La desaparición de la niña Brianna Genao en Puerto Plata ha sacudido a la sociedad dominicana y expuesto, una vez más, las debilidades en la protección de nuestros niños y niñas.
De acuerdo a las informaciones proporcionadas a Acento.com.do, el Ministerio Público ha entrevistado a los menores que la acompañaban en el colmado el día de la desaparición de la niña de tres años, pero este proceso debe realizarse con extremo cuidado para evitar que sean revictimizados.
Los niños y las niñas no pueden cargar con la presión de un sistema que muchas veces los expone más de lo que los protege. Cada entrevista, cada interrogatorio, debe estar guiado por protocolos especializados en infancia, con acompañamiento psicológico y bajo un enfoque de derechos humanos. Y, al decir por los madres y madres, este proceso ha carecido de este cuidado.
La prioridad no es obtener información a cualquier costo, sino garantizar que los menores no sufran un daño adicional en medio de una tragedia que ya los afecta profundamente.
La desaparición de Brianna no es un hecho aislado: refleja la vulnerabilidad de la niñez frente a la inseguridad y la falta de mecanismos efectivos de prevención. Clamamos por su aparición inmediata, por una respuesta contundente de las autoridades y por un compromiso real de toda la sociedad en la defensa de la infancia.
Es urgente que las instituciones actúen con transparencia y eficacia, que se fortalezcan los sistemas de alerta temprana y que se garantice la coordinación interinstitucional para localizar a Brianna, ya con 25 días desaparecida. Cada hora que pasa sin respuestas aumenta el dolor de su familia y la indignación de un país que exige justicia y protección para sus niños.
Este caso debe ser un punto de inflexión: los niños y niñas no pueden seguir siendo invisibles ni tratados como piezas de un expediente judicial. Son personas con derechos, con dignidad y merecen que el Estado y la sociedad los resguarden en todo momento.
La voz de Brianna, hoy ausente, debe convertirse en un llamado colectivo: que nunca más un niño, una niña desaparezca sin que se activen todos los recursos posibles para encontrarlo. Que nunca más los menores sean revictimizados en procesos judiciales. Y que nunca más la indiferencia sea la respuesta ante el sufrimiento de la infancia.
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