El presidente Luis Abinader presentó un plan de transformación para Boca Chica que incluye obras de saneamiento, infraestructura vial, espacios públicos, salud, educación y nuevos desarrollos turísticos.
Sin embargo, líderes comunitarios y especialistas sostienen que el renacimiento del municipio no será sostenible si no se atienden problemas históricos como la pobreza, los servicios básicos deficientes, el desorden urbano y la explotación sexual vinculada al turismo.
Una apuesta de RD$ 20 mil millones para cambiar el rostro de Boca Chica
"No se trata de una obra aislada, sino de una transformación planificada donde convergen el Gobierno, el sector privado y la comunidad para construir un futuro sostenible".
Con esas palabras, el presidente Luis Abinader presentó el Plan Integral de Desarrollo de Boca Chica, una iniciativa respaldada por inversiones públicas y privadas superiores a los RD$ 20 mil millones.
La propuesta contempla una intervención de amplio alcance: RD$ 11 mil millones para saneamiento y tratamiento de aguas, ampliación del sistema eléctrico, construcción de centros educativos y hospitalarios, titulación de terrenos y la creación de nuevos espacios recreativos.
Uno de los ejes centrales es el proyecto Costa Blanca, una iniciativa privada que incluirá un hotel, áreas residenciales y comerciales, además de un parque lineal abierto al público frente a la playa.
Para el Gobierno, se trata de una oportunidad para reposicionar a Boca Chica como uno de los principales polos turísticos y económicos del país.
Las comunidades recuerdan que aún faltan respuestas básicas
Pero mientras se anuncian grandes inversiones, organizaciones sociales de La Caleta sostienen que existen necesidades urgentes que siguen sin respuesta.
Agrupadas en el Movimiento Municipal por los Derechos, denunciaron que el pliego de demandas entregado al Gobierno en mayo de 2025 continúa sin atención oficial.
Entre sus reclamos figuran:
- El cese de los desalojos forzosos.
- Viviendas dignas y terrenos debidamente titulados.
- Acceso permanente a agua potable.
- Reducción del costo de los productos básicos.
- Construcción de aceras y contenes.
- Asfaltado de calles.
- Sistemas de drenaje sanitario y pluvial.
- Un hospital municipal.
- Nuevos centros educativos.
- Reducción de los precios de los combustibles.
Para los dirigentes comunitarios, el desarrollo turístico no puede limitarse a nuevas inversiones inmobiliarias o proyectos hoteleros si las comunidades continúan enfrentando problemas de infraestructura y servicios públicos.
Los expertos ven una oportunidad histórica, pero advierten sobre errores del pasado
El especialista en turismo Juan Lladó considera que la alianza público-privada representa la iniciativa más prometedora para recuperar Boca Chica en décadas.
Recuerda que el municipio fue durante los años cincuenta uno de los principales destinos de recreación del país, pero posteriormente sufrió un deterioro progresivo marcado por el desorden urbano, la contaminación ambiental y la falta de planificación.
A su juicio, el proyecto actual tiene elementos que antes no existían: saneamiento ambiental, infraestructura vial, seguridad jurídica mediante la entrega de títulos de propiedad y una combinación de inversión pública y privada.
Lladó sostiene que, si se ejecuta como está planteado, Boca Chica podría convertirse en un municipio turístico modelo para el Gran Santo Domingo.
Sin embargo, el experto en turismo, Tony Pérez, llama a mirar el panorama con mayor cautela.
Afirma que Boca Chica sigue asociada en el imaginario colectivo no solo a su playa y gastronomía, sino también a la contaminación, la prostitución adulta e infantil, el caos urbano y la falta de planificación territorial.
Según Pérez, recuperar la imagen del municipio requiere mucho más que obras físicas.
Considera imprescindible replantear el desarrollo urbano y colocar en el centro a la población local para evitar repetir errores observados en otros polos turísticos del país.
El turismo también enfrenta un desafío de seguridad y protección infantil
El debate sobre el futuro de Boca Chica no se limita al urbanismo ni a la inversión.
La inauguración de un centro integral de acceso a la justicia por parte de la procuradora general Yeni Berenice Reynoso puso sobre la mesa otro de los temas históricamente asociados al municipio: la explotación sexual comercial y la trata de personas.
Durante el acto, Reynoso lanzó un mensaje:
"Que se escuche claro y fuerte desde esta hermosa costa: no queremos un turismo que venga a dañar a nuestros niños, niñas y adolescentes. Eso no es turismo, es el crimen disfrazado de turista".
La nueva estructura incluye una fiscalía especializada en trata de personas y explotación sexual comercial, además de unidades dedicadas a violencia de género, niñez y adolescencia.
La procuradora aseguró que el objetivo es garantizar que Boca Chica no solo se convierta en un modelo turístico, sino también en un referente de seguridad y convivencia pacífica.
Un renacer que dependerá de algo más que nuevas inversiones
La transformación anunciada por el Gobierno abre la posibilidad de que Boca Chica recupere parte del protagonismo turístico que tuvo décadas atrás.
Sin embargo, las voces comunitarias y los especialistas coinciden en un punto: el éxito del proyecto no dependerá únicamente de hoteles, carreteras o nuevas inversiones.
Retos para la recuperación de Boca Chica
- Resolver los problemas de servicios básicos.
- Garantizar la inclusión social de las comunidades.
- Fortalecer la seguridad jurídica.
- Combatir la explotación sexual.
- Enfrentar la trata de personas.
- Mejorar la reputación del municipio como destino turístico y residencial.
El desafío para Boca Chica, sostienen distintos sectores, será demostrar que el desarrollo turístico puede traducirse también en mejores condiciones de vida para sus residentes y en una protección efectiva de los más vulnerables.
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