Este miércoles 8 de abril de 2026, se cumple exactamente un año de la noche en que la música se convirtió en tragedia. La madrugada del 8 de abril de 2025, el techo de la emblemática discoteca Jet Set Club, ubicada en la avenida Independencia del Distrito Nacional, se desplomó mientras más de 400 personas disfrutaban de una presentación del legendario merenguero Rubby Pérez. El saldo fue devastador: 236 personas fallecidas, entre ellas el propio Rubby Pérez, y más de 180 heridos, en lo que se convirtió en el hecho no natural más devastador en la historia reciente de la República Dominicana.

Un año después, el dolor permanece intacto. Las familias siguen buscando respuestas, los sobrevivientes cargan con cicatrices físicas y emocionales, y el proceso judicial avanza entre aplazamientos y trámites que alimentan la frustración colectiva. Mientras tanto, el Movimiento Justicia Jet Set se ha erigido como la voz organizada de quienes se niegan a que esta tragedia quede en el olvido. Este miércoles, sobrevivientes y familiares se congregan en el mismo lugar del colapso para una conmemoración convocada desde febrero por la sobreviviente Ana María Ramírez.
La noche que enlutó al país
El Jet Set Club era un ícono de la vida nocturna dominicana. Fundado en 1994, funcionaba en un edificio de más de medio siglo de antigüedad, originalmente diseñado como cine. Aquella noche, Rubby Pérez estaba en pleno escenario interpretando uno de sus clásicos cuando un estruendo interrumpió la música. El techo colapsó de forma repentina, sepultando a cientos de personas bajo escombros, hierro y concreto.
Las labores de rescate se extendieron durante días. El número de víctimas fatales fue escalando desde las primeras cifras, 12, 44, 215, hasta estabilizarse en las 236 que hoy conforman la cifra oficial. Rubby Pérez, atrapado bajo los escombros en el escenario, fue confirmado muerto horas después del colapso. Su partida se convirtió en el símbolo más visible de una tragedia que tocó a todas las capas de la sociedad dominicana.
Las voces que no callan: testimonios de sobrevivientes y familiares
Ana María Ramírez: la sobreviviente que exige memoria
Ana María Ramírez es una de las caras más visibles entre los sobrevivientes. En septiembre de 2025, relató entre "amargos recuerdos" y plegarias cómo logró salir con vida de aquella noche. En febrero de este año, hizo un llamado público al presidente Luis Abinader para que se pronunciara sobre la tragedia durante su discurso de rendición de cuentas del 27 de febrero. Fue ella quien convocó la conmemoración que se celebra hoy en el mismo lugar del colapso.
Melba Grullón y Arelis Cruz de Estrella: el duelo de las madres
El pasado 8 de marzo, al cumplirse once meses de la tragedia, Melba Segura de Grullón y Arelis Cruz de Estrella acudieron por primera vez a la "zona cero" del siniestro. Melba perdió a su hija Alejandra Grullón; Arelis, esposa del dirigente político Eduardo Estrella, perdió a su hijo Eduardo Guarionex Estrella. Ambas depositaron flores frente al altar donde permanecen las fotografías de sus hijos. Se mantuvieron en silencio, sin ofrecer declaraciones públicas. El gesto habló por sí solo.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, Melba Grullón dedicó un reconocimiento recibido por su labor en la Fundación Sur Futuro a las mujeres que perdieron la vida en el Jet Set y a las madres que hoy viven el duelo:
"Hoy, quiero dedicar ese reconocimiento a todas las mujeres y madres víctimas del holocausto del Jet Set", escribió en sus redes sociales.
Gaby Puche: renacida de los escombros
La cantante venezolana Gaby Puche fue una de las 180 sobrevivientes. Estaba como invitada en el área VIP cuando todo se vino abajo. En su testimonio publicado meses después, relató:
"Estaba disfrutando de la música del maestro Rubby Pérez cuando se escuchó un ruido. Todo fue muy rápido, el techo colapsó, perdí la noción del tiempo y el sentido, y de momento un dolor muy fuerte en la cabeza. Tenía heridas en el rostro".
Puche retomó su carrera musical, pero asegura que la experiencia la transformó para siempre.
Lidia Pérez: el dolor convertido en causa
La diputada Lidia Pérez, hermana de Rubby Pérez, se convirtió en una de las voces más firmes en la exigencia de justicia.
"Esta tragedia ha llevado sangre, dolor a muchas familias y no podemos permitir que eso vuelva a repetirse. Como hermana, mi corazón está roto, lleno de luto, apenas puedo caminar; como servidora pública, reafirmo el compromiso para velar para que ninguna familia dominicana tenga que volver a vivir lo que más de 200 familias hemos vivido", declaró ante la Cámara de Diputados.
El proceso judicial: entre aplazamientos y nuevas imputaciones
La investigación del Ministerio Público derivó en la imputación de los propietarios del establecimiento, Antonio Espaillat y Maribel Espaillat, acusados de homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias por el colapso de la estructura. Ambos quedaron en libertad tras el pago de una fianza millonaria en junio de 2025, lo que generó indignación entre las familias.
El pasado 16 de marzo, se retomó la audiencia preliminar en el Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, dirigida por el magistrado Raymundo Mejía. Sin embargo, la sesión terminó con un nuevo aplazamiento. El juez ordenó citar al Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN), al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y a la madre de Antonio Espaillat, Ana Grecia López, como responsables civiles en la tragedia.
El tribunal fijó un calendario procesal para la lectura de la acusación del Ministerio Público los lunes 6, 13 y 20 de abril, coincidiendo con este primer aniversario. Hoy, precisamente, vence el plazo para que los querellantes presenten nuevas querellas en el proceso, según informó el abogado Plutarco Jáquez. La lectura de la acusación ya comenzó el pasado lunes 6 de abril y continuará en las próximas semanas.
Los Espaillat: resarcimiento parcial y la Fundación Raíces de Esperanza
En enero de este año, la familia Espaillat informó que ha resarcido al 70% de las víctimas, pese a que aún no existe una sentencia firme.
"La magnitud de lo ocurrido nos ha impactado profundamente. Nada puede devolver lo perdido, pero hemos procurado acompañar, apoyar y responder con hechos, más allá de cualquier consideración procesal",indicaron Antonio y Maribel Espaillat en un comunicado.
A través de la Fundación Raíces de Esperanza, creada tras la tragedia, la familia mantiene programas de acompañamiento a los niños y niñas que quedaron en condición de orfandad. También en enero, la fundación formalizó un acuerdo con la Universidad del Caribe (UNICARIBE) para ofrecer apoyo educativo y social a las víctimas y sus familias.
Sin embargo, no todos los afectados han recibido asistencia. El abogado Félix Portes denunció en marzo que sus representados no han recibido ayudas del Gobierno, mientras que el Movimiento Justicia Jet Set ha señalado que más del 50% de los sobrevivientes rechazaron los acuerdos ofrecidos por la familia Espaillat y se mantienen firmes en el reclamo judicial.
Movimiento Justicia Jet Set: un año de lucha organizada
El Movimiento Justicia Jet Set se ha convertido en el principal colectivo de familiares y sobrevivientes que exige justicia y memoria. A lo largo de estos doce meses, sus acciones han marcado la agenda pública:
- Marcha al Palacio Nacional (25 de enero de 2026)
- Carta al presidente Abinader (25 de enero de 2026)
- Denuncia por omisión en la rendición de cuentas (1 de marzo de 2026)
- Solicitud de homenaje en los Premios Soberano (12 de marzo de 2026)
- Convocatoria a la audiencia preliminar (16 de marzo de 2026)
- Misas mensuales en la zona cero
Un año después: las deudas pendientes
Hoy, al cumplirse el primer aniversario del colapso del Jet Set, el balance deja más preguntas que respuestas:
- Justicia pendiente: La audiencia preliminar sigue en curso.
- Silencio gubernamental: El Gobierno no ha respondido a las solicitudes del Movimiento Justicia Jet Set ni ha declarado el 8 de abril como día de duelo nacional.
- Resarcimiento desigual: Mientras la familia Espaillat asegura haber compensado al 70% de las víctimas, muchos afectados no han recibido ayuda estatal.
- Seguridad estructural: La tragedia expuso fallas graves en la supervisión de espacios públicos.
- Salud mental: Sobrevivientes y familiares enfrentan secuelas psicológicas profundas.
Este miércoles 8 de abril de 2026, en el mismo lugar donde hace exactamente un año la música se apagó bajo los escombros, familiares y sobrevivientes se reúnen para recordar a los 236 que ya no están. Será un día de duelo, pero también de reclamo. Porque un año después, la herida sigue abierta.
"Lo más importante, más que justicia, es un precedente para que nunca más, en nuestro país, vuelva a ocurrir algo similar", dijo la diputada Lidia Pérez. Hoy, en el primer aniversario de la tragedia, esa frase sigue siendo una deuda.
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