Los aplausos fueron delirantes desde la mayoría del público asistente a la reunión conjunta del Senado y la Cámara de Diputados, en el salón de la Asamblea Nacional, el 27 de febrero, Día de la Independencia Nacional, para escuchar el ardiente discurso sobre las ejecutorias 2025 del presidente Luis Abinader, aunque la noticia ya era fiambre, pan comido, al menos, para los presentes.
El mandatario, con los inversores al lado, había informado el plan el 23 de febrero a directores de medios y otros líderes de opinión convocados a Palacio.
Horas después salía publicado como primicia y multiplicado en radio, televisión y redes sociales, aunque una conferencia de prensa montada en el edificio palaciego de la Moisés García para anunciar el acuerdo había sido suspendida abruptamente por la ocurrencia de un blackout o apagón general.
Pero el escenario del Congreso sería políticamente diferente.
En tono alto y apelando al público vestido de negro, el mandatario anunció la firma de un acuerdo con la compañía gringa Lod Holdings para la construcción de un “puerto espacial comercial” en el municipio Oviedo, provincia Pedernales, con una inversión de US$600 millones.
Y aseguró que el primer cohete será lanzado hacia la estación espacial internacional antes de mayo de 2028, lo cual -resaltó- impulsaría “la economía espacial, la tecnología y el turismo en la zona”.
La obra comenzará oficialmente este mismo marzo, a cargo de Lauch On Demand, con una inversión de US$800 millones (200 más que el dato ofrecido el 23 de febrero) en 2.2 millones de metros cuadrados de terrenos del Estado dominicano, ha publicado este 2 de marzo El Caribe. Según el Gobierno, se hará con inversión extranjera.





La justificación para realizarlo en aquel territorio ha sido que, de acuerdo a la investigación, Oviedo es lugar ideal porque está más cerca del ecuador.
Aunque el director del proyecto, Burton Catledge, ha informado que están listos para empezar, la comunidad pedernalense lo desconoce a fondo. No ha sido socializado. No se ha discutido en vistas públicas locales ni nacionales acerca de probabilidades de riesgos para la salud colectiva y la vulnerable biodiversidad de parque nacional Jaragua, reserva de la biosfera como su par vecino Sierra de Baoruco.
Tampoco se ha reflexionado sobre implicaciones para la soberanía nacional, si fuera un filón del plan de expansión y seguridad imperial conforme a los giros de la geopolítica. Menos si el modelo escogido, de zonas francas o de la frontera, ayudaría a atacar la pobreza con los salarios que paga. RD$10,000 o 15,000 se quedarían a años luz del costo de la vida actual. En 2025, la canasta básica familiar rondó entre 48,000 y 50,000 pesos, conforme la información del Banco Central.
La ley 8 del año 1990 sobre Fomento de Zonas Francas en República Dominicana consigna un régimen de incentivos fiscales y aduaneros para atraer inversión extranjera y fomentar las exportaciones. Exonera 100% en impuesto sobre la renta, aranceles de importación de maquinarias y materia prima y otros impuestos.
La Ley 12 del 2021, de Desarrollo Fronterizo, establece exoneración de hasta 100% de impuestos internos, Impuesto a la Transferencia de Bienes Industrializaos (Itebis) y de aranceles, por 30 años, desde 2021, a las empresas que se instalen en las provincias fronterizas
Hacia el suroeste del centro del municipio, cerca de cinco kilómetros, en su paraje Tres Charcos, entretanto, avanza a velocidad meteórica la construcción del aeropuerto internacional del destino turístico para ser inaugurado a más tardar en el próximo septiembre (18 meses de construcción), y, en fase final, en Cabo Rojo, el primero de nueve hoteles, de acuerdo a lo dicho por el director del Fideicomiso Pro Pedernales y ministro de Administración Pública, Sigmund Freund.
