Si algo urge a los pedernalenses, ahora, es zafarse de su estado cataléptico e ir al frente en pos de sus intereses en grave peligro. Rondan carroñeros internos y externos vestidos de mesías, bien franqueados. Y el estado de contemplación social resulta el mejor abono para perder definitivamente nuestro patrimonio natural: parques nacionales Jaragua y Sierra de Baoruco, playas, cenotes, cuevas con petroglifos, bauxita, tierras raras.
La sentencia 0030-1643-2025-SSEN-00786 que acaba de emitir el Tribunal Superior Administrativo (TSA) a favor de una empresa privada que reclama como suyos casi 13 millones de metros cuadrados del Parque Nacional Jaragua para supuesto desarrollo turístico debería ser “la gota que reboce la copa”.
Testarudamente pienso que mucha gente buena aún hay allí, en mi pueblo natal; sin embargo, tan dispersa e indiferente como ignorante sobre la red de males que le atrapa. Inconsciente respecto de la vieja pero vigente sentencia del filósofo y político irlandés Edmund Burke: “La mala gente necesita que los buenos hagan nada para triunfar”.
La agenda discursiva local diaria la lidera el pugilato politiquero entre individuos en afán permanente de visibilización con insignificancias, “ansiosos de servir a la comunidad”, con la mira puesta en 2028, ante el silencio atronador de organizaciones sociales, culturales, religiosas y empresariales.
Unos y otros incapaces de anteponer intereses personales frente a los colectivos; callados frente a amenazas como: auge del narcotráfico, enriquecimiento ilícito, prostitución infantil, destierro de los valores culturales, delincuencia, arrabalización, turistificación, gentrificación, transformación de los municipios en ciudades-dormitorio y de padecimientos, desorden territorial, el plan sobre la peligrosa explotación de las tierras raras, invasiones de tierras, expedición express de títulos a propiedades ajenas por parte de forasteros delincuentes con el aval de agrimensores corruptos patológicos; la exclusión de los pedernalenses de las instancias para toma de decisiones de los procesos en curso en el territorio…
UN LARGO LETARGO
Con un bombardeo mediático sistemático desde la capital, con alguna complicidad de actores locales, el poder estandarizó las opiniones en torno al supuesto milagro de haber sacado de las cavernas al pueblo para situarlo en la civilización. De la pobreza extrema al buen vivir. De comunidad muerta a una vibrante y contenta.
La mentira ha funcionado mediante la estrategia de invisibilización de los antecedentes de pujanza de esta joven comarca que comenzó como colonia en 1927 durante el gobierno de Horacio Vásquez, con el escritor Sócrates Nolasco como primer administrador; se convirtió en distrito municipal de Enriquillo, Barahona, el 10 de abril de 1938, a municipio en 1947 y como provincia el 1 de abril de 1958 (Ley 4815, 17 de diciembre de 1957).
Más allá de la ecualización de las opiniones adversas para justificar logros; más allá del mito construido, Pedernales desde sus inicios fue un pueblo envidiable, nunca “muerto de hambre”, aunque desterrado desde el Gobierno y el sector privado por ser fronterizo y pequeño.
Un territorio de 2,080 kilómetros cuadrados (el séptimo más grande del país), una diversidad biológica sinigual en dos parques nacionales, Sierra de Baoruco y Jaragua, que abarcan casi el 68% de la superficie. Un territorio rico en minas (bauxita, tierras raras y otros), cenotes, cuevas con petroglifos, dueño de hermosas playas como Bucanyé, Pedernales, Cabo Rojo, Bahía de las Águilas, Blanca; islas ecológicamente interesantes y simbólicas como Beata y Alto Velo; montañas ubérrimas que, junto a Los Olivares, en el valle, aportan los alimentos del pueblo…
Una provincia, dos municipios (Pedernales y Oviedo) en la llanura, sin cañadas pestilentes; dos distritos municipales, José Francisco Peña Gómez, al sur de la Sierra de a Baoruco, y, hacia el este, Juancho, colindando con el municipio Enriquillo, Barahona.
Esa comunidad tuvo aeropuerto doméstico desde los años 50 del siglo XX, primero en el municipio cabecera, y luego, hasta hoy, en Cabo Rojo; tuvo un muelle en Cabo Rojo (ahora convertido en terminal turística) y otro en la playa Pedernales (destruido por los fenómenos naturales). Un diseño urbano inusual en el resto del país, un hospital y escuelas envidiables.
