La tragedia ocurrida en el icónico Jet Set de Santo Domingo marcó un antes y un después en la percepción pública sobre la seguridad en discotecas y bares de República Dominicana. A casi un año del incidente, persisten dudas sobre la efectividad de las medidas adoptadas y el impacto económico que el cierre de este referente tuvo en el sector nocturno.

El caso Jet Set: un punto de inflexión para la vida nocturna

El Jet Set no era solo una discoteca más: era un símbolo de la vida nocturna dominicana, escenario de conciertos históricos y celebraciones familiares. La tragedia, una muerte violenta en medio de fallas de seguridad y una respuesta institucional insuficiente, generó indignación y un llamado urgente a revisar los protocolos en locales de entretenimiento.

El caso se convirtió en un punto de inflexión, obligando a autoridades y empresarios a revisar las condiciones de seguridad en centros de diversión nocturna.

Fallas estructurales y operativas en el sector

Previo al incidente, múltiples advertencias sobre la falta de seguridad en bares y discotecas ya circulaban en el sector. Entre las principales deficiencias detectadas se encontraban:

  • Salidas de emergencia bloqueadas o inexistentes
  • Personal de seguridad sin capacitación adecuada
  • Equipos de vigilancia obsoletos o inexistentes
  • Sobreaforo sin control efectivo
  • Inspecciones superficiales y poco frecuentes

El caso Jet Set evidenció que estas fallas no eran aisladas, sino parte de un problema estructural en la industria del entretenimiento nocturno.

Cambios en normas y controles tras la tragedia

La presión social y mediática tras el suceso obligó a las autoridades a actuar. Entre las medidas implementadas se destacan:

  • Inspecciones masivas: Numerosos locales fueron inspeccionados y algunos cerrados temporalmente por incumplimientos en permisos y protocolos de seguridad.
  • Revisión de normas de construcción: Se impulsó la actualización de requisitos para salidas de emergencia, señalización y capacidad máxima permitida.
  • Capacitación de personal: Se promovieron cursos para el personal de seguridad, aunque la cobertura y la calidad de estas capacitaciones siguen siendo dispares.
  • Mayor vigilancia: Se instalaron cámaras y sistemas de monitoreo en algunos establecimientos, pero la inversión no fue homogénea en todo el sector.

Sin embargo, expertos y actores del sector coinciden en que los cambios han sido parciales y, en muchos casos, más reactivos que preventivos. Las inspecciones, por ejemplo, suelen ser esporádicas y no siempre derivan en sanciones efectivas.

Impacto económico: consecuencias para el sector nocturno

El cierre del Jet Set tuvo un efecto dominó en la economía nocturna de Santo Domingo:

Empleo: Decenas de trabajadores directos (bartenders, seguridad, limpieza) y cientos de empleos indirectos (proveedores, técnicos, músicos) se vieron afectados.
Proveedores: Empresas de bebidas, alimentos y servicios técnicos experimentaron una caída en la demanda.
Industria del entretenimiento: El cierre de un referente como Jet Set redujo la oferta de espacios para eventos, afectando a artistas y promotores.

Según estimaciones del sector, la facturación de bares y discotecas en la capital cayó entre un 15% y un 20% en los meses posteriores al cierre, aunque no existen cifras oficiales consolidadas. Muchos locales pequeños enfrentaron dificultades para cumplir con las nuevas exigencias de seguridad, lo que llevó al cierre definitivo de algunos establecimientos.

Avances y desafíos pendientes en la seguridad de centros de entretenimiento

Si bien la tragedia del Jet Set impulsó mejoras puntuales en la seguridad y la regulación de locales nocturnos, persisten desafíos estructurales. La falta de controles sistemáticos, la desigualdad en la aplicación de normas y la presión económica sobre los establecimientos dificultan una transformación profunda del sector.

Tras la tragedia del Jet Set, también se reforzó el papel de las instituciones vinculadas a la infraestructura, edificaciones y evaluación estructural, especialmente la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE), que asumió un rol más activo en la revisión de infraestructuras y en la discusión sobre la actualización de normas de construcción y seguridad estructural en el país. Las autoridades comenzaron a plantear la necesidad de inspecciones periódicas obligatorias en edificaciones de uso público, especialmente aquellas donde concurren grandes cantidades de personas, con el objetivo de prevenir tragedias similares.

En ese contexto, el director de ONESVIE, ingeniero Leonardo Reyes Madera, advirtió que en el país existen muchas edificaciones construidas sin normas sísmicas o con deficiencias estructurales, lo que representa un riesgo importante para la población. También señaló que el país arrastra un vacío normativo de décadas, ya que miles de edificaciones fueron levantadas sin códigos sísmicos adecuados, lo que aumenta la vulnerabilidad ante eventos estructurales o desastres.

El funcionario ha insistido en la necesidad de actualizar por ley las normas de construcción sismorresistente para edificaciones públicas y privadas, fortalecer la supervisión técnica y garantizar que las normas no solo existan, sino que se cumplan. Según explicó, muchas veces los reglamentos técnicos no se aplican correctamente, lo que incrementa la vulnerabilidad de las infraestructuras. También ha recomendado establecer evaluaciones estructurales periódicas, mayor supervisión del cumplimiento de las normas y una cultura de prevención, señalando que la seguridad de las edificaciones debe ser una prioridad nacional para evitar tragedias humanas y económicas en el futuro.

¿Qué sigue ahora, según expertos?

  • Implementar inspecciones periódicas y transparentes, con sanciones efectivas.
  • Garantizar la capacitación continua del personal de seguridad.
  • Facilitar el acceso a financiamiento para que pequeños locales puedan adecuarse a las normas.
  • Publicar datos oficiales sobre el impacto económico y la seguridad en el sector.

El reto es lograr que la vida nocturna dominicana sea sinónimo de disfrute y seguridad, evitando que tragedias como la del Jet Set se repitan.

Abraham Marmolejos

Periodista y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, docencia y creación de contenido.

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