El caso Jet Set entró en una nueva etapa judicial luego de que el juez Reymundo Antonio Mejía Zorrilla, del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, enviara a juicio de fondo a los hermanos Antonio Espaillat y Maribel Espaillat, propietarios de la discoteca cuyo techo colapsó el 8 de abril de 2025, dejando 236 personas fallecidas y más de 180 heridos.

La decisión del magistrado fue adoptada tras evaluar la acusación presentada por el Ministerio Público, los argumentos de los querellantes y las posiciones de la defensa durante la audiencia preliminar.

Con el fallo, el tribunal determinó que existen elementos suficientes para que el expediente sea conocido en un juicio oral, público y contradictorio, donde se debatirán las pruebas y se decidirá si los imputados tienen o no responsabilidad penal por la tragedia.

El fallo del juez

El juez Reymundo Mejía acogió la solicitud del Ministerio Público y envió a los hermanos Espaillat a juicio de fondo, manteniendo la calificación jurídica de homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias, como había sido planteada por el órgano acusador.

La decisión deja fuera, al menos en esta etapa, la pretensión de algunos querellantes que habían solicitado una recalificación hacia tipos penales más graves, bajo el argumento de que los propietarios del establecimiento conocían los riesgos estructurales del inmueble.

El tribunal también mantuvo la misma medida de coerción contra los imputados, quienes seguirán el proceso en libertad bajo garantía económica, impedimento de salida del país y presentación periódica ante las autoridades judiciales.

De acuerdo con lo decidido, el expediente pasará ahora a la fase de juicio de fondo, en la que otro tribunal deberá valorar las pruebas, escuchar a las partes y establecer si existe responsabilidad penal o no.

Quién es el juez Reymundo Mejía

El magistrado Reymundo Antonio Mejía Zorrilla es juez del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, tribunal que tuvo a su cargo la audiencia preliminar del caso Jet Set.

Oriundo de La Romana, Mejía Zorrilla ha desarrollado una trayectoria dentro del sistema judicial dominicano. Estudió Derecho, ingresó a la Escuela Nacional de la Judicatura y cuenta con formación especializada en áreas como Derecho Penal, Derecho Constitucional y Derecho Judicial.

También se ha desempeñado como profesor universitario de Derecho Penal y ha ocupado distintas funciones dentro del Poder Judicial, incluyendo posiciones como juez de paz y miembro de salas penales.

En este proceso, su rol no consistía en declarar culpables o inocentes a los acusados, sino en determinar si la acusación presentada por el Ministerio Público tenía mérito suficiente para pasar a juicio de fondo.

Esa diferencia es clave: el envío a juicio no equivale a una condena, sino a la apertura de una nueva fase procesal donde las pruebas deberán ser discutidas con mayor amplitud.

Quiénes son Antonio y Maribel Espaillat

Los principales acusados del proceso son los hermanos Antonio Espaillat y Maribel Espaillat, propietarios de la discoteca Jet Set Club, uno de los establecimientos de entretenimiento más conocidos de Santo Domingo durante décadas.

Antonio Espaillat es un empresario vinculado al entretenimiento, la comunicación y los medios. Es propietario de RCC Media, conglomerado con presencia en radio y televisión, además del Jet Set, espacio reconocido por sus tradicionales actividades musicales.

Maribel Espaillat también figura en el expediente como parte del entorno societario y administrativo relacionado con el establecimiento. Según las informaciones expuestas durante el proceso, ambos fueron señalados por el Ministerio Público por presuntas negligencias vinculadas al mantenimiento y las condiciones estructurales del local.

La tragedia ocurrió durante una actividad amenizada por el merenguero Rubby Pérez, quien también falleció en el desplome. El caso ha generado un profundo impacto nacional por la cantidad de víctimas, la notoriedad del lugar y las interrogantes sobre la seguridad de edificaciones abiertas al público.

Los defensores de los Espaillat

La defensa de los hermanos Espaillat está integrada por abogados penalistas de amplio perfil público.

Entre los principales juristas figuran Miguel Valerio y Ramón Emilio Núñez, mientras que Jorge Luis Polanco ha sido identificado como asesor legal del caso.

La estrategia de los abogados ha estado centrada en discutir el alcance de la responsabilidad penal de los acusados y en diferenciar una eventual negligencia de una conducta dolosa.

Durante el proceso, la defensa ha sostenido que el juicio de fondo será el escenario adecuado para debatir las pruebas técnicas, los peritajes y los elementos estructurales relacionados con el colapso del techo.