En los 50 se graduaron los primeros profesionales universitarios; activaron clubes culturales (logia, casino), festividades culturales vibrantes, cines, academia de música, bandas de música y orquestas con músicos virtuosos, algunos en la sinfónica nacional; béisbol, volibol, baloncesto, campo y pista y artes marciales; el primer y único play de pequeñas ligas.
Hoy, el abanico de profesionales es amplio y sirve con eficiencia en el país y en el extranjero, aunque el Gobierno prefiera los del Distrito y otras provincias para concretar los objetivos del proyecto turístico.
Sin embargo, en el imaginario de muchos desconocedores externos y hasta recién llegados a la comarca, la narrativa oficial sustentada en el silencio local ha anclado la falacia de que a Pedernales apenas le quitan taparrabos.
LOS GADALA
Los herederos del señor Elías Gadala-María, considerado testaferro del tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina (1930-961), representados por la empresa “Inversiones del Sur”, han presentado al tribunal “cuatro títulos de propiedad” para reclamar como herencia 12,577,201.82 metros cuadrados de tierra contenidos en el perímetro del parque nacional Jaragua (zona de Oviedo).
Han formulado su demanda basados en la Ley 266 de 2004, promulgada por el presidente Hipólito Mejía dos días antes de dejar Palacio (16 de agosto 2000-16 de agosto 2004), para dejar establecido el polo turístico Barahona, Pedernales, Independencia y Baoruco, que incluyó parte del Jaragua.
El nuevo polo abarca desde la bahía de Neiba y toda la franja costera, desde Barahona hasta la frontera suroeste (desembocadura del río Pedernales), incluyendo parque nacional Jaragua y su Bahía de las Águilas. Dos meses antes, sin embargo, el mismo mandatario había firmado la Ley Sectorial de Áreas Protegidas (202-04).
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha rechazado la sentencia de amparo y, tras considerarla un mal precedente, asegura que procederá a gestionar su anulación. Ha advertido que tal disposición desconoce el ordenamiento jurídico nacional al alterar los límites de un área protegida, vulnera la Constitución y las leyes General de Medio Ambiente (64 del año 2000) y de Áreas Protegidas (202 de 2004).
Aunque los pedernalenses debieron estar prevenidos sobre la triquiñuela jurídica de marras, bienvenida la reacción de la institución del gobierno central y ojalá no se agote en el discurso mediático.
Para jueces y juezas del Tribunal Superior Administrativo (TSA), es legal favorecer a gente que ni idea sabe cómo se construyó esta provincia del extremo suroeste, fronteriza con Haití.
Pero hay veces que lo legal se sustenta en despropósitos que, como ahora, pisotean la transparencia para sustraer bienes colectivos, y es cuando se debería asumir a Séneca: “Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo honestidad”.
En la comarca de Pedernales nadie ha conocido a los Gadala, ni a otros que han aparecido como dueños de tierras de Oviedo (área del aeropuerto) y otros sitios de la provincia, y ya han recibido onerosas compensaciones por parte del Gobierno. Ni conoce a apellidos sonoros de la capital que ya suenan como titulares de la parcela 40 (parte del municipio cabecera).
En Pedernales se registra una epidemia de expedición de títulos de propiedades agrícolas, con vocación turística y solares pertenecientes a herederos de familias tradicionales del pueblo y del Estado por parte de malhechores con enlaces en Catastro y el Tribunal de Tierras de Barahona.
Tras un sostenido reclamo, el presidente Luis Abinader dispuso en 2022 un proceso de titulación definitiva de las tierras de Pedernales, agrícolas y urbanizadas, a través de la Unidad Técnica Ejecutora de Titulación, con el objetivo de dotar de 3,400 documentos de propiedad definitivos a los legítimos dueños. Pero hace cerca de un año fue paralizado sin explicación a la comunidad. El proyecto agrícola Los Olivares, la sección Las Mercedes (bauxita y tierras raras) y las viviendas del pueblo son un ejemplo.
Las compuertas siguen abiertas para la delincuencia de “cuello blanco” y callejera, franqueada por su red económica y política como cómplice. Lo peor no lo hemos visto. Las obras turísticas avanzan en Cabo Rojo (hoteles, puerto) y Tres Charcos (aeropuerto). Pedernales aún no despierta.
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