Loca, medicada y suelta”
Solange Alvarado Espaillat
Prometí compartir historias de recuperación, esas que inspiran y suscitan admiración y qué mejor que sus propias palabras para ello. Aquí el poema que una de nuestras mujeres creó en un taller de escritura creativa:
“Me miro en el espejo y me reí a carcajadas como loca”
Sí, yo soy la loca,
loca y rebelde,
aquella loca que sus alas cortaron,
y esperando que entrelacen,
nunca imaginaron que las plumas renacen.
Ahora me veo en el espejo,
qué plumaje tan divino,
radiante de libertad.
Ahora he dejado atrás,
lo sumisa y lo cuerda,
ya eso no va conmigo.
Mi espejo se sonríe
Me mira fijamente
Y sé que no me miente
Cuando dice, acordáte
Que estás loca de remate.
Loca sin prejuicios
Loca de atar
Porque utilizo artificios
Para mi demencia simular
Me miré en el espejo y me reí a carcajadas,
es que el espejo me miraba,
y de piropos me llenaba,
Me dijo: ¡Qué lindas se ven tus canas!
Y tus líneas en la cara.
Ay sí,
me río sin cordura,
porque ahora persigo mis sueños,
demostrándole al mundo
que lo mío no tiene cura.
Me miro en el espejo
y me paro bien esbelta,
sonrío y me digo:
Loca, medicada y suelta.
En verdad el poema se llama “Me vi en el espejo y…” pero al igual que como pasa con las canciones, decidí cambiarle el nombre, pues así me encanta y me provoca.
Este poema es atrevido y justamente hay que ser muy atrevida para salir de las garras de un agresor, salírsele de entre los pies o como dijo una de ellas “salir de abajo de una patana” que es lo que representa una relación como esa.
Disfruto mucho como ellas transforman esos calificativos con los que la expareja intentaba humillarla o desacreditarla y le dan un nuevo sentido. Esa “loca” ya tiene otro tipo de locura, una propia, que la usa y la nombra como ella lo decida. Esos términos son integrados a su lenguaje con humor, riéndose ya de todo lo que pasaron y agradeciendo el momento actual que están viviendo, sin trabas, sin retrancas, en libertad.
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