La velocidad asombra en víspera del año pre-electoral, en contraste con la lentitud en comenzar o avanzar obras fundamentales para el prometido desarrollo integral de la fronteriza Pedernales.
El segundo de sus dos municipios, Oviedo, ha visto pasar el primer cuarto del siglo XXI hundido en el empobrecimiento estructural.
En 2018 el Sistema Único de Beneficiarios (Siuben) identificó en la provincia casi 18 mil personas precarizadas (35%), con bajo índice de calidad de vida y 70% en casas techadas con zinc en un territorio situado en la ruta de los ciclones.
Pese a sus años, Oviedo carece de acueducto, de un sistema de alcantarillado pluvial y de planta de tratamiento de aguas residuales. De un sistema de recolección, reciclaje y disposición de los residuos sólidos para eliminar el botadero. De un liceo, sitios de entretenimiento, centro cultural, estadios de béisbol y canchas en condiciones. Adolece de un proyecto habitacional que alivie el déficit cualitativo y cuantitativo…
Nada que motive a vivir aquellas tierras salvo el sentido de pertenencia de su gente.
Muy cerca del centro de la comarca, en el distrito municipal Juancho, está el proyecto de desarrollo agrícola del valle, Prodevaj, abandonado y bajo el asecho de poderosos para enajenar las tierras y usarlas con otros propósitos, mientras la carretera Barahona-Pedernales, que le cruza por el lado, debería ser un monumento a la tortuga por su construcción lenta.
El tramo por el que se llega al municipio Pedernales es casi el mismo que brigadas de ambas comunidades, con la participación de Manuel Goya, abrieron a pico y pala durante la segunda mitad de la década del 30 del siglo XX. Plagado de curvas peligrosas.
La idea de estos fundadores fue encontrarse: un equipo de hombres desde el oeste; el otro, desde el este, para unir las sabanas, la Juan López (Pedernales) y Sansón (Oviedo).
LA TRAGEDIA QUE MOVILIZÓ AL GOBIERNO
Oviedo existe en el extremo sur del procurrente Barahona, 48 kilómetros al sureste del municipio Pedernales y a 256 del Distrito Nacional.
Nació en la ribera de la laguna, entre manglares, flamencos y rastros taínos. Ha tenido diferentes nombres: Oviedo viejo, El Guanal, Trujín y Oviedo, en honor al cronista de la colonia Gonzalo Fernández de Oviedo.
Hombres de Enriquillo, Barahona y Duvergé llegaron al sitio atraídos por la caza de cerdos y chivos cimarrones, crianza de ganado de pasto libre y la madera preciosa que abundaba (cedro y caoba).
Durante el régimen del Trujillo fue declarado municipio mediante la Ley 4815 del 16 de diciembre de 1957, misma que creó la provincia y su puesta en vigor a partir de 1 de abril del año siguiente.
Frente a la laguna existió hasta poco después que el poderoso huracán Inés, ocurrido el 29 de septiembre de 1966, lo azoló y al menos 150 personas murieron a causa de las ráfagas de vientos y las inundaciones.
El Gobierno presidido por Joaquín Balaguer construyó viviendas económicas para damnificados, tres kilómetros hacia el suroeste, en el lugar actual, tras determinar que era terreno más adecuado. Por el material de construcción precario y el paso de los años, las viviendas ya no resisten.
El 24 de julio de 1967, el mandatario inauguró 205 casitas construidas con una inversión de RD$216 millones en Juancho, Los Cocos, Enriquillo, Los Patos y Paraíso, comunidades vecinas también impactados por el fenómeno hidrometeorológico, igual que hizo en la capital de la provincia con el proyecto llamaron Barrio Inés. En octubre, en Oviedo fueron entregadas 100 unidades, edificadas con una inversión de RD$151 millones, cita Listín Diario del 4 de diciembre de ese año.
