de la decisión judicial y evidencian una mayor madurez institucional.
El debate sobre la prisión preventiva
La sentencia también revive una discusión recurrente en el sistema penal dominicano: el uso de la prisión preventiva durante los procesos de corrupción.
El abogado Robinson Reyes considera que los descargos obtenidos por algunos acusados reabren cuestionamientos sobre la aplicación de medidas de coerción severas a personas cuya culpabilidad finalmente no pudo ser demostrada más allá de toda duda razonable.
El tema cobra relevancia en un contexto en el que varios imputados permanecieron privados de libertad durante largos períodos antes de conocerse el fallo.
¿Por qué los condenados siguen en libertad?
El jurista Diógenes Durán explicó que una sentencia condenatoria no implica automáticamente el ingreso a prisión de los condenados cuando aún existen recursos pendientes.
Recordó que la Constitución y el sistema procesal garantizan la presunción de inocencia hasta que la sentencia adquiera carácter definitivo tras agotarse las apelaciones y eventuales recursos de casación.
“Legalmente el proceso continúa abierto mientras existan recursos disponibles. Por eso las medidas de coerción no cambian de manera automática con la sentencia”, señaló.
Durán indicó que una variación de la medida debe ser solicitada por las partes y sustentada en elementos como un eventual peligro de fuga.
Un mensaje para futuros casos de corrupción
Más allá de las condenas individuales, especialistas coinciden en que el principal impacto del caso Coral radica en el precedente que deja para futuras investigaciones de corrupción administrativa.
La decisión se suma a otros procesos de alto perfil impulsados en los últimos años y fortalece la percepción de que los expedientes contra funcionarios de alto rango pueden llegar a una sentencia condenatoria tras años de litigio.
Sin embargo, también deja lecciones para el sistema de justicia, particularmente en la necesidad de fortalecer las investigaciones, individualizar responsabilidades y garantizar que las medidas cautelares se apliquen de forma proporcional.
Mientras la defensa prepara los recursos correspondientes, la sentencia del caso Coral se perfila como una de las más relevantes de las últimas décadas en la lucha contra la impunidad y la corrupción en República Dominicana.
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