La renuncia de Antonio Taveras Guzmán al Partido Revolucionario Moderno (PRM) no solo marca una ruptura política con la organización que lo llevó al Senado, sino que abre un nuevo escenario electoral en la provincia Santo Domingo, la demarcación con mayor peso votacional del país.

El legislador anunció su salida el miércoles, durante una sesión ordinaria del Senado de la República, donde se declaró senador independiente y acusó al partido oficialista de haber perdido el rumbo estratégico, de quedarse a medio camino en la lucha contra la corrupción y de reproducir prácticas clientelares que, según afirmó, había prometido combatir.

La decisión convirtió a Taveras Guzmán en la figura más visible de una semana marcada por tensiones internas en el PRM, partido que intenta minimizar las fracturas mientras en distintos sectores comienzan a sonar nombres para ocupar el espacio político que deja el senador en la provincia Santo Domingo.

Entre esos nombres figuran el diputado Jheyson García y el dirigente Adolfo Pérez de León, quienes han sido mencionados en conversaciones políticas y plataformas digitales como posibles opciones para llenar la brecha electoral abierta tras la salida de Taveras. Al mismo tiempo, en redes sociales se ha rumorado que el legislador podría pasar a juramentarse en las filas de la Fuerza del Pueblo, aunque hasta el momento no ha anunciado adhesión formal a ninguna organización política.

Un mensajero que llegó al Senado

Antonio Taveras Guzmán nació el 20 de junio de 1960. Su historia personal ha sido presentada muchas veces como parte de su narrativa política: trabajó como mensajero y luego como traductor para costear sus estudios de Sociología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde se formó entre 1980 y 1984.

Años después completó una licenciatura en Derecho en la Universidad de la Tercera Edad, un posgrado en Derecho Civil en la UASD y un máster en Ciencias Políticas para el Desarrollo en la Universidad de Salamanca, España, en 2013.

También realizó estudios de Geopolítica y Negocios Internacionales en el Instituto Global de Altos Estudios en Ciencias Sociales y un máster en Alta Dirección en la escuela de negocios Barna.

Habla español, inglés, francés e italiano, y construyó una trayectoria como empresario y dirigente del sector privado antes de dar el salto a la política electoral. Está casado con María del Pilar Ramírez, con quien tiene dos hijos: Karina y Augusto César.

Su perfil no corresponde al del político tradicional que asciende desde joven por las estructuras partidarias. Es el de un hombre de empresa y de ideas que llegó a la política con una agenda institucional definida y con la promesa de impulsar cambios desde dentro del poder.

La apuesta de 2020

Taveras Guzmán llegó al escenario electoral en el ciclo de 2020, uno de los momentos más convulsos de la historia política reciente de la República Dominicana.

Se postuló como candidato a senador por la provincia Santo Domingo bajo la boleta del PRM y sus aliados, en el marco de la llamada Coalición Democrática por la Regeneración Nacional, que impulsaba la candidatura presidencial de Luis Abinader.

Fue proclamado por varios partidos aliados, entre ellos el Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD) y Dominicanos por el Cambio, como parte del frente opositor que buscaba sacar del poder al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), luego de 16 años consecutivos de gobierno.

Ganó la senaduría para el período 2020-2024 y renovó su mandato en las elecciones de 2024, por lo que actualmente ejerce como senador hasta 2028.

Entre el respaldo y la incomodidad

Durante su primer período legislativo, Taveras Guzmán mantuvo una relación generalmente alineada con el oficialismo, aunque con intervenciones que lo fueron perfilando como un senador con voz propia.

En septiembre de 2025, por ejemplo, saludó públicamente la decisión del presidente Luis Abinader de enviar al Ministerio Público el caso del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) y afirmó en el hemiciclo que “la lucha contra la corrupción no es un eslogan ni un discurso de campaña, sino un deber y una obligación moral”.

En abril de 2026, durante la Conferencia del Poder Judicial, planteó que la justicia dominicana tenía como reto urgente ser más ágil para recuperar la confianza ciudadana.

Ese mismo mes, defendió la soberanía nacional ante declaraciones de la embajadora estadounidense Leah Francis Campos, en un gesto que algunos sectores leyeron como una señal de distancia frente a posiciones del Gobierno.

Las señales de incomodidad venían acumulándose. La renuncia del miércoles no fue un hecho aislado ni un movimiento improvisado.

“Se quedaron a medio camino”

El miércoles 27 de mayo de 2026, Taveras Guzmán tomó la palabra durante una sesión ordinaria del Senado y anunció su salida del bloque oficialista.