El mismo diario, el 13 de octubre de 1969, destacó la inauguración el sábado anterior de 80 casas para damnificados del ciclón Inés, construidas a un costo de 206 mil 84 pesos. El presidente entregó los títulos de propiedad a cada damnificado. Los beneficiarios, a gritos, “pedían” su reelección en las elecciones de 1970.
El 7 de agosto de 1978, Balaguer inauguró 50 viviendas económicas, hechas a un costo de RD$179,170.79, en el marco de “un amplio y beneficioso plan de proyecciones sociales y de renovación urbana que viene desarrollándose en todo el país desde 1966”.
En página pagada en el rotativo estándar El Caribe del 7 de agosto de ese año, el Gobierno subrayó que las viviendas forman parte de la construcción de la nueva ciudad de Oviedo que dispuso el presidente Balaguer tras el ciclón.
La laguna de aguas muy saladas y el Arroyo Salado son extensión de su vida y atractivo del turismo interno y extranjero, como su guavaberry, sacado del mijo que se da silvestre y cada año lo cosechan para producir la bebida que, aunque poca, ya es parte de su tradición, nostalgia de los oviedenses que viven en otras comunidades del país y el extranjero.
La ganadería, la agricultura, la laguna y Arroyo Salado han sido fuente de vida de su gente. A ambos lados de la carretera principal resaltan las parcelas con prósperas plantaciones de plátanos, pese a que el incentivo gubernamental ha sido por dosis de sobrevivencia.
VIACRUCIS CON EL COMPOST
La mira foránea siempre se ha orientado hacia aquel valle sureño de un pueblo en estado crítico que sueña con el bienestar general.
Oviedo tuvo plantaciones de maní y algodón al final de los años 50 del siglo XX. Luego, de sorgo y sisal.
La Algodonera y La Manicera están ancladas en el imaginario de los nativos de la época; como en la generación de los 80 está la resistencia con el proyecto para usar sus tierras como depósito de lodo cloacal de Estados Unidos y recientemente el plan del Consorcio Azucarero de Barahona para sembrar cañas en las tierras del Prodevaj.
En el primer cuarto de la década del 60 se instala la primera desmotadora de algodón, “y eso -como destaca el oviedense ingeniero civil Bartolomé Castillo Garó-, junto al desyerbo, la siembra, raleo, resiembra y recolección del algodón, generó muchos empleos. El plan de siembra incluyó a Enriquillo, Juancho y Oviedo
Cuenta que “yo tenía u ocho años y vi cuando el empresario salvadoreño Gadhala María, con el apoyo de Trujillo, sacó por la fuerza a todas las familias que estaban en los predios; el desalojo se inició en 1957. Todas las tierras, hoy de Prodevaj (Proyecto de Desarrollo Agrícola del Valle de Juancho), eran pequeños predios conuqueros donde se sembraba yuca, plátano, maíz, habichuelas, batatas, auyama, mango, arroz…”
El sábado 8 de febrero de 1964, Listín Diario publicaba en su portada una historia sobre un comunicado público urgente del partido Alianza Social Dominicana, en el cual denunciaba la pérdida de medio millón de pesos en las cosechas de ese año.
El documento firmado por los doctores Juan Isidro Jimenez Grullón y Pedro Manuel Casals Victoria, presidente y secretario general, destaca que -según los informes recibidos- las cosechas de algodón en la zona Enriquillo-Oviedo estimadas en 85,000 a 90,000 quintales en ramas con valor de 625,000 pesos, está a punto de perderse porque el Consorcio Algodonero lleva varias semanas sin pagar alegando falta de fondos.
Con el discurso de promesas de prosperidad económica para la comunidad y de abonos para fertilizar las tierras áridas y producir producir granos, vegetales, carne bovina y madera, el 3 de abril de 1983, la empresa Fomento Agroindustrial Forestal C x A firmó con el Estado dominicano un contrato que consignaba el “arrendamiento de 528,511 tareas” en la recta de sansón para el depositar “sludge o compost”, es decir, lodo cloacal recolectado en Baltimore, Estados Unidos.
