Las negociaciones entre República Dominicana y Estados Unidos sobre el arancel del 10 % aplicado a productos dominicanos continúan avanzando hacia una fase más estructurada, según informó el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).
Respecto a los US$ 440.39 millones recaudados por Washington mediante los aranceles, el MICM reconoció que esos pagos han sido realizados por importadores registrados en Estados Unidos y no por el Estado dominicano ni, de manera directa, por las empresas exportadoras del país.
Aunque sostuvo que sus efectos también repercuten en la economía dominicana, ya que estos costos pueden reducir la competitividad de los productos nacionales, presionar los precios de exportación y obligar a ajustes en los márgenes comerciales o a una pérdida de participación de mercado.
Sin embargo, la entidad estatal indicó que comprende las implicaciones económicas derivadas de estos costos, debido a que pueden trasladarse a lo largo de la cadena comercial y afectar precios, márgenes de ganancia y competitividad.
“República Dominicana negocia condiciones de acceso real a su principal destino exportador, procurando proteger su base productiva, mantener empleos —especialmente en zonas francas— y asegurar un entorno favorable para la inversión y el crecimiento exportador”, señaló el Ministerio al explicar qué busca el país en las conversaciones, pese a que los aranceles son pagados formalmente por importadores estadounidenses.
Miguel Collado Di Franco, vicepresidente ejecutivo del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES) lo planteó hace unas semanas a Acento.
“Ese dinero no le corresponde para nada al Gobierno dominicano ni al exportador dominicano. Quienes pagaron el arancel son los individuos, las empresas que realizaron la importación, porque es en la desaduanización del bien que se paga”.Miguel Collado Di Franco.
Esto no significa que los exportadores dominicanos no hayan sufrido, pero el mecanismo de ese daño es distinto al que inicialmente se creyó ya que, a lo más, algunos importadores estadounidenses renegociaron precios con sus proveedores dominicanos para compensar el nuevo gravamen.
Esa negociación, si es que ocurrió, fue caso por caso, exportador por exportador. Como señaló Collado Di Franco, “de seguro que en muchos casos los exportadores dominicanos no hicieron descuentos, ni tienen acuerdos”.
De hecho, Vladimir Pimentel, subdirector del Centro de Exportación e Inversión de República Dominicana (ProDominicana), explicó que, en la práctica, las empresas y compradores suelen encontrar mecanismos comerciales para absorber o compartir los costos derivados de los aranceles, reduciendo así su impacto directo sobre las operaciones.
“Lo que hemos entendido es que los resultados de exportación se han mantenido en términos generales. Las empresas han seguido exportando, lo cual quiere decir que han buscado una solución de negocio y no nos hemos visto impactados como esa catástrofe que se veía venir”, expresó a Acento.
El Gobierno dominicano no es el reclamante, no puede serlo, y esa distinción, lejos de reducir su responsabilidad, la define con mayor precisión. De acuerdo con Collado Di Franco, su rol es entender esta guerra y alistarse para cuando los nuevos aranceles de Donald Trump.
Hasta el cierre de esta publicación, la Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo) no había respondido a la solicitud de información realizada por este medio, pese a varios intercambios sostenidos con su encargado de Comunicaciones.




Mantener la competitividad
En abril, el arancel ha sido sido asumido de forma mixta por las empresas exportadoras, señaló el MICM.
- Algunas compañías han absorbido parte del costo reduciendo sus márgenes para mantener competitividad.
- Otras lo han trasladado al comprador final, encareciendo los productos.
Datos de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC) indican que en 2025 se pagaron US$ 440.39 millones en impuestos arancelarios, con una tasa del 10 %, impuesta en abril del año pasado por el presidente estadounidense, Donald Trump.
El Gobierno dominicano aseguró que el principal objetivo de las conversaciones es garantizar que el país no pierda competitividad frente a otras naciones en sus exportaciones hacia el mercado estadounidense.
