Delcy Rodríguez consolidó este martes su liderazgo al frente del gobierno interino, blindada por el respaldo público de los jerarcas del chavismo. Para sostener esta imagen de estabilidad, el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, denunció una "agresión imperial" y garantizó la lealtad de la Fuerza Armada, instando a la población a no ceder ante lo que definió como una "guerra psicológica".
En sintonía con el discurso militar, Diosdado Cabello llamó a confiar en el "alto mando político y militar", advirtiendo que la unión cívico-militar está desplegada para evitar el "desespero" ante ataques externos.
Sin embargo, esta exhibición de fuerza no convence a todos. Brian Naranjo, exdiplomático consultado por la agencia AFP, advirtió que Rodríguez permanece en una posición de vulnerabilidad política frente a estas mismas figuras que hoy la aplauden, quienes poseen la capacidad real de disputarle el poder.
Una lectura que compartió el analista Mariano de Alba, para quien la cohesión interna es, simplemente, la única vía de supervivencia del chavismo.
Por su parte, Donald Trump mantiene la presión externa, condicionando la viabilidad del interinato a demandas energéticas estratégicas.
La "historia" en desarrollo
En Nueva York, Nicolás Maduro se declaró "no culpable" de los cargos de narcotráfico, denunciando ante el juez ser un "prisionero de guerra" y un "hombre decente".
Fuentes militares sugieren que Rodríguez podría facilitar el ingreso de capital extranjero para reactivar la industria y asegurar el flujo de caja del Estado.
En el frente opositor, María Corina Machado insistió en que la única salida legítima es el reconocimiento de la victoria de Edmundo González en las elecciones de 2024.
Trump desestimó nuevamente el liderazgo de Machado, argumentando que carece del "respeto" necesario dentro de Venezuela para gobernar.
La presidencia interina de Rodríguez opera bajo un plazo constitucional de 180 días, tras el cual deberá convocar a nuevos comicios generales.
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