A poco más de dos años de que inicie formalmente la precampaña presidencial, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) enfrenta un desafío que trasciende la competencia entre aspirantes: evitar que la lucha por la candidatura fracture la organización que ha gobernado el país desde 2020.

Aunque el debate público suele centrarse en una supuesta polarización entre la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, y el ministro de Turismo, David Collado, las señales de alerta han comenzado a aparecer desde la propia dirigencia oficialista.

Una de estas voces fue la del propio Luis Abinader, presidente de la República y líder del PRM. Durante la reunión del Comité Nacional del partido, realizada el pasado domingo 21 de junio, el gobernante llamó a preservar la unidad. "Lo más importante es mantener la unidad del partido".

Otra de las voces fue la del dirigente oficialista Deligne Ascención, quien llamó a los aspirantes presidenciales a evitar que sus proyectos personales debiliten al partido y preservar la unidad.

Su planteamiento refleja preocupaciones que empiezan a instalarse en distintos sectores del PRM: quién heredará el liderazgo que dejará el presidente Abinader al concluir su mandato y cómo administrar una sucesión sin repetir viejas experiencias de división.

Para el politólogo Anthony Almonte Minaya, sin embargo, el verdadero problema no radica en quién encabeza las encuestas ni de quién encabezará la boleta oficialista, sino en la capacidad del PRM para administrar una transición que, históricamente, pocas veces ha terminado sin rupturas.

"La historia del PRD demuestra que cuando llega la hora de escoger al sucesor casi siempre termina produciéndose una división. El PRM nace de esa tradición y todavía no ha demostrado que pueda romper ese patrón", afirma.

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El encuentro, celebrado en medio de las expectativas por la sucesión interna y la carrera hacia la candidatura presidencial de 2028, concluyó con la decisión de que la renovación de la dirección partidaria se realice mediante una Convención de Delegados.

Como parte del cronograma aprobado, el Comité Nacional fijó para el 5 de julio la celebración de la XXIII Convención Nacional Extraordinaria, en la que será conocida una propuesta de reforma estatutaria, y la apertura formal del proceso convencional el 7 de julio y estableció para el 2 de agosto la celebración de la XXIV Convención Nacional Ordinaria, donde serán elegidos el presidente, los vicepresidentes, el secretario general y los subsecretarios generales del partido.

Carolina domina el partido; David, la calle

En lo referente a quién lidera la carrera presidencial del PRM, la discusión parece polarizarse en dos únicos bandos: el de alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, y el ministro de Turismo, David Collado.

Sin embargo, en entrevista con Acento, Almonte Minaya explica que esa percepción de "polarización" responde más a la dinámica de los grupos internos que a lo que ocurre fuera del partido.

Afirma que el liderazgo interno del PRM proyecta una imagen de respaldo mayoritario hacia Carolina Mejía, impulsada por el sector político que encabezan la propia dirigente y el expresidente Hipólito Mejía. Sin embargo, asegura que el escenario cambia cuando se observa la percepción fuera del PRM, donde el titular de Turismo cobra más fuerza.

"Se quiere vender que hay una visión unipolar hacia Carolina, pero las encuestas y la calle muestran cierta preferencia hacia David Collado. Esa polarización, como se presenta, realmente no existe".

Anthony Almonte Minaya, analista político.

Pese a esto, Almonte Minaya señala que, aunque esos elementos situacionales explican el porqué el proceso interno aún no tiene un favorito indiscutible, el universo de posibles candidatos ya quedó prácticamente reducido a ambos dirigentes: "uno de los dos será el candidato presidencial del PRM".

Las encuestas

Las primeras mediciones realizadas este 2026 sobre la carrera interna del Partido Revolucionario Moderno (PRM) muestran un escenario con una figura claramente posicionada y una competencia que comienza a definirse dentro del oficialismo: David Collado aparece como el aspirante con mayor respaldo entre los simpatizantes perremeístas, mientras Carolina Mejía se mantiene como su principal contendiente.

Los estudios de Gallup República Dominicana y ACD Media coinciden en colocar al ministro de Turismo como líder de las preferencias internas del PRM, aunque con diferencias en los porcentajes medidos. En la encuesta Gallup, realizada entre finales de abril e inicios de mayo de 2026, Collado alcanzó un 61.8 % entre los simpatizantes del partido, seguido por Carolina Mejía con 21.1 %.

La misma fotografía aparece en la encuesta de ACD Media, aunque con porcentajes distintos. En ese estudio, Collado alcanzó 54.8 % entre los perremeístas, Mejía 20.7 %. Entre la población general, Collado también encabezó las preferencias con 45.2 %, por encima de la alcaldesa del Distrito Nacional, que registró 17.6 %.

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Encuestas de preferencias electorales, Gallup y ACD Media. David Collado y Carolina Mejía. Gráfico: Samuel Tapia/Acento.com.do.

Aunque la ventaja de Collado refleja, según los resultados de ambas mediciones, una concentración del respaldo oficialista alrededor de su figura, las encuestas miden un escenario temprano y no una competencia electoral definida.

El posicionamiento del ministro de Turismo y exalcalde se ha construido desde su exposición como funcionario, su perfil de gestión y una presencia pública que lo mantiene entre los nombres más mencionados para una eventual candidatura presidencial. 

Carolina Mejía, sin embargo, aparece como la principal figura que disputa ese espacio dentro del oficialismo. La alcaldesa del Distrito Nacional mantiene un segundo lugar consistente en los estudios. Su fortaleza se concentra en el vínculo histórico con el PRM, su liderazgo dentro de la estructura partidaria y su apellido asociado al expresidente Hipólito Mejía, un elemento que forma parte de su capital político.

