La revista Travel + Leisure pone la mirada sobre República Dominicana con una afirmación que resume su encanto natural: “Este país tiene las playas más limpias del Caribe, con 21 costas vírgenes y aguas azules cristalinas”.

Pero no se trata solo de belleza. La revista indica que cada vez más viajeros buscan destinos que combinen paisajes paradisíacos con compromiso ambiental. En ese camino, la certificación Bandera Azul se convierte en una guía para los extranjeros.

Este distintivo, reconocido a nivel internacional, se otorga a playas y destinos que cumplen estándares de sostenibilidad, seguridad y calidad. En ese escenario, República Dominicana destaca con el mayor número de playas certificadas en el Caribe: 21 espacios donde la naturaleza se preserva casi intacta.

Este compromiso no es reciente. República Dominicana se integró al programa Bandera Azul en 2004 y ha ampliado progresivamente su presencia, especialmente en zonas como La Altagracia, La Romana y Puerto Plata.

Algunas playas han mantenido esta distinción durante años, como playa Dominicus, una de las primeras en América en recibir el reconocimiento y que aún conserva sus estándares de excelencia.

En ese momento, República Dominicana concebía el turismo costero: no sólo como sol y playa, sino como parte de una visión ambiental responsable y competitiva. La decisión, impulsada por la Asociación de Hoteles La Romana–Bayahíbe (AHRB), fue más que un gesto simbólico. Fue estratégica.

“Necesitábamos una herramienta internacional que nos ayudara a elevar los estándares de calidad ambiental del destino, fortalecer nuestra reputación y visibilizar nuestro compromiso con un turismo responsable”, explicó Ana García-Sotoca, directora ejecutiva de la AHRB.

Calidad de las playas, un factor que motiva a los turistas

Las estadísticas del Banco Central (BCRD) indican que el 50.5 % de los extranjeros no residentes visitaron el país motivados por la calidad de sus playas. Este porcentaje representa 4,310,519 de los 8,535,701 visitantes no residentes que llegaron en 2024.

Esta preferencia posiciona a República Dominicana como un destino clave para evolucionar su modelo de turismo de “sol y playa”, tradicionalmente ligado al formato todo incluido, hacia un enfoque más sostenible mediante la certificación de playas bajo el sello internacional Blue Flag.

En un mundo donde solo 51 países cuentan con playas certificadas con Bandera Azul, la posición del país caribeño adquiere mayor relevancia.

Dentro de la región, es el único país con esta distinción, consolidándose como un destino donde la belleza natural no solo se disfruta, sino que también se protege.

Blue Flag Global destacó que México registró con 80 playas certificadas, seguido de Brasil con 38 y República Dominicana con 26.

Detrás de Quisqueya se encontraron:

  • Argentina (10)
  • Colombia (8)
  • Chile (3)
  • Puerto Rico (2)

Esta región recibió el 10 % del PIB del sector de viajes, que se tradujo a US$ 714,000 millones en 2024 y 28.2 millones de empleos, según Oxford Economics.

¿Qué se toma en cuenta para otorgar esta distinción?

Pero más allá de la estética, la Bandera Azul representa una transformación: colaboración entre actores del sector privado, estándares medibles y compromiso.

“El programa ha sido una herramienta para fortalecer la colaboración entre los hoteles del destino, que trabajan unidos para garantizar que nuestras playas no solo cumplan con los criterios, sino que sean espacios seguros, inclusivos y sostenibles para todos”, afirmó García-Sotoca.

  • Calidad del Agua: Cumplimiento estricto de parámetros microbiológicos.
  • Gestión Ambiental: Educación ambiental y manejo de residuos.
  • Seguridad y servicios: Presencia de guardavidas y primeros auxilios.
  • Accesibilidad: Espacios para personas con discapacidad.

La vicepresidenta de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores), Aguie Lendor, coincidió en que el sector privado ha jugado un rol clave en este proceso.

“Se genera una verdadera cadena de valor en torno al cuidado del litoral, que involucra no solo a los hoteles, sino también a operadores turísticos, comunidades locales y los propios visitantes”.

Más allá del prestigio, esta certificación se ha convertido en un activo tangible que impacta tanto en la reputación del destino como en el comportamiento del turista.

Detrás del símbolo que ondea en las playas con Bandera Azul, hay un trabajo riguroso, constante y técnico.

No se trata solo de cumplir una vez y lucir un galardón: la verdadera sostenibilidad implica renovación continua, vigilancia ambiental y adaptación constante.

Calidad de playa: ¿Qué turista lo valora?

República Dominicana cuenta con más de 300 playas que fueron un atractivo para los 8,535,701 no residentes que visitaron el país en calidad de turistas en 2024.

Desde Bahía de las Águilas, cruzando por La Caobita, Rincón o Punta Rucia, hasta las tradicionales de Punta Cana, la oferta playera sigue siendo el principal atractivo para los extranjeros.

Las estadísticas lo confirman.

El 50.5 % visitó Quisqueya por la calidad de las playas, que se tradujo en unos 4,310,529.

Asimismo, el 15.3 % eligió el país por su clima, mientras que el 11.9 % por la hospitalidad. En menor cantidad, el 9.9 % por amigos o relacionados.

Si bien el 50.5 % dijo que visitó por la calidad de las playas, el porcentaje varía según la residencia del extranjero no residente.

En el caso de América del Surregión que aportó el 13.1 % del total de los extranjeros que llegaron vía aérea,  el 63.9 % resaltó el atractivo de las playas de arena blanca y aguas cristalinas.

Europa aportó 936,546 residentes y se posicionó como el tercer mercado emisor de turistas durante el año pasado, de los cuales, el 53.7 % se inclinó por hacer un turismo de “sol y playa”. O sea, 502,925 europeos.

El 49.5 % de los extranjeros procedentes de América del Norte, conformada por las naciones de México, Estados Unidos y Canadá, voló a Quisqueya por las playas, lo que equivale a 2,286,890 de turistas en 2024.

El Banco Central (BC) señaló que sólo el 38.6 % de los pasajeros residentes en América Central eligió el país por las playas, siendo el segundo porcentaje más bajo. En términos absolutos, equivale a 161,790 extranjeros.

El 60 % de los asiáticos (23,516), en cambio, dijo que compró un vuelo a República Dominicana por trabajo, frente al 20 % que visitó las playas. De hecho, el año pasado, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) resaltó que la oferta nacional debe adaptarse a las tendencias de los viajeros.

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

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