Las sagradas letras quedan depuradas al celebrar el día de los Reyes magos, fecha que está ligada a una antigua tradición cristiana que marca la Epifanía; es decir, la manifestación de Jesucristo al mundo. La fe ha de reflejarse en las obras como las sanas raíces del fruto en esta tierra por donde salen por primera vez los rayos del sol de América, en la mañana de este Martes seis (06) de enero, del año 2026, en donde ha hecho su entrada a La Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, Su Excelencia la Embajadora de. EE.EE. UU., Leah F. Campos, eximia y culta dama de la tierra de Washington, Lincoln, Jefferson y Roosevelt, a visitar a la madre espiritual del pueblo dominicano, la Virgen de la Altagracia.
Las olas embravecidas se serenan, recobran la límpida calma y el cristal de las aguas diáfanas vuelve a retratarse en dulces y apacibles colores del cielo. La villa blasonada de los milagros de Salvaleón de Higüey, tierra fértil donde floreció el naranjo de bellas palmeras y playas de arenas blancas rodeada por las olas del mar Caribe, hace oportuna la renovación pública de simpatías y de admiración a Su Excelencia l
, que ahora consagra, con su devoción sacratísima a la Virgen de la Altagracia, todas las actividades de su ardua y productiva labor diplomática.
Los dominicanos festejamos que una dama de convicción cristiana, como lo es la Embajadora Leah F., ostente la representación de esa gran nación, los Estados Unidos de América. Su fe católica y sus orígenes hispánicos desde sus antepasados españoles hasta llegar a México, la tierra de la Virgen de Nuestra Señora de Guadalupe, sellan un pacto de amistad entre ambos pueblos hermanos.
Hoy somos testigos oculares y de emotividad, ante el vibrar de las campanas de esta catedral en este acto eucarístico, con ansias de espíritu, sacudidos por los latidos del corazón de tener en esta villa bendita de Salvaleón de Higuey, la presencia de una dama de fino y exquisito trato como lo es Su Excelencia Leah F. Campos, iniciando el año 2026 colocando su buena voluntad y su obra en las manos de Dios y la Virgen de la Altagracia como madre espiritual del pueblo dominicano.
Desde esta Diócesis ofrecemos por usted nuestras plegarias al Dios de Israel, iluminados por el ejemplo de nuestros próceres, para que desde la legación diplomática que dignamente representa, siga defendiendo el derecho a la vida contemplado en nuestra carta Magna.
Que el señor Jesucristo resplandezca su rostro, para que usted siga siendo un ejemplo de cercanía con nuestro pueblo y que la luz de la esperanza siempre la conduzcan por los senderos de un nuevo amanecer, para que la Virgen de la Altagracia interceda ante Dios en todos sus proyectos a favor de la República Dominicana.
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