El apoyo de Luis, ¿otra amenaza para la unidad?

La incertidumbre no radica tanto en quiénes competirán, sino en quién tendrá la capacidad de arbitrar esa competencia.

La Constitución impide al presidente Luis Abinader buscar un nuevo mandato, pero su liderazgo continúa siendo, según Almonte Minaya, el principal factor de cohesión dentro del oficialismo.

La pregunta, entonces, deja de ser quién tiene más simpatías y pasa a ser otra mucho más compleja: ¿podrá el partido salir unido después de esa decisión?

Para Almonte Minaya, ahí aparece la principal incógnita del proceso.

"La única persona que hoy tiene la autoridad suficiente para mantener unido al PRM es Luis Abinader. El problema es que Luis Abinader no puede ser candidato. Entonces la gran pregunta política es: ¿hacia quién se inclinará?".

A juicio del analista, esa decisión podría definir el equilibrio interno del oficialismo mucho antes de que inicie la campaña.

Raquel Peña, ¿el delfín del PRM?

La vicepresidenta Raquel Peña aparece en la escena como una tercera fuerza, con un liderazgo con proyección nacional, con la posibilidad -para muchos- de convertirse en una tercera fuerza.

Sin embargo, aunque se trata de una figura importante dentro y fuera del partido, también representa un sector específico dentro del oficialismo.

Consultado sobre la posibilidad de que surja una figura distinta capaz de evitar un enfrentamiento entre los dos principales aspirantes, el analista político e historiador Anthony Almonte Minaya, menciona, precisamente, a la vicepresidenta, aunque, a su entender, la posible aspiración de Peña no constituiría, necesariamente, una candidatura de consenso, por lo que no visualiza una tercera figura con suficiente fuerza para convertirse en una candidatura de consenso.

"Podría ser Raquel Peña -dice Almonte Minaya al otro lado del teléfono-, pero representa un sector. No visualizo de manera objetiva que se llegue a un acuerdo entre los candidatos para una unificación", detalla. "No veo objetivamente una figura que logre sentar a todos los aspirantes en una misma mesa para construir un acuerdo".

Los números, además, no han sido amables con la vicemandataria.

Si bien Peña aparece en las mediciones como una de las figuras evaluadas dentro del PRM, los resultados muestran niveles de apoyo inferiores a los de Collado y Mejía. En la encuesta Gallup obtuvo 2.5 % entre los simpatizantes perremeístas consultados sobre una eventual candidatura presidencial para 2028.

En el estudio de ACD Media, Peña registró un resultado mayor: 7 % entre los simpatizantes del PRM y 7.2 en la población general, ubicándose detrás de Collado y Mejía, pero por encima de otros dirigentes oficialistas incluidos en la medición.

Encuestas de preferencias electorales, Gallup y ACD Media. David Collado, Carolina Mejía y Raquel Peña. Gráfico: Samuel Tapia/Acento.com.do.

Los números reflejan una diferencia entre el nivel de exposición pública que ha tenido Peña como vicepresidenta y su capacidad actual para convertir ese reconocimiento en una preferencia electoral interna.

A pesar de formar parte del núcleo principal del Gobierno, las mediciones colocan a Peña en una posición más rezagada dentro de la carrera por la nominación presidencial del oficialismo.

La dupla Collado-Mejía

Una cuarta opción, si se logra superar las dificultades que históricamente han arrastrado los partidos en República Dominicana, donde las apetencias personales se anteponen a la estabilidad y unidad de la organización a la que pertenece, sería una fórmula de consenso entre Carolina Mejía y David Collado, incluso si hoy luce poco probable.

"Si Carolina y David se unifican en un solo proyecto, de cara a 2028, sería lo más saludable para el PRM, antes de que la competencia alcance un punto de ruptura", explica el experto en política, Anthony Almonte Minaya.

Sin embargo, Almonte Minaya reconoce que ese escenario enfrenta en obstáculo difícil de resolver: definir cuál de los dos encabezaría la boleta presidencial y cuál asumiría la candidatura vicepresidencial."El problema es quién acepta ser segundo. Ahí es donde empiezan los conflictos".

Su diagnóstico sobre la cultura política dominicana es todavía más severo: "Aquí cada quien quiere ser cabeza. Muy pocos están dispuestos a ceder por el proyecto colectivo. Y eso no ha pasado solamente en el PRM; ha ocurrido prácticamente en todos los partidos".

La unidad del PRM, aún por definirse

A más de dos años del inicio formal de la precampaña, el oficialismo enfrenta el desafío de administrar una competencia que, aunque todavía no ha estallado públicamente, comienza a mostrar señales de tensión.

El desenlace de ese proceso podría definir no solo la candidatura presidencial del PRM, sino también su capacidad para llegar unido a las elecciones de 2028.

Almonte Minaya sostiene que el oficialismo intenta contener la discusión de la sucesión para evitar que la competencia interna opaque la gestión de gobierno. Sin embargo, la experiencia política dominicana, agrega, sugiere que las luchas por el liderazgo rara vez esperan el calendario electoral.

Y esa es precisamente la advertencia del politólogo: la mayor amenaza para el PRM no estaría en la oposición, sino en la forma en que administre el vacío que dejará, por primera vez desde su llegada al poder, un presidente que ya no podrá aspirar a la reelección.

Samuel Tapia /acento.com.do

Jefe de Redacción de Acento. Periodista dominicano apasionado por contar historias sobre actualidad, política y problemáticas sociales, combinando investigación rigurosa con sensibilidad y compromiso ético hacia sus lectores.

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