Como parte de la celebración del Día de la Altagracia, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) emitió su Carta Pastoral titulada “Renovación y compromiso bautismal, desde una perspectiva sinodal”, un mensaje que trasciende lo puramente litúrgico y que presenta una radiografía crítica de la sociedad dominicana, denunciando con severidad las “manos manchadas por la corrupción” y la fragmentación de las relaciones humanas en el país a raíz de las redes sociales y plataformas digitales.
Los obispos critican que, a pesar del mensaje cristiano, la realidad nacional refleja un “mundo de relaciones heridas” en cuatro puntos punzantes. La corrupción administrativa y la salud, expresando de manera directa: “El Señor sigue llorando (…) las muertes de tantos enfermos cuya medicina les fue negada por las manos manchadas por la corrupción”, afectando directamente la dignidad humana.
En este aspecto, se destaca la solicitud de justicia sin privilegios, al exigir que el sistema judicial actúe con firmeza y sin impunidad, sancionando de modo ejemplar a quienes dañan la sociedad.
Los obispos expresan su dolor ante la violencia y criminalidad, específicamente las muertes provocadas por la delincuencia, la inseguridad ciudadana y la violencia intrafamiliar, así como el impacto de las drogas en la juventud. También, señalan, el dolor abarca “las faltas cometidas por su misma iglesia”.
“El Señor sigue llorando hoy delante de tantas tumbas de nuevos “Lázaros”. Llora delante de: las muertes por la violencia intrafamiliar; las muertes por la delincuencia y la inseguridad ciudadana; las muertes de tantos jóvenes involucrados en el crimen y las drogas; las muertes en los accidentes de tránsito, por la imprudencia y el irrespeto de la ley… y llora ante las faltas cometidas por su misma Iglesia”.
Minería y medio ambiente en el punto de mira
Un aspecto relevante de esta comunicación es la advertencia sobre el modelo de desarrollo económico. Los obispos señalan que el bien común debe prevalecer sobre el interés económico de la explotación minera cuando ésta no respeta el medio ambiente.
Asimismo, califican como preocupante la contaminación por basura plástica y el sargazo en las costas, instando a desarrollar actos concretos de cambio de vida.
El desafío del mundo digital
La jerarquía católica también dirige su mirada hacia la comunicación moderna. Aunque reconocen el potencial de las redes sociales, advierten sobre su uso deshumanizante para la difamación, el odio y la pornografía. Proponen una “renovación bautismal virtual” que fomente la verdad y la protección de los más débiles en las plataformas digitales.
Hacia una Iglesia más participativa
Internamente, la Carta Pastoral también hace una autocrítica hacia la estructura eclesial. Basándose en el principio del “nada sin el Pueblo”, los obispos apuestan por una “corresponsabilidad diferenciada”, donde los laicos, y especialmente las mujeres, tengan un rol protagónico en la toma de decisiones y la misión.
La noticia concluye con el llamado final de los obispos a una doble actitud de “renuncia y compromiso”: renunciar a la maldad que rompe las relaciones y comprometerse a dejar el mundo mejor de como lo encontramos.
Este mensaje, es firmado por la plana mayor del episcopado: Héctor Rafael Rodríguez Rodríguez, Jesús Castro Marte, Francisco Ozoria Acosta, Carlos Tomás Morel Diplán, Diómedes Espinal De León, Julio César Corniel Amaro, Andrés Napoleón Romero Cárdenas, Faustino Burgos Brisman, Santiago Rodríguez Rodríguez, Tomás Alejo Concepción, Ramón Alfredo De la Cruz Baldera, Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, José Amable Durán Tineo y Andrés Amauri Rosario Henríquez.
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