Las tensiones internas que han aflorado en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) por la competencia entre sus principales figuras presidenciales podrían servir de advertencia para los partidos de oposición.

Tanto Fuerza del Pueblo como el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) enfrentan el desafío de preservar la cohesión interna mientras avanzan hacia la definición de sus candidaturas para 2028, un proceso que podría poner a prueba su capacidad para evitar divisiones, conflictos de liderazgo y nuevas fracturas partidarias.

Mientras el PRM intenta contener las diferencias derivadas de una carrera presidencial que parece haberse adelantado, surge una interrogante que también alcanza a la oposición: cómo gestionar las aspiraciones de poder sin comprometer la unidad interna.

Las fricciones que hoy sacuden al partido oficialista plantean una pregunta para Fuerza del Pueblo y el PLD: ¿están preparados para manejar futuras disputas por el liderazgo sin repetir los conflictos que han marcado a otras organizaciones políticas?

La experiencia del PRM muestra los riesgos que enfrentan los partidos cuando la competencia por el liderazgo se impone sobre la disciplina interna. A medida que se acerca el ciclo electoral de 2028, preservar la unidad podría convertirse en uno de los principales desafíos para ambas organizaciones opositoras.

La salida de Luis, ¿talón de Aquiles del PRM?

Las disputas internas que han comenzado a manifestarse en el PRM son vistas por algunos analistas como la consecuencia natural de un partido que debe prepararse para competir por primera vez sin la posibilidad de repostular a su principal figura de cohesión, el presidente Luis Abinader.

AME5393. SANTO DOMINGO (REPÚBLICA DOMINICANA), 11/05/2024.- El presidente y candidato a la reelección Luis Abinader participa en un evento de campaña electoral, este sábado, en Santo Domingo (República Dominicana). Nueve candidatos se presentan para las elecciones presidenciales del próximo domingo 19 de mayo del 2024. EFE/Orlando Barría

En el caso del PRM, el politólogo David Lahoz Brito sostiene que la situación por la que atraviesa el oficialismo responde a la pérdida de capacidad aglutinadora del liderazgo presidencial.

Según su análisis, la organización se construyó alrededor de un proyecto político encabezado por el hoy presidente Luis Abinader y, al agotarse constitucionalmente la posibilidad de una nueva candidatura, los distintos grupos internos comienzan a buscar espacios propios.

"El que aglutina es Luis, entonces sin Luis la fragmentación es inevitable".

David Lahoz Brito, analista político.

Desde esa perspectiva, las diferencias que han aflorado en el oficialismo no serían una anomalía, sino una consecuencia previsible de la lucha por la sucesión, un fenómeno no es exclusivo del oficialismo, ya que, a su juicio, la mayoría de las organizaciones políticas dominicanas funcionan como agrupaciones que albergan varios proyectos presidenciales en competencia, una dinámica que inevitablemente genera tensiones cuando se acerca el momento de escoger candidaturas.

La FP de Leonel y "conflicto de intereses" en el PLD

Sin embargo, cuando la mirada se dirige hacia la Fuerza del Pueblo, Lahoz Brito observa un escenario diferente. Considera que la organización fundada por Leonel Fernández es la única de las principales fuerzas políticas que no enfrenta actualmente una competencia significativa entre proyectos presidenciales internos. Esa condición, afirma, le permite exhibir una cohesión que no observa en otras organizaciones.

Danilo Medina, expresidente dominicano y presidente del PLD. Fuente externa.

Su diagnóstico cambia al analizar al Partido de la Liberación Dominicana. Allí identifica la coexistencia de varias figuras con aspiraciones y capacidad de liderazgo, una situación que podría derivar en conflictos si no logran armonizar intereses.

Menciona particularmente las aspiraciones de Abel Martínez y Francisco Javier García, en un partido donde, a su entender, la influencia de Danilo Medina -quien podría apostar por Gonzalo Castillo como candidato presidencial para las elecciones del 2028-, sigue siendo determinante.

"Ya en el PLD, como mínimo, hay tres cabezas. Vamos a ver cómo se ponen de acuerdo. Ahí podría producirse una explosión por falta de comprensión de la naturaleza de ese partido", afirma.

FP, bajo el férreo dominio de Leonel

La visión del también analista político Belarminio Ramírez Morillo es más amplia y pesimista respecto al sistema de partidos en general. Asegura que ninguna organización política dominicana disfruta actualmente de buena salud y considera que la aparente estabilidad de la Fuerza del Pueblo se explica precisamente por el fuerte control que ejerce Leonel Fernández sobre esa estructura.