Uno de los puntos planteados por los defensores ha sido que los hermanos Espaillat no previeron un desenlace como el ocurrido y que los problemas del establecimiento fueron tratados como asuntos de mantenimiento, no como señales de un riesgo inminente de colapso.

La defensa también ha resaltado la conducta procesal de los imputados, quienes han comparecido al tribunal y se mantienen sometidos al proceso judicial.

La acusación del Ministerio Público

El Ministerio Público sostiene que los propietarios de la discoteca incurrieron en homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias por presuntas negligencias relacionadas con el estado estructural del establecimiento.

La acusación plantea que los imputados tenían conocimiento de irregularidades en el techo y que, pese a ello, no habrían adoptado las medidas necesarias para evitar el desenlace.

Entre los elementos señalados por el órgano acusador figuran reportes visuales, fotografías, videos y comunicaciones internas que, según la investigación, evidenciarían advertencias o señales sobre problemas en la estructura del centro nocturno.

También se ha indicado que la edificación habría sido sometida a cargas adicionales, incluyendo equipos de climatización y otros elementos instalados en el techo, sin contar con estudios técnicos suficientes que garantizaran la capacidad estructural del inmueble.

Estos planteamientos serán debatidos en el juicio de fondo, donde el Ministerio Público deberá probar su acusación y la defensa tendrá la oportunidad de contradecir los elementos presentados.

Las víctimas y los querellantes

El proceso judicial tiene una dimensión humana que excede el expediente penal.

El colapso del techo de Jet Set dejó cientos de familias afectadas, sobrevivientes con lesiones físicas y psicológicas, y una sociedad marcada por una tragedia que ocurrió en un espacio de entretenimiento ampliamente conocido.

Familiares de víctimas y representantes legales de querellantes han reclamado que el proceso avance hasta establecer responsabilidades por lo ocurrido.

Durante la audiencia preliminar, algunos abogados de víctimas solicitaron que los hechos fueran recalificados hacia una figura penal más grave, al considerar que los imputados tenían conocimiento de los riesgos. Sin embargo, el juez mantuvo la clasificación jurídica presentada por el Ministerio Público.

Esa decisión no impide que el debate sobre la magnitud de la responsabilidad continúe en el juicio de fondo, donde las partes podrán presentar sus argumentos ante el tribunal correspondiente.

Qué implica el envío a juicio de fondo

El envío a juicio de fondo significa que el juez de la instrucción consideró que la acusación contiene elementos suficientes para ser debatida en una etapa oral y pública.

No se trata de una condena ni de una absolución. Es una decisión procesal que habilita la siguiente fase del caso.

En el juicio de fondo, el tribunal que resulte apoderado deberá escuchar testigos, valorar peritajes, examinar documentos, conocer los argumentos de la acusación, la defensa y los querellantes, y finalmente decidir si los imputados son culpables o no.

La calificación jurídica mantenida, homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias, será uno de los ejes centrales del debate, porque de ella dependerá el marco penal aplicable si eventualmente se dicta una condena.

Las implicaciones legales del caso Jet Set

El caso Jet Set tiene implicaciones penales, civiles, institucionales y sociales.

En el plano penal, el proceso buscará determinar si Antonio y Maribel Espaillat incurrieron en una conducta negligente con consecuencias mortales.

En el plano civil, las víctimas y familiares podrían reclamar reparación por los daños sufridos, lo que abre la discusión sobre indemnizaciones, responsabilidad patrimonial y garantías económicas.

En el plano institucional, la tragedia puso bajo cuestionamiento los mecanismos de supervisión de edificaciones, permisos, inspecciones técnicas, fiscalización municipal y seguridad en espacios de alta concentración de personas.

Y en el plano social, el caso se ha convertido en una prueba de confianza para el sistema de justicia dominicano, por la notoriedad de los imputados, la cantidad de víctimas y la presión pública que rodea el expediente.

Una nueva etapa para uno de los casos más sensibles del país

Con la decisión del juez Reymundo Mejía, el caso Jet Set deja atrás la fase preliminar y pasa a una etapa más profunda del proceso penal.

El juicio de fondo será el escenario donde se debatirá si las pruebas presentadas por el Ministerio Público son suficientes para establecer responsabilidad penal contra los hermanos Espaillat, o si la defensa logra desmontar la acusación.

Mientras tanto, los imputados continuarán sometidos al proceso bajo la misma medida de coerción, y las familias de las víctimas seguirán a la espera de una respuesta judicial definitiva sobre una tragedia que marcó profundamente a la República Dominicana.

Abraham Marmolejos

Periodista, docente y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, periodismo de investigación y creación de contenido.

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