Las propiedades de renta corta o Airbnb en seis de los principales polos turísticos de República Dominicana superaron las 49 mil propiedades en diciembre del 2025, con una disponibilidad de 114,938 habitaciones, de acuerdo el Sistema de Inteligencia Turística (Situr).
La Altagracia lideró el crecimiento en propiedades con un aumento de 19.1 %, al pasar de 9,580 a 11,418 unidades, porcentaje que la posicionó como el destino de mayor expansión entre enero y diciembre del 2025.
En segundo lugar, La Romana registró una variación de 8.4 % en propiedades destinadas a renta corta, al pasar de 2,556 a 2,772 unidades, mientras que Samaná registró un crecimiento de 7.9 %, al incrementar sus propiedades de 4,914 a 5,305 durante el año.
En cuanto a otros destinos, Santiago experimentó un crecimiento de 6.9 %, de 4,629 a 4,952 unidades durante el año pasado. Por su parte, Puerto Plata pasó de 10,388 a 10,962 propiedades, lo que representa un incremento de 5.5 % en el mismo período.
Los datos del Situr registraron un aumento de 4.2 %, en los bienes inmobiliarios dedicados a renta corta en el Gran Santo Domingo, al pasar de 13,395 propiedades en enero a 13,967 en diciembre del año pasado.
- Gran Santo Domingo: 29,202 habitaciones.
- La Altagracia: 24,723 habitaciones.
- Puerto Plata: 26,628 habitaciones.
- Samaná: 11,918 habitaciones.
- Santiago: 12,271 habitaciones.
- La Romana: 10,196 habitaciones.
Regulación “integral” de Airbnb
En 2025, el 34 % de los turistas que visitaron República Dominicana optó por alojarse en establecimientos de renta corta, de un total de 8,860,709 visitantes, de acuerdo con el Banco Central de la República Dominicana (BCRD).
Este crecimiento ha intensificado la competencia con el sector hotelero tradicional, que enfrenta la expansión de plataformas de alojamiento de renta corta, como Airbnb, y los debates en torno a la llamada competencia desleal en el mercado turístico.
En ese contexto, un estudio de Analytica estimó que, para 2022, los ingresos generados por este tipo de alquileres ascendieron a US$ 75.3 millones, con un ingreso promedio diario de US$ 128.
Ante este panorama, tanto el Estado dominicano como actores del sector empresarial han planteado la necesidad de que el turismo inmobiliario cuente con garantías y niveles de seguridad similares a los del sector hotelero tradicional.
En ese sentido, se ha enfatizado que “no se trata de un tema impositivo, sino de seguridad para los turistas”.
Mientras la regulación sucede, los alquileres siguen en aumento, según el Situr.
Santo Domingo encabezó la lista con 13,967 propiedades registradas y 29,202 habitaciones disponibles. En la capital, la ocupación promedio alcanzó el 30.9 %, reflejando la demanda de hospedaje alternativo vinculada tanto al turismo urbano como a los viajes de negocios.
Puerto Plata se posicionó como el segundo destino con mayor cantidad de propiedades de renta corta, al registrar 10,962 alojamientos y 26,628 habitaciones. Sin embargo, su ocupación promedio se situó en 21.6 %, una de las más bajas entre los principales polos.
En La Altagracia, provincia con destinos como Punta Cana y Bávaro, se contabilizaron 11,418 propiedades con 24,723 habitaciones. El Situr registró la mayor ocupación promedio entre las provincias analizadas, con 33.5 %.
Santiago registró 4,952 propiedades distribuidas en 12,271 habitaciones, con una ocupación promedio de 27.9 %. Mientras, en Samaná se reportaron 5,305 propiedades y 11,918 habitaciones, con una ocupación de 28 %.
La Romana, en tanto, contó con 2,772 propiedades y 10,196 habitaciones disponibles para renta corta, aunque presentó la menor ocupación promedio del grupo, con 17.2 %.
Los datos reflejan cómo el mercado de alquileres vacacionales continúa como una alternativa de la oferta hotelera tradicional, en paralelo al crecimiento de las plataformas digitales de hospedaje y la diversificación del turismo en el país.
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