Según recordó la entidad, República Dominicana se mantiene en el umbral arancelario más bajo entre los países afectados y sus exportaciones han continuado creciendo pese a la aplicación de los gravámenes.
“Las conversaciones con Estados Unidos están enfocadas principalmente en asegurar que República Dominicana no pierda competitividad frente a ninguna otra nación en nuestras exportaciones y, de ser posible, lograr la eliminación de aranceles sobre productos claves de nuestra economía exportadora”, explicó la institución a Acento.
Asimismo, indicó que busca fortalecer la relación comercial bilateral para reducir riesgos de futuras acciones unilaterales y brindar estabilidad a sectores productivos que dependen del acceso sostenido al mercado estadounidense.
El subdirector del Centro de Exportación e Inversión de República Dominicana (ProDominicana), Vladimir Pimentel, aseguró que el país ha fortalecido su estrategia de diversificación de mercados y promoción de productos para mitigar cualquier efecto.
Pimentel explicó que la decisión estadounidense estuvo alineada con la necesidad de acelerar acciones contempladas en el Plan Nacional de Fomento a las Exportaciones, en la apertura de nuevos destinos para los productos dominicanos.
El funcionario señaló que, desde que se anunció el arancel el año pasado, tanto las empresas como las instituciones comenzaron a evaluar posibles riesgos y alternativas para preservar la competitividad.
Según indicó, ProDominicana realizó acercamientos con exportadores que venden al mercado estadounidense, incluyendo empresas de zonas francas, para conocer sus inquietudes y determinar las áreas en las que requerían apoyo.
Destacó que la institución ha impulsado con mayor intensidad la promoción comercial hacia mercados del Caribe como parte de la estrategia de diversificación, aunque reconoció que la sustitución de mercados no ocurre de manera inmediata.
“Las exportaciones no son tan sencillas como decir que hoy no exporto a Estados Unidos y mañana exporto a Chile o al Reino Unido. Eso depende de oportunidades, negociaciones y muchas veces toma meses establecer una contraparte comercial”, sostuvo.
Pimentel consideró que el impacto del arancel ha sido menor de lo que inicialmente se temía y afirmó que las exportaciones dominicanas han mantenido su dinamismo.
¿Qué ha hecho República Dominicana?
La institución explicó que las gestiones realizadas en Washington permitieron confirmar la apertura de diálogo entre las autoridades comerciales de ambos países.
“Se acordó el intercambio de información específica para continuar con el proceso de negociación”, respondió el MICM al ser consultado sobre los resultados de la misión oficial realizada en la capital estadounidense durante mayo del 2026.
De acuerdo con Industria y Comercio, el avance de las conversaciones está condicionado tanto por las prioridades expresadas por Estados Unidos y su calendario de negociación con otros países, como por los intereses planteados por República Dominicana durante los encuentros bilaterales.
Como parte de la estrategia de respuesta al nuevo escenario comercial impulsado por la administración del presidente Donald Trump, República Dominicana ha implementado las siguientes acciones:
- Más de 22 reuniones con autoridades estadounidenses.
- Coordinación con el sector privado.
- Diversificación de mercados para las exportaciones.
- Medidas para fortalecer la competitividad exportadora.
- Monitoreo de las medidas comerciales y sus efectos.
- Seguimiento permanente del impacto de los aranceles.
- Búsqueda de condiciones más estables y previsibles para el comercio bilateral.
Vladimir Pimentel, subdirector de ProDominicana, también recordó que la medida aplicada por Estados Unidos no estuvo dirigida exclusivamente a República Dominicana, sino que formó parte de una política de alcance global. En ese contexto, sostuvo que el país quedó en una posición relativamente favorable frente a otras naciones afectadas.
“No fue solo a República Dominicana, sino que fue algo global. Inclusive, salimos premiados en comparación con otros países”, afirmó.
Los aranceles anunciados ese día implicaban el cobro del 10% a todas las importaciones que entraran a Estados Unidos y afectaban a América Latina.
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