República Dominicana ha logrado consolidarse como una de las economías más dinámicas de América Latina y el Caribe, pero el desafío de la próxima década será transformar ese crecimiento en mayores niveles de productividad y prosperidad sostenible, afirmó Nathalie Alvarado, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el país.

Alvarado destacó que la economía dominicana registró un crecimiento promedio de 4.3 % en la última década, más de tres veces el promedio regional, incluso en un contexto marcado por la pandemia, condiciones financieras restrictivas y diversos choques externos.

Indicó que la inversión privada ha sido uno de los principales motores de este desempeño económico, permitiendo avances sociales concretos, entre ellos la reducción de la pobreza a la mitad en menos de una década.

No obstante, sostuvo que el país se encuentra en una etapa en la que ya no basta con crecer, sino que es necesario elevar la calidad de ese crecimiento para garantizar mayores niveles de bienestar a largo plazo.

Alvarado señaló que existen tres limitantes internas que definirán la capacidad del país para dar el siguiente salto económico.

La primera es la denominada “trampa de ingreso medio”, un fenómeno que afecta a las economías que, tras alcanzar cierto nivel de desarrollo, encuentran dificultades para continuar creciendo debido a limitaciones en productividad, innovación y capital humano.

“Los países que lograron superar esa barrera apostaron por productividad, innovación y talento. República Dominicana se encuentra hoy en una posición donde puede dar ese salto”, expresó.

De hehco, el país tiene margen para acelerar su crecimiento y mejorar el bienestar de los hogares si profundiza reformas que fomenten la competencia en los mercados. Esa es una de las principales lecturas para el país del informe Desarrollo en las Américas 2025 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que estima que América Latina y el Caribe podría elevar el PIB per cápita en 11 % y reducir la desigualdad en 6 % si logra mercados más competitivos.

La estimación de un aumento de 11 % del PIB per cápita está asociada a una economía más dinámica, con mejor asignación de recursos y mayor productividad. Y, en paralelo, el organismo proyecta una reducción de 6 % en la desigualdad, en la medida en que los beneficios de mercados más abiertos y reglas más equitativas lleguen a más empresas y trabajadores.

La representante del BID en República Dominicana, Nathalie Alvaradoha insistido en que el debate sobre competencia no es teórico: se refleja en el costo de la vida, el acceso al crédito, la innovación y las oportunidades para la población, en el marco de la presentación local del informe.

El segundo desafío es la concentración territorial de la actividad económica. Según explicó, más de la mitad de la producción nacional se genera en apenas el 11 % del territorio nacional, una situación que ha impulsado polos económicos dinámicos, pero que también ha generado congestión urbana, presión sobre la infraestructura y una menor integración de otras regiones con potencial de crecimiento.

El tercer reto es el desarrollo del talento humano.

Aunque el país cuenta con una ventaja demográfica, ya que el 33 % de la población tiene entre 15 y 34 años, el 54 % de los empleadores reporta dificultades para encontrar el personal que necesita, mientras que el 25 % de los jóvenes ni estudia ni trabaja.

“Detrás de ese 25 % hay una generación que está esperando que le demos razones para quedarse y las herramientas para competir”, afirmó.

A estos desafíos internos se suma un escenario internacional cada vez más complejo. Alvarado indicó que la fragmentación geopolítica está reconfigurando las cadenas globales de valor y generando mayores niveles de incertidumbre, aunque también abre nuevas oportunidades para países como República Dominicana.

Entre ellas destacó el fenómeno del nearshoring, que podría representar hasta US$ 78 mil millones adicionales en exportaciones para América Latina y el Caribe.

Para aprovechar esa oportunidad, señaló que el país debe continuar fortaleciendo su logística, conectividad, infraestructura y capacidad exportadora.

BID identifica tres grandes desafíos para que República Dominicana dé el próximo salto económico

Aunque República Dominicana ha mantenido uno de los ritmos de crecimiento más altos de América Latina y el Caribe, el reto de los próximos años será transformar ese desempeño en una mayor productividad y bienestar sostenible.

