Exhibiendo una tasa del desempleo más bajo en tres décadas y la pobreza multidimensional por debajo del 10% por primera vez en un cuarto de siglo, aunque se convive con un déficit público del 6,4% y una deuda que ya supera todo el crédito de hogares y empresas juntos, Colombia irá a las urnas este domingo 31 para elegir presidente y vicepresidente para el mandato 2026-2030.
El Gobierno de Gustavo Petro entregará el poder con una economía de contrastes: avances sociales históricos que no logran ocultar una crisis fiscal que su sucesor deberá enfrentar desde el primer día.
¿Quiénes son los candidatos y partidos principales?
- Iván Cepeda – Pacto Histórico: candidato de izquierda heredero del presidente Gustavo Petro.
- Abelardo de la Espriella – Movimiento de Salvación Nacional: candidato de ultraderecha.
- Paloma Valencia – Centro Democrático: candidata de derecha, conservadora, sucesora del ex presidiente Álvaro Uribe.
- Sergio Fajardo – Dignidad y Compromiso: candidato de centroizquierda.
- Claudia López – movimiento independiente Imparables: candidata de centroizquierda, exalcaldesa de Bogotá.
¿Qué dicen las encuestas?
Dicen que Iván Cepeda lidera la intención de voto para la primera vuelta, seguido de cerca por Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, en una contienda altamente polarizada que se encamina de forma inminente a una segunda vuelta el 21 de junio
¿Cuándo se sabrán los resultados?
- Apertura y cierre de casillas en Colombia: 08:00-16:00 horas, tiempo local.
- Primeros resultados finales: hacia las 18:30 hora local (estimado). El horario real dependerá del ritmo de entrega de actas a la Registraduría Nacional del Estado Civil.
- Balotaje: si uno de los candidatos consigue más del 50% de los votos en la primera vuelta, se convertiría en el presidente electo. De lo contrario se llevará a cabo una segunda vuelta, el domingo 21 de junio.
Colombia llega a su primera vuelta presidencial del 31 de mayo con una paradoja económica que definirá el debate político de los próximos años: el Gobierno de Gustavo Petro —el primero de izquierda en la historia contemporánea del país— cierra su mandato con los mejores indicadores sociales del siglo, pero también con las finanzas públicas más deterioradas desde la pandemia.
El sucesor que asuma el 7 de agosto heredará logros reales y una bomba fiscal de tiempo.
Luces: el mercado laboral y la pobreza, en mínimos históricos
El dato más contundente del balance petrista es el empleo. Colombia cerró 2025 con una tasa de desempleo del 8,9%, la más baja en tres décadas, y con más de 600 mil puestos de trabajo creados en ese año.
El consumo de los hogares —impulsado por aumentos sostenidos del salario mínimo y por las remesas, que aportaron casi el 3% del PIB con 13.098 millones de dólares en 2025— explica en buena medida esa dinámica.
La pobreza multidimensional, que mide condiciones de vida en educación, salud, vivienda y empleo, cayó al 9,9% al cierre de 2025: tres puntos porcentuales menos que en 2022 y por debajo del 10% por primera vez en 25 años.
El turismo también aportó: Colombia pasó de recibir 4,7 millones de visitantes en 2022 a 6,5 millones en 2025, con ingresos que saltaron de 7.730 millones a 11.166 millones de dólares, superando por primera vez los ingresos del carbón.
José Ignacio López, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), resume el patrón: "Subsidios, nómina estatal en expansión y aumentos del salario mínimo pusieron dinero en los bolsillos de millones de colombianos, lo que impulsó el consumo".
El campo y el turismo, ganadores inesperados
En las zonas rurales, los precios récord del café y el cacao inyectaron ingresos frescos a cientos de miles de familias.
El sector agropecuario vivió una bonanza que contrasta con el declive deliberado de los hidrocarburos, industria que el propio Petro buscó desmantelar con su política de transición energética.
Las voces críticas: ¿logros reales o espejismo estadístico?
No todos los economistas celebran los números sociales. Jorge Iván González, quien dirigió el Departamento Nacional de Planeación durante el primer año y medio del Gobierno de Petro, sostiene que la pobreza monetaria —la que mide ingresos familiares— "no ha mejorado en una década" en cifras absolutas.
Sobre la caída del desempleo, es aún más escéptico: la califica de "un misterio que nadie entiende" y cuestiona si es atribuible a la gestión nacional, a los alcaldes locales o a factores estructurales ajenos al Ejecutivo.
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