Han pasado exactamente 10 meses desde aquel hecho que estremeció al país, la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set sigue viva en la memoria y en el ánimo de quienes viven en sus alrededores. Para Ángela Hilda Montero, residente del sector 30 de Mayo, lo sucedido no fue un simple accidente.
“En verdad eso fue una masacre”, afirma, al recordar el ambiente que se apoderó de la zona tras el suceso. “Por aquí había una terrible tristeza… eso fue muy, muy triste. Sigue siendo triste”.
Montero sostiene que el hecho pudo evitarse y apunta directamente al manejo que, según ella, se le dio a situaciones previas. Explica que los vecinos llevaban tiempo quejándose por el ruido y las condiciones del lugar, sin recibir respuestas.
A su juicio, hubo un descuido claro antes del incendio. “Cuando eso cogió fuego, él debió tumbar esa pared y hacerla nueva, no pasarle un paño como hizo. Por ese descuido fue que pasó lo que pasó”, sostuvo.
Aunque reconoce su fe y afirma que “las cosas pasan porque Dios lo permite”, insiste en que también hubo responsabilidad humana. “Él se descuidó mucho con eso ahí”, reiteró.
Sobre el seguimiento de las autoridades, la vecina se muestra resignada. “Eso ya se olvidó, ya no se menciona”, dijo, al señalar que el lugar luce abandonado. “Ya la gente ni viene, ni la familia viene… eso está arrumbado prácticamente”.
Según relata, el peso emocional sigue presente. “Cada vez que uno pasa por aquí y ve eso, da tristeza”, concluyó.
Jet Set: ruinas, duelo y una batalla legal que sigue abierta 300 días después de la tragedia
Rosas de plástico, flores naturales marchitas, velones rotos, fotografías desteñidas y paredes en mal estado conforman hoy el paisaje que rodea a la discoteca Jet Set, escenario de la tragedia ocurrida el 8 de abril de 2025.
Donde antes hubo risas y música, ahora solo quedan ruinas y dolor.
Han pasado 300 días y más de 7,248 horas desde el colapso que dejó 236 personas fallecidas y 110 heridas, una profunda incisión abierta que continúa reflejándose tanto en el lugar físico como en los tribunales.
Hasta la fecha, se han depositado 346 querellas contra Antonio Espaillat y Maribel Espaillat, propietarios del establecimiento, presentadas por familiares de víctimas mortales y por personas que resultaron lesionadas.
A este reclamo judicial se suma la presión social. El Movimiento Justicia Jet Set realizó una marcha pacífica el domingo 25 de enero de 2026, en distintos puntos de Santo Domingo, donde decenas de personas, vestidas de negro y portando fotografías de las víctimas, exigieron justicia y celeridad en el proceso por el colapso de la discoteca Jet Set.
Los manifestantes reclamaron que el caso no quede en la impunidad y que se determinen responsabilidades penales y civiles por la tragedia que cobró la vida de 236 personas, al tiempo que reiteraron su solidaridad con los familiares de las víctimas y los sobrevivientes.
El proceso judicial tomó un nuevo giro tras un Informe Preliminar Técnico Pericial, solicitado por el Ministerio Público en julio de 2025, el cual recomienda la demolición inmediata de lo que resta de la estructura.
Sin embargo, los propietarios de la discoteca interpusieron una oposición a la demolición, al advertir que cualquier intervención de ese tipo podría comprometer estudios técnicos esenciales para determinar con precisión las causas del desplome.




En paralelo, la oficina del abogado Ángel Lockward informó que depositó ante el Tribunal Superior Administrativo una demanda patrimonial contra el Estado dominicano y la Alcaldía del Distrito Nacional, por un monto cercano a los RD$1,000 millones, en busca de resarcir los daños materiales y morales sufridos por los familiares de nueve víctimas del denominado caso Jet Set.
Mientras tanto, el juez del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional aplazó para el 16 de marzo el conocimiento de la audiencia preliminar, prolongando un proceso que, para las víctimas y sus familias, sigue siendo sinónimo de espera, duelo e incertidumbre.
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