Los tres principales desafíos identificados por el BID:

  • Superar la trampa de ingreso medio, mediante mayores niveles de productividad, innovación y formación de capital humano.
  • Reducir la concentración territorial de la actividad económica, ya que más de la mitad de la producción nacional se genera en apenas el 11 % del territorio.
  • Desarrollar el talento humano, ante las dificultades de las empresas para encontrar personal calificado y el alto porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan.

Además de estos retos, el BID advirtió sobre la necesidad de aprovechar oportunidades como el nearshoring, avanzar hacia una matriz energética más diversificada y prepararse para los impactos del cambio climático y la inteligencia artificial.

La energía en la mira de la agenda internacional

La representante del BID también identificó como prioridad el desafío energético.

Recordó que actualmente el 83 % de la generación eléctrica dominicana depende de combustibles fósiles, por lo que avanzar hacia una matriz energética más diversificada permitiría reducir vulnerabilidades y mejorar la competitividad.

Asimismo, advirtió sobre los efectos del cambio climático, que generan pérdidas equivalentes al 0.7 % del producto interno bruto (PIB) cada año, y sobre el impacto de la revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial.

“La inteligencia artificial está redefiniendo las ventajas competitivas de los países, haciendo aún más importante invertir en innovación y talento especializado”, señaló.

Para Alvarado, todos estos desafíos convergen en una misma prioridad: elevar la productividad nacional.

En ese contexto, destacó que República Dominicana cuenta con una ventaja importante gracias a la estrategia Meta RD 2036, una visión de largo plazo orientada a cerrar brechas estructurales y fortalecer la competitividad del país.

La ejecutiva del BID planteó que el camino debe comenzar fortaleciendo sectores que ya impulsan el crecimiento económico, como la construcción, el turismo, las zonas francas y la manufactura.

Indicó que la construcción puede incorporar mayores niveles de tecnología, eficiencia y resiliencia; mientras que el turismo tiene la oportunidad de diversificar su oferta mediante segmentos vinculados a la salud, la cultura, la gastronomía y la naturaleza.

En cuanto a la manufactura, señaló que puede elevar su competitividad mediante menores costos energéticos, talento especializado y una mayor integración con proveedores locales.

Apostar por diversificar

Además de fortalecer estos sectores tradicionales, Alvarado propuso desarrollar nuevas fuentes de crecimiento económico.

Entre ellas destacó la industria farmacéutica y de instrumentos de precisión, vinculada a un mercado global superior a los US$ 770 mil millones y donde el corredor industrial entre San Cristóbal y Punta Cana ya posee capacidades instaladas.

También mencionó la producción de componentes electrónicos, un mercado valorado en US$ 160 mil millones; los servicios modernos, incluidos los informáticos y financieros, cuyo mercado global supera los US$ 4.5 billones; y la agroindustria, mediante el procesamiento, certificación y agregación de valor a la producción agrícola nacional.

La representante del BID aseguró que estas no son apuestas teóricas, sino sectores donde República Dominicana ya cuenta con experiencia, infraestructura y ventajas competitivas que pueden ampliarse para atraer inversiones, generar empleos de calidad e impulsar la innovación.

Enfatizó que el desarrollo de estos sectores requiere condiciones habilitantes como capital humano calificado, energía confiable, logística eficiente, conectividad digital, financiamiento productivo y seguridad jurídica.

En ese sentido, consideró que el acercamiento del país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) representa una oportunidad para fortalecer la institucionalidad, aumentar la transparencia y generar mayor confianza entre los inversionistas.

“Cada uno ha sido, a su manera, arquitecto del progreso dominicano. La próxima etapa requerirá ese mismo nivel de involucramiento, ahora enfocado en innovar, invertir, formar talento y abrir nuevos mercados”, concluyó.

EN ESTA NOTA

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

Ver más