Las tensiones que han emergido en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) en torno a la sucesión presidencial de 2028 comienzan a generar interrogantes sobre la capacidad del oficialismo para preservar su unidad y fortaleza electoral.

La salida del senador Antonio Taveras Guzmán del bloque oficialista, el activismo de los principales aspirantes presidenciales y las disputas por el control de los espacios de poder han alimentado un debate sobre si el partido podrá llegar cohesionado a la próxima contienda o si las diferencias internas terminarán erosionando la amplia mayoría política que hoy ostenta.

Para algunos analistas, las tensiones por el liderazgo del partido trascienden las diferencias coyunturales y podrían convertirse en un desafío electoral de primer orden para el oficialismo.

En un partido construido alrededor del liderazgo de Luis Abinader, la sucesión presidencial abre interrogantes sobre la capacidad de sus distintas corrientes para convivir bajo un mismo proyecto político sin que la disputa por el poder termine debilitando sus posibilidades de cara a 2028.

La amenaza de división en el PRM, real pero no inminente

Las disputas por candidaturas suelen representar una amenaza de división para los partidos políticos, pero el analista Belarminio Ramírez Morillo considera que ese escenario no parece inminente en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) de cara a las elecciones de 2028.

Según explica, la organización oficialista cuenta con una figura que concentra una amplia aceptación entre la dirigencia y la militancia, lo que reduce los incentivos para una confrontación interna de grandes proporciones.

"En el 2028 el PRM debe elegir un candidato y el peligro de la división no será inminente porque tienen ya un precandidato que concita alrededor del 70 % de las simpatías intrapartidarias, que es David Collado".
Belarminio Ramírez Morillo, analista político.

Ramírez Morillo sostiene que el PRM tiene menos estímulos para fragmentarse que los que tuvo el antiguo Partido Revolucionario Dominicano (PRD), debido a diferencias en la composición social y política de sus dirigentes.

A su juicio, mientras el viejo PRD estaba integrado por líderes emergentes provenientes del sindicalismo, los sectores populares y los espacios académicos, cuyos integrantes vivían de la política y para la política, en el PRM predominan empresarios y profesionales con actividades fuera del ámbito partidario.

El reto de la sucesión

Sin embargo, para el también analista político David Lahoz Brito, la existencia de múltiples aspiraciones presidenciales compitiendo simultáneamente dentro del PRM es uno de los principales desafíos para esa organización.

Lahoz Brito argumenta que, a diferencia de partidos donde existe un liderazgo claramente consolidado, la coexistencia de varios proyectos presidenciales puede dificultar la construcción de consensos y aumentar las tensiones internas conforme se acerquen los plazos electorales.

Desde esa óptica, la principal interrogante no es únicamente quién será el candidato oficialista en 2028 tras la salida del presidente Luis Abinader, sino si el partido logrará preservar la unidad necesaria para llegar competitivo a ese proceso.

"Lo que ocurre es que el PRM no es propiamente un partido, sino un proyecto presidencial. Ese proyecto tiene un impedimento constitucional, porque Luis Abinader no puede optar nuevamente por la Presidencia, y además no se ha logrado construir un consenso para modificar otra vez la Constitución que permita su continuidad”.
David Lahoz Brito, analista político.

Presidenciables del PRM

La encuesta de ACD Media de abril presenta quiénes son los políticos que suscitan mayor interés o que, por lo menos, son vistos como los de mayor posibilidad de obtener una candidatura para las próximas elecciones, tanto dentro como fuera de la organización política a la que pertenecen.

Fuera del partido

Ante la pregunta "¿A quién prefiere como candidato?", los consultados que dijeron no ser miembros del PRM respondieron a favor de David Collado, ministro de Turismo, con un 44.7 % de los votos, seguido por Carolina Mejía, actual alcaldesa del Distrito Nacional, con un 14.4 %.

Collado y Mejía son los únicos miembros del PRM con un porcentaje de favorabilidad de dos dígitos.

Entre miembros PRM

Dentro del Partido Revolucionario Moderno, algunos nombres repiten en la simpatía o interés para ocupar una candidatura en los comicios venideros.

El titular de Turismo, David Collado, ocupó la primera posición con un muy distante 58.6 % respecto a los otros miembros del partido de Gobierno. En segundo lugar se encuentra la alcaldesa del Distrito, Carolina Mejía, con 16.7 %.

La falta de cohesión como piedra en el camino

Tanto Ramírez Morillo como Lahoz Brito coinciden en que la falta de cohesión sería, para el PRM, otro de los grandes peligros que acechan a esa organización.

