El presidente de la República, Luis Abinader, acaba de emitir el decreto 200-26, que designa la Comisión para la puesta en funcionamiento del Museo Histórico de la Gesta de Abril, con el objetivo de impulsar la preservación, difusión y fortalecimiento de la memoria histórica nacional.
La guerra de abril de 1965, iniciada el 24 de abril con la toma de los principales departamentos militares de la capital, incluyendo el Estado Mayor Conjunto, fue notificada al programa Tribuna Democrática, donde hablaba el doctor José Francisco Peña Gómez, dirigente del Partido Revolucionario Dominicano. El capitán Mario Peña Taveras informó el inicio de la rebelión militar a Peña Gómez, y este lo hizo público por Tribuna Democrática. El pueblo salió a las calles y recibió las armas de parte de los militares constitucionalistas. Así se inició esa revuelta militar para restablecer el gobierno del profesor Juan Bosch y del PRD.
El líder militar del movimiento Enriquillo, que estaba en el exilio, Rafael Tomás Fernández Domínguez, cedió el paso para que otros asumieran el mando, y tocó al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó el rol de principal figura de los combates contra los miembros del Centro de Entrenamiento de las Fuerzas Armadas (CEFA), encabezados por Elías Wessin y Wessin y otros golpistas.
Los constitucionalistas ganaron la guerra al derrotar a los miembros del CEFA en la batalla del Puente Duarte, los días 26 y 27 de abril de 1965. Estados Unidos estaba preocupado por la crisis, y decidió intervenir militarmente el 28 de abril enviando militares a “restablecer el orden” en la República Dominicana. Vinieron, dijeron, porque los del CEFA los llamaron. Trajeron aviones, barcos y armamentos para terminar la contienda. Los constitucionalistas y el pueblo resistieron. Se crearon los comandos de resistencia a la intervención. La ciudad colonial fue el centro del poder de los constitucionalistas. El Palacio de Gobierno estuvo en el Edificio Copelo, con Caamaño como presidente proclamado por el Senado de la República.
Los aliados de la intervención militar establecieron un gobierno, con sede en el Centro de los Héroes, en lo que hoy es el Congreso Nacional, encabezado por Antonio Imbert Barreras, un héroe nacional que estuvo entre los que dieron muerte al dictador Trujillo.
Fernández Domínguez pudo regresar al país, el 14 de mayo de 1965, se integró a la lucha de resistencia, y planeó el asalto y toma del Palacio Nacional, en Gascue, para el 19 de mayo. Allí murió junto a Illio Capocci, Euclides Morillo, Juan Miguel Román, Rafael Tavarez, José Jiménez y Jean Satur, además de que hubo muchos heridos.
La intervención militar de Estados Unidos inclinó la balanza en favor de los golpistas contra el gobierno democrático de Juan Bosch. Se propagó la idea de que los constitucionalistas eran comunistas, siempre sobre datos falsos, y se estableció una negociación, mediada por la OEA, que eliminó los dos gobiernos y estableció un solo régimen encabezado por el abogado Héctor García Godoy.
La comisión designada por el presidente Abinader solo incluye a los constitucionalistas y a sus descendientes. Por ejemplo, quien la encabeza es Jottin Cury, hijo del doctor Jotin Cury, quien fuera consultor jurídico de Caamaño y de su presidencia.
La siguiente es la lista de miembros de la comisión, designada por el presidente: Presidida por Jottin Cury David, junto a Alberto Alexander Caamaño Acevedo (hijo de Caamaño Deñó), Bonaparte Gautreaux Piñeyro (activista de la revolución), Euclides Emilio Gutiérrez Félix (activista de la revolución), Fernando Arturo Báez Guerrero (Oficial constitucionalista), Héctor Sucre de Jesús Feliz Carbuccia (Hijo de Sucre Feliz, combatiente), Ilonka Nacidit Perdomo Sánchez (historiadora), Isaac Rudman Majnsztejn (empresario), Juan Manuel Lora de León (Hijo de Juan María Lora Fernández), Ludovino Fernández Fernández (Hijo de Rafael Fernández Domínguez), Ramón Andrés Blanco Fernández, (activista y combatiente) y Raúl Tamayo Morilla Rodríguez (Combatiente al lado de Caamaño), quienes desempeñarán sus funciones de manera honorífica.
En el país ha habido muchas actividades y actos de recordación y memorias, pero aún queda por hacer un acto de sanación de la memoria nacional mancillada por la intervención. Esta podría ser una oportunidad. Y por ello decimos que algunos de los miembros de esta comisión podrían aportar datos y recomendaciones, pero tienen poca o ninguna capacidad de movimiento o realización de actividades, por son personas muy mayores.
Incluir uno o dos miembros del lado contrario a los constitucionalistas podría ser un acto de sanación, un momento para la reconciliación, y ellos mismos podrían aportar datos que la otra parte no ha tomado en cuenta.
Además, la Comisión sigue dejando en el velo del silencio la importante participación de las mujeres en la Gesta de Abril de 1965, pues además de no ser paritaria —es decir, incluir igual cantidad de hombres y mujeres— también pierde la magnífica oportunidad de contar con las mujeres que colocaron sus vidas en peligro durante la revolución del 65, o a las herederas directas —en genealogía, estudios certeros o parentescos cercanos— de ellas.
Nos referimos a: Sagrada Bujosa, Carmen Mazara, Teresa Espaillat y Somnia Vargas (aún con vida y con mucho que aportar). De las fenecidas, Aniana Vargas, Carmen Josefina Lora Iglesias (Piky Lora), Yolanda Guzmán, Hilda Gautreau y Delta Soto, hay mujeres más cercanas, incluso sus hijas, que atesoran verdaderos fragmentos de las turbulencias vividas y que pueden hacer verdaderos aportes.
El museo que se desea establecer requiere que las partes, los representantes de los dos gobiernos en que se fraccionó el país, se sienten en la misma mesa y dialoguen y reconcilien, en el recuerdo, datos que ambos necesitarán compartir, pasadas seis décadas de ese terrible y memorable acontecimiento.
Pero, además, es oportuno que esta propuesta de museo pueda recopilar las atinadas experiencias que sobre el tema ha tenido el Archivo General de la Nación, el Museo de la Resistencia y la Comisión Nacional de Efemérides Patrias. A fin de que se realice una verdadera recopilación histórica, sin sesgos, metódica e integradora, desde la óptica de la museografía científica, y con todo el respeto, es necesario que esta importante Comisión sea encabezada por el director del Archivo General de la Nación o el director de Efemérides Patrias. Porque Abril de 1965 necesita ser re-narrado para la posteridad real de la memoria nacional.
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