Ante la presión que ejercen los operativos migratorios sobre la disponibilidad de trabajadores en el campo, el Gobierno dominicano y los principales gremios productores de arroz y banano acordaron este jueves crear una mesa permanente de coordinación para garantizar que la producción agrícola no se detenga mientras avanza el proceso de mecanización. La cifra que reveló el sector bananero habla por sí sola: de 24,000 trabajadores requeridos recientemente, solo 125 aplicaron.
Un acuerdo entre la urgencia productiva y la política migratoria
La reunión, celebrada en la sede del Ministerio de Agricultura, reunió a tres de los ministerios con mayor incidencia en la crisis: Agricultura, encabezado por Francisco Oliverio Espaillat; Defensa, representado por el teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre; y Migración, a cargo del vicealmirante Lee Ballester. Del lado privado, participaron representantes de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz) y la Asociación Dominicana de Productores de Banano (Adobanano).
El encuentro se produce en un contexto de creciente tensión entre las políticas de control migratorio —que en los primeros días de junio derivaron en la deportación de más de 3,200 personas en un solo fin de semana— y las necesidades operativas de sectores agrícolas que históricamente han dependido de mano de obra haitiana para sostenerse.
Lo que acordaron
Los acuerdos alcanzados incluyen tres ejes principales:
- Mesa permanente de coordinación entre los ministerios y los gremios para dar seguimiento a las medidas y evaluar resultados.
- Mecanismos de control ordenado: la Dirección General de Migración coordinará con las Fuerzas Armadas un plan para identificar y registrar vehículos, conductores y rutas utilizadas por los productores, a fin de facilitar las labores agrícolas dentro de un marco legal.
- Avance hacia la mecanización, reconocida por ambas partes como la salida estructural, aunque con gradualidad.
La crisis de mano de obra: números que alarman
El presidente de Adobanano, Blas Martínez, fue el más directo al describir la magnitud del problema. Según explicó, la escasez de trabajadores ha llegado a niveles críticos: en una convocatoria reciente, el sector necesitaba 24,000 personas y apenas se presentaron 125. La cifra ilustra con crudeza la brecha entre la demanda laboral del campo y la oferta disponible de trabajadores dominicanos.
Martínez valoró el respaldo de las Fuerzas Armadas, pero advirtió que la actividad bananera es una labor compleja que requiere soluciones graduales y sostenibles, no transformaciones abruptas.
Por su parte, Marcos Rodríguez, de Fenarroz, reconoció el respaldo a la mecanización, pero señaló que ciertas tareas —especialmente en la preparación de tierras— siguen requiriendo mano de obra. Citó los casos de Ecuador y Costa Rica como referentes en modernización agrícola, aunque aclaró que ambos países operan en condiciones culturales y sociales distintas a las dominicanas.
Rodríguez también pidió flexibilidad durante la transición, en especial en las zonas fronterizas de Dajabón, Montecristi y Mao, donde la dependencia de trabajadores extranjeros es más pronunciada.
El Gobierno apuesta por la mecanización, pero reconoce que lleva tiempo
El ministro Espaillat fue enfático: "El país tiene que dar este paso. La seguridad alimentaria es un tema de alta prioridad nacional y cada día se hace más difícil encontrar mano de obra suficiente y calificada para las labores agrícolas". Pidió a los productores confiar en el proceso y prepararse para la transición.
Lo que no dijo el ministro es que ese proceso ya tiene fecha de arranque: el Programa Nacional de Mecanización (Programec), anunciado en mayo, está previsto para lanzarse en julio de 2026 con una inversión inicial de RD$500 millones, destinados al financiamiento de asociaciones, cooperativas y productores para la adquisición de equipos. Las primeras zonas piloto serán precisamente Montecristi, Mao, San Juan de la Maguana, la región Nordeste y Constanza —las mismas que hoy enfrentan mayor escasez de trabajadores.
El ministro de Defensa, Fernández Onofre, reiteró el compromiso de respaldar al sector agropecuario para evitar interrupciones en la producción "sin descuidar los temas vinculados a la seguridad nacional", una fórmula que resume la tensión de fondo que atraviesa toda la discusión.
Deportaciones masivas en medio de la cosecha
La reunión de este jueves no ocurre en el vacío. En las últimas semanas, la Dirección General de Migración ha intensificado sus operativos en la región Norte —Santiago, Valverde, Montecristi, Espaillat— precisamente las provincias con mayor actividad arrocera y bananera del país. Solo entre el 12 y el 14 de junio, más de 3,200 personas fueron deportadas a través de los pasos fronterizos.
El consultor agropecuario Wilson Pichardo advirtió esta semana que el sector agropecuario dominicano enfrenta un "peligroso estancamiento" por la falta de investigación, planificación e innovación tecnológica, y convocó al Gobierno a un plan de tecnificación urgente. La mesa acordada este jueves es, en parte, una respuesta a ese llamado —aunque sus resultados concretos están aún por verse.
La presencia en la reunión de la diputada Ángela Rodríguez, de la provincia Valverde —corazón de la producción arrocera nacional—, da cuenta de la dimensión política que ha adquirido el tema.
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