Entre pausas, gritos de apoyo y la voz quebrada por el dolor, Gregory Adames, uno de los sobrevivientes de la tragedia del Jet Set ofreció un testimonio que volvió a estremecer a quienes perdieron a familiares y amigos aquella noche trágica en la discoteca en la que también trabajaba. Adames, quien fue el testigo que aportó partes de las evidencias utilizadas por el Ministerio Público, reapareció en la misa de recordación de las víctimas, ayer domingo, a 10 meses del desplome del centro nocturno.
“Yo perdí siete de mis compañeros (de trabajo) que murieron ahí”, dijo al confesar que durante meses no pudo siquiera pasar por la Avenida Independencia, donde estaba localizada la discoteca.

Gregory Adames expresó que su trabajo en el Jet Set lo llevó a tener una relación cercana con la mayoría de las víctimas. “Todo el mundo se manejaba conmigo”, aseguró, señalando que muchos de los presentes podían corroborarlo. "Eso hace que mi dolor sea permanente", confesó.
En uno de los momentos más duros de su intervención, apuntó directamente a Antonio Espaillat, a quien responsabiliza moralmente por lo ocurrido. “En el fondo, todo el que está aquí sabe que si Antonio Espaillat hubiese sido humano en ese momento, hubiese actuado diferente”, expresó. A su juicio, no asumir responsabilidad ni dar la cara agravó el sufrimiento. Tal vez casi ninguno de nosotros estuviera aquí si se hubiera sido responsable.
Gregory Adames relató que aún carga con imágenes imborrables. “Yo escuché los gritos, los lamentos, diciendo mi nombre debajo de los escombros, él no los escuchó”, indicó. “Esto no es por envidia, esto no es por dinero. Esto es por dolor, esto es por justicia”, enfatizó.

El sobreviviente también habló del impacto personal y familiar que le dejó la tragedia. “Yo no duermo. Mi familia está afectada. Yo me sueño con cada uno de los que estaban allí”, confesó, recordando que fue él quien reservó mesas y organizó espacios para muchos de los que murieron la noche del ocho de abril de 2025.
Visiblemente afectado, señaló que minutos antes del colapso ya había advertido que algo podía ocurrir. “Yo pensé que iba a pasar algo y que podía matar o lastimar a alguien”, afirmó, asegurando que pidió detener las operaciones. “Si en ese momento se me hubiera hecho caso, tal vez el techo se caía, pero no con tantas víctimas”.
Finalmente el afectado envió un ultimo mensaje. “Lo que murió ahí no fueron pollos, fueron personas con familia y con futuro”, expresó, exhortando a los empresarios a escuchar a los empleados que se preocupan genuinamente por sus empresas.
“Yo nunca voy a ser el mismo Gregory”, concluyó, pidiendo fuerza a Dios para él y para todas las familias marcadas por una tragedia que, diez meses después, sigue abierta.
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