Para Lahoz Brito, sin una figura capaz de mantener cohesionadas las disthintas corrientes internas, el PRM podría enfrentar una reducción de su influencia política y de la amplia representación institucional que actualmente ostenta en los distintos niveles del Estado.

Según el especialista, el PRM debe enfrentar la existencia de múltiples aspiraciones presidenciales compitiendo simultáneamente dentro de la organización.

A su entender, la coexistencia de varios proyectos presidenciales puede dificultar la construcción de consensos y aumentar las tensiones internas conforme se acerquen los plazos electorales.

Ramírez Morillo argumenta, sin embargo, que el principal desafío de la organización gobernante no es una eventual división formal de índole electoral, sino el riesgo de una pérdida gradual de cohesión interna, vinculada al génesis del partido.

"El peligro del PRM es que comienza a desarticularse sin que se divida", señala.

Explica que el partido surgió como resultado de un amplio movimiento de rechazo al continuismo del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), al asumir como propia la agenda de demandas insatisfechas promovida por diversos sectores de la sociedad civil.

En ese sentido, indica que factores externos contribuyeron a fortalecer la denominada ola de cambio y que amplios sectores que rechazaban al PLD terminaron integrándose a la corriente política que el PRM capitalizó para alcanzar el poder, pero que carece de una base doctrinaria sólida, lo que se traduce en una debilidad estructural.

"El PRM es una entidad con muchas personas de prestigio social, pero no es una organización que descansa en principios, ideologías y doctrinas", subraya Ramírez Morillo.

Antonio Taveras: ¿Señal de fractura?

La decisión del senador Antonio Taveras Guzmán de abandonar el bloque oficialista es interpretada por el politólogo David Lahoz Brito como una señal de un proceso más profundo que atraviesa al Partido Revolucionario Moderno (PRM).

El especialista en política indica que el caso no debe verse como una actuación individual, sino como parte de las tensiones que surgen cuando un proyecto político construido alrededor de un liderazgo presidencial entra en una etapa de sucesión.

Lahoz Brito rechaza la idea de que la posición asumida por Taveras Guzmán sea un hecho aislado dentro de la organización oficialista.

“En algún momento se quiso presentarlo como una golondrina -señala-, pero no se trata de golondrina, se trata de que el proyecto presidencial de Luis llegó a su fin, o sea, ya tiene fecha de caducidad”.

Decepción con el proyecto oficialista

Para el politólogo Belarminio Ramírez Morillo, la salida de Antonio Taveras Guzmán del PRM no responde únicamente a diferencias coyunturales ni a una decisión personal. A su juicio, refleja un proceso de desencanto que se ha venido acumulando desde que el partido llegó al poder en 2020.

Según plantea, la propuesta política que llevó al PRM al Gobierno estuvo sustentada en dos grandes narrativas: la idea de que el país enfrentaba una profunda crisis institucional y la promesa de que el nuevo liderazgo representaba una solución integral a los problemas nacionales.

"La renuncia del senador Antonio Taveras Guzmán no es un hecho aislado. Es producto de que el discurso de Luis Abinader y el PRM en el 2020 estuvo calibrado en dos contextos: primero, articular narrativas y relatos de que la República Dominicana era un Estado fallido en que nada funcionaba bien. El segundo contexto era presentar la visión Abinader y PRM como la solución de todos los males", afirma Ramírez Morillo.

El reto más allá de Abinader: 2028

Más allá de las diferencias en sus diagnósticos, tanto David Lahoz como Belarminio Ramírez coinciden en un punto esencial: el principal desafío del PRM no proviene de la oposición, sino de su propia capacidad para gestionar la etapa posterior al liderazgo de Luis Abinader.

Mientras Lahoz advierte sobre el riesgo de fragmentación que generan las múltiples aspiraciones presidenciales dentro del oficialismo, Ramírez Morillo atribuye el malestar a una creciente decepción entre sectores que respaldaron el proyecto político de 2020.

Ambas lecturas sugieren que el partido gobernante enfrenta una prueba decisiva: demostrar que puede preservar la cohesión interna, procesar sus disputas de liderazgo y mantener la confianza de sus aliados sin depender exclusivamente de la figura que lo llevó al poder.

El manejo de esas tensiones podría convertirse en uno de los factores determinantes del panorama político de cara a las elecciones de 2028.

Servicios de Acento.com.do

Acento es el más ágil y moderno diario electrónico de la República Dominicana. Información actualizada las 24 horas. Entérate de las noticias y sucesos más importantes a nivel nacional e internacional, videos y fotos sobre los hechos y los protagonistas más relevantes en tiempo real.

Ver más