Lo hizo desde el hemiciclo, sin intermediarios ni carta filtrada previamente a la prensa. En su intervención, reconoció avances del Gobierno, especialmente en materia de independencia del Ministerio Público, pero cuestionó con dureza lo que considera promesas incumplidas del proyecto político que ayudó a llevar al poder en 2020.

El senador criticó la falta de reformas estructurales, la persistencia del clientelismo político y la ausencia de una visión estratégica de largo plazo para el país.

Según su planteamiento, el PRM se alejó de la promesa de transformación institucional con la que llegó al poder y se quedó a medio camino en la lucha contra la corrupción.

Al finalizar su intervención, se declaró senador independiente y anunció que desde esa posición apoyará las iniciativas que, a su juicio, fortalezcan la institucionalidad y mejoren la vida de los dominicanos.

Una salida que reconfigura Santo Domingo

La salida de Taveras Guzmán tiene un peso político particular porque no se trata de un dirigente municipal ni de una figura secundaria dentro del partido oficialista.

Se trata de un senador en ejercicio, con mandato vigente hasta 2028, por la provincia Santo Domingo, la más poblada del país y una de las plazas electorales más determinantes para cualquier proyecto presidencial.

Su renuncia obliga al PRM a recomponer con tiempo su estrategia en esa demarcación. En ese contexto han comenzado a mencionarse nombres como el diputado Jheyson García y Adolfo Pérez, director del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE), como posibles cartas para ocupar el espacio político que deja el legislador.

Aunque hasta ahora no existe una definición formal, los movimientos preliminares reflejan que el oficialismo deberá buscar una figura con capacidad de articulación territorial, conexión con la sociedad y respaldo interno suficiente para competir en una provincia compleja y decisiva.

Rumores sobre la Fuerza del Pueblo

Tras su renuncia, también comenzaron a circular rumores en plataformas digitales sobre una posible juramentación de Antonio Taveras Guzmán en la Fuerza del Pueblo, organización encabezada por el expresidente Leonel Fernández.

Sin embargo, el senador no ha anunciado públicamente su incorporación a ningún partido ni proyecto político. Su discurso de ruptura fue más de diagnóstico que de reubicación partidaria: explicó por qué se va del PRM, pero no dijo todavía hacia dónde se dirige.

En el actual escenario político, esa indefinición tiene valor estratégico. Un senador independiente, con perfil técnico, empresarial y mandato vigente hasta 2028, conserva margen de negociación y proyección, tanto dentro del Congreso como en el tablero electoral.

Un PRM con tensiones internas

La renuncia de Taveras ocurre en una semana en la que el PRM enfrenta una de sus crisis internas más visibles desde su llegada al poder.

La dirección ejecutiva del partido se reunió el mismo miércoles en un encuentro que sus voceros describieron como rutinario, pero que se produjo en medio del debate sobre una eventual extensión del período de las autoridades partidarias, incluyendo las estructuras municipales.

Días antes, el dirigente perremeísta en Pedro Brand, Franklin Bautista Brito, había presentado su renuncia irrevocable, alegando decepción con el rumbo de la organización y acusándola de repetir prácticas que antes criticaba.

La comparación con el viejo Partido Revolucionario Dominicano (PRD) tiene una carga simbólica fuerte, debido a que el PRM nació precisamente de una ruptura con esa organización y construyó parte de su identidad sobre la promesa de superar sus viejas prácticas políticas.

El primer acto de algo nuevo

Declararse independiente en el Senado no es un gesto menor, pero tampoco necesariamente una estación final. En política dominicana, muchas rupturas comienzan como actos de distancia ética y terminan convirtiéndose en reacomodos electorales.

Por ahora, Antonio Taveras Guzmán no ha dicho cuál será su próximo paso. Tampoco ha confirmado si se mantendrá como independiente hasta el final de su mandato o si terminará sumándose a otro proyecto político.

Lo que sí quedó claro es que no se fue en silencio. Se fue desde el hemiciclo, con un discurso crítico, con acusaciones directas contra el partido de gobierno y con la provincia Santo Domingo como telón de fondo.

Su renuncia deja al PRM frente a una tarea inmediata: llenar una brecha política en la demarcación más grande del país. Y deja a Taveras Guzmán ante una pregunta inevitable: si su salida es solo una despedida del oficialismo o el primer movimiento de una nueva etapa política.

Abraham Marmolejos

Periodista, docente y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, periodismo de investigación y creación de contenido.

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