Ramírez Morillo describe a la FP como una organización concebida para servir de soporte a una candidatura presidencial específica. Esa característica, sostiene, explica la disciplina interna, pero también plantea interrogantes sobre la capacidad de supervivencia del partido más allá de su líder fundador.

En ese sentido, señala como una prueba futura la relación entre las aspiraciones de Leonel Fernández y la creciente percepción pública que favorece una eventual candidatura presidencial de Omar Fernández. A su juicio, la reacción de la dirigencia frente a esa discusión permite cuestionar hasta qué punto la organización está preparada para gestionar una transición de liderazgo sin sobresaltos.

El expresidente Leonel Fernández junto a Omar Fernández, durante la campaña de 2024.
"No estoy convencido de que la Fuerza del Pueblo sea una organización democrática. Funciona más bien como una logia para un guía, para un solo guía que es Leonel… Es muy difícil que ese partido sobreviva a Leonel".

Belarminio Ramírez Morillo, politólogo.

Desgaste interno en el PRM y los retos del PLD

Para Ramírez Morillo, el principal desafío que enfrenta el PRM no es necesariamente una división formal, sino un proceso gradual de desgaste interno. A su juicio, la organización oficialista cuenta con condiciones que reducen el riesgo de una fractura inmediata durante la escogencia de su candidatura presidencial para 2028, especialmente porque David Collado concentra un amplio respaldo entre la dirigencia y la militancia.

Sin embargo, el analista advierte que la estabilidad partidaria no depende únicamente de la existencia de un favorito. Entiende que el PRM nació como una coalición de sectores diversos que convergieron alrededor de una agenda de cambio frente al desgaste del PLD, más que como una organización cimentada sobre una doctrina o una identidad ideológica común.

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"El peligro del PRM es que comienza a desarticularse sin que se divida", sostiene Ramírez Morillo, al considerar que la cohesión lograda durante los años de ascenso al poder podría debilitarse una vez desaparezcan los factores que originalmente mantuvieron unidos a sus distintos grupos.

El escenario del PLD presenta características distintas, pero también desafíos propios. Tras la salida de Leonel Fernández y la derrota electoral de 2020, el partido ha debido convivir con varios liderazgos que aspiran a ocupar espacios de influencia.

Aunque Ramírez Morillo no identifica un peligro inmediato de ruptura, su diagnóstico sobre el deterioro general de los partidos alcanza también a la organización morada.

PRM, ¿espejo del PLD y la FP?

Las tensiones que hoy se observan en el PRM podrían manifestarse de formas distintas en la oposición. Mientras la Fuerza del Pueblo enfrenta el reto de demostrar que puede trascender a su líder histórico, el PLD sigue obligado a equilibrar distintos centros de poder internos.

En este punto, la opinión de los analistas respecto a los desafíos y fortalezas de los partidos, coincide y varía según la organización política.

Para Lahoz Brito, la ausencia de una disputa interna en la Fuerza del Pueblo por el liderazgo, coloca al partido en una posición de ventaja frente al PRM y al PLD, mientras que para Ramírez Morillo, esa misma realidad esconde una interrogante de fondo: cuánto de la unidad de la organización responde a su estructura y cuánto depende de la gravitación política de Leonel Fernández.

La batalla interna del PRM y la fractura que también acecha a la oposición

Lahoz Brito observa una organización cohesionada alrededor de un liderazgo -de Fernández- claramente definido, Ramírez Morillo advierte que esa fortaleza podría convertirse en una prueba difícil cuando llegue el momento del relevo.

Ambos coinciden, sin embargo, en que los conflictos que han comenzado a aflorar en el oficialismo son parte de un desafío que tarde o temprano alcanza a casi todas las organizaciones políticas.

Las tensiones que hoy ocupan al PRM pueden ser apenas la manifestación más visible de un fenómeno más amplio: partidos cada vez más dependientes de figuras individuales y menos de proyectos colectivos duraderos.

El desafío de la política dominicana hacia 2028 no parece ser únicamente quién ganará las elecciones, sino qué organizaciones demostrarán que pueden sobrevivir a sus propios caudillos.

Samuel Tapia /acento.com.do

Jefe de Redacción de Acento. Periodista dominicano apasionado por contar historias sobre actualidad, política y problemáticas sociales, combinando investigación rigurosa con sensibilidad y compromiso ético hacia sus lectores.

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