Según el presidente de la empresa, Robert Clark, cada flete tendría un valor de RD$800,000 y al año generará RD$27 millones y beneficiaría a unas 200 personas. Conforme al contrato el Estado sería parte del negocio con un 17% de las acciones.
La Asociación Nacionales de Profesionales Agrícolas (Anpa) advirtió 19 de octubre de 1983, que el "compost” es una sustancia altamente radioactiva que causará distintas enfermedades y muerte en Oviedo.
Una gran ola de resistencia social a la importación de tales desechos ahogó la campaña corporativa que usó algunos medios y periodistas para visibilizar las bondades del proyecto. La empresa tuvo que desistir de su plan.
Frente al panorama, el 28 de febrero de 1984 el presidente Salvador Jorge Jorge Blanco promulgó la Ley 128 que prohíbe el traslado hacia el territorio nacional desechos de otros países.
Antecedentes para dudar sobran, y más con el mar de precariedades en servicios básicos.
CIEN PESOS DE AGUA
El perfil de Oviedo es el de un pueblo aldeano al que le han regateado hasta el agua potable. Su travesía ha sido larga y pesarosa en busca de saciar su sed y resolver otras necesidades perentorias.
A la entrada, desde Santo Domingo, y desde el municipio cabecera Pedernales, con Tres Charcos y Manuel Goya y la construcción del aeropuerto en el lado norte, es la misma imagen del empobrecimiento y el abandono oficial.
Ha pasado el primer cuarto del siglo XXI, el de la revolución tecnológica y la era de la información, pero esta comunidad carece de un acueducto que lleve agua potable a los grifos de las viviendas, imprescindible para vivir en salud.
Las familias deben pagar 1,500 pesos por cada “camión cisterna” y cien por cada tanque de 55 galones de agua para lavar, fregar, limpiar las viviendas y descargar los baños. 65 pesos por cada botellón de cinco litros de “agua potable” para tomar.
Dania Regalado, joven agroempresaria del pueblo, piensa que “es difícil no cuestionar las prioridades cuando se habla de enviar cohetes al espacio desde un pueblo que aún carece de agua potable, un centro de salud digno o un liceo adecuado. Aunque la exploración espacial, como la impulsada por agencias como la Nasa, representa avance científico y tecnológico, muchas personas sienten que antes de mirar al cielo, se deben mirar las necesidades básicas de la tierra. El verdadero progreso debería buscar el equilibrio; apostar por la innovación sin dejar atrás las condiciones esenciales que garantizan una vida digna en la comunidad”.
Barine Jiménez, un pedernalense dueño de restaurante en Filadelfia, Estados Unidos, es incisivo.
“Hablar de un megaproyecto espacial en una comunidad donde no tienen ni agua potable para resolver sus necesidades básicas y aun descargan sus desechos fecales con laticas de agua que tienen que comprar a un alto precio, es una verdadera burla a la comunidad. Es una lástima que, a la altura de este siglo, los políticos y los poderosos sigan pisoteando la dignidad de las clases desposeídas”.
La alcaldía poco puede hacer. Su presupuesto mensual es de RD$2,000,000. El Gobierno ha sido muy tacaño con la atención. El Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa) va a cuentagotas, a su ritmo. Luce que no le duele la sed de los oviedenses.
Ramón Pérez (Petete), el alcalde, vive en el paraje Tres Charcos, justo donde construye el aeropuerto internacional. Le gusta como avanzan. Pero, como presidente del gobierno local, le preocupa la baja inversión gubernamental para soluciones de viviendas, salud, educación, deportes y… agua.
“Hace unos cuatro días estuve por Palacio donde le dejé una comunicación al presidente Abinader pidiéndole formalmente el acueducto, ya que, si están construyendo un aeropuerto internacional, este debe estar abastecido de agua… Cuando hemos hablado con el señor Wellington Arnaud, no nos tiene respuesta”.
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