República Dominicana comienza a mover sus fichas para insertarse en una de las industrias más estratégicas del mundo. El Gobierno impulsa su estrategia nacional, mientras que el sector privado ya reporta acercamientos con potenciales inversionistas.
El presidente ejecutivo de Zona Franca Las Américas, Bela Szabó Padilla, afirmó que ya existen empresas interesadas en establecer operaciones vinculadas a la industria de semiconductores en República Dominicana, aunque aclaró que las conversaciones se encuentran en una etapa preliminar.
El ejecutivo explicó que, tras la puesta en marcha de la Estrategia Nacional de Semiconductores y luego de consultas con asesores especializados, la visión del sector no es atraer grandes fábricas de fabricación de chips, sino insertarse en etapas específicas de la cadena de valor.
Sobre la llegada de compañías de semiconductores, confirmó que existen conversaciones con potenciales inversionistas.
“Tenemos conversaciones abiertas con diferentes empresas que han mostrado su interés en participar en el sector, pero son conversaciones muy tempranas. Hay que esperar que avancen los procesos de negociación”, indicó.
Aunque evitó identificar compañías específicas, aseguró que existe “apetito” por desarrollar este segmento en el parque industrial y reiteró que la apuesta está centrada en atraer operaciones de ensamblaje, pruebas y empaque, consideradas el nicho donde República Dominicana tiene mayores posibilidades de competir dentro de la cadena global de semiconductores.
República Dominicana apunta al ensamblaje y pruebas de semiconductores, no a fabricar chips
“No ambicionamos traer empresas de gran superficie porque la escala para República Dominicana no da. Cada planta para producir chips requiere inversiones cercanas a los US$ 10,000 millones y una infraestructura muy importante”, señaló.
En ese sentido, indicó que el país busca posicionarse en las operaciones conocidas como ATP, es decir, ensamblaje, pruebas y empaque de semiconductores, comentario que se sustenta en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La meta de República Dominicana es posicionarse como una opción, cercana y confiable, para realizar estos procesos, ya que en América Latina existen pocas facilidades de ATP en el hemisferio, lo que no es suficiente para cumplir con la demanda creciente, representando una oportunidad para el país.
“República Dominicana debería priorizar segmentos específicos de la cadena de valor de semiconductores para que los responsables políticos, la industria y el mundo académico puedan coordinar y enfocar sus recursos”, según la OCDE.
Por ejemplo, el ATP de semiconductores requiere mucha mano de obra y menos capital que la fabricación inicial, y anteriormente ha servido como punto de entrada para países que desarrollan ecosistemas de semiconductores en América Latina y el sudeste Asiático. “El ATP de semiconductores podría ser una opción viable a mediano y largo plazo para República Dominicana”.
A corto plazo, el país también podría considerar centrarse en la fabricación y el ensamblaje de placas de circuito impreso. Si bien es importante que la Estrategia Nacional de Semiconductores defina sus prioridades, la OCDE destaca que se debe tener cuidado de no centrarse en tipos específicos de semiconductores.
OCDE propone incentivos específicos para atraer manufactura avanzada a RD
Más allá, los inversionistas quieren reglas diferentes para elegir un país para desarrollar los semiconductores, renglón que fue declarado como “alta prioridad nacional” a través del Decreto 324-24.
Szabó Padilla sostuvo que estas actividades representan una oportunidad natural para República Dominicana, debido a la experiencia en las industrias de dispositivos médicos y electrónicos instaladas en zonas francas.
“Nos sentimos muy cómodos participando en esas áreas porque son los mismos procesos que ya se manejan en la industria de dispositivos electrónicos y de dispositivos médicos, donde el país tiene una amplia trayectoria”, expresó. Agregó que el objetivo es atraer empresas dedicadas a estas etapas de la producción de semiconductores, aprovechando las capacidades técnicas y el capital humano ya desarrollado en otras áreas.
Actualmente, de las 40 empresas que operan en Zona Franca Las Américas, 10 pertenecen al sector de dispositivos médicos, una concentración que, según explicó el ejecutivo, responde a una estrategia para atraer tanto fabricantes como suplidores de esa industria.
A medida que República Dominicana se prepara para desarrollar esta industria, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) señaló que se debería evaluar la posibilidad de adaptar el régimen de zonas francas para atraer mejor a empresas de manufactura avanzada y maximizar el impacto de las inversiones en semiconductores y microelectrónica en la economía.
El organismo internacional dijo que se debe considerar actualizar los criterios de elegibilidad para las empresas de zonas francas y complementar las exenciones fiscales con incentivos específicos “para ayudar a atraer a las industrias de semiconductores y otras industrias de manufactura avanzada”.
De hecho, señaló que los incentivos para las zonas francas en el país “son generosos, pero genéricos”, al explicar que estas empresas se benefician de una exención de impuestos durante 15 años, y que el 40 % de estas empresas son dominicanas.
Esta acción, según la OCDE, indica que la Ley 8-90 “no está enfocada en atraer multinacionales ni inversión extranjera directa, a pesar de que las empresas de semiconductores serán internacionales”.
El informe “Análisis del entorno propicio para las industrias de semiconductores y microelectrónica en República Dominicana”, publicado por la OCDE, que ejemplifica acciones que debe tomar en cuenta el país para desarrollar la manufactura avanzada.
Por ejemplo, países de la región de América Latina y el Caribe adoptaron incentivos específicos que tienen en cuenta el tamaño de la inversión, el sector o la sofisticación tecnológica, y que brindan apoyo a la inversión de capital, y a la investigación y desarrollo.
El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) señaló que para desarrollar esta industria será con políticas públicas para aumentar la competitividad, un marco de incentivos para las industrias de alta tecnología y la transformación de zonas francas en parques tecnológicos, y la atracción de inversiones en semiconductores.
Cronología de la industria de semiconductores en República Dominicana
Las autoridades dominicanas señalaron que el desarrollo de esta industria estará sustentado en políticas públicas orientadas a aumentar la competitividad, un marco de incentivos para las industrias de alta tecnología, la transformación de las zonas francas en parques tecnológicos y la atracción de inversiones en semiconductores.
Indicaron que la meta de República Dominicana es posicionarse como una opción alternativa, cercana y confiable para la realización de estos procesos, considerando que en América Latina existen pocas facilidades de ensamblaje, prueba y empaque (ATP) en el hemisferio, lo que resulta insuficiente para cubrir la creciente demanda y representa una oportunidad para el país.
- Junio de 2024: Decreto 324-24 del Poder Ejecutivo.
- Agosto de 2024: Presentación de la Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores.
- Marzo de 2026: Presentación del informe de la OCDE sobre el entorno habilitador del sector.
Ambos informes destacan las brechas y debilidades que debe tomar en cuenta el país para atraer inversión privado, más allá de estabilidad política, crecimiento económico y seguridad jurídica.
De hecho, el estudio presentado en agosto del 2025 indica que abordar estas brechas será “fundamental” para modernizar el sector manufacturero e “integrar” al país en la cadena global de los semiconductores, sector que moviliza más de US$ 600,000 millones.
“Abordar estas brechas críticas es esencial para mejorar la competitividad del país, fortalecer la integración de la cadena de suministro y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de la manufactura avanzada”, indica.
El estudio elaborado por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) puntualiza que el país tiene “alta dependencia de la importación y débil base de suplidores nacionales”.
Detalla que la mayoría de los insumos para la manufactura en zonas francas son traídos desde el extranjero, compra que eleva los costos de producción, se enfrenta a las “vulnerabilidades” de la cadena de suministro y “depende” de las divisas.
Además, agrega que las importaciones aumentaron un 108 % entre 2018 (US$ 6,200 millones) y 2023 (US$ 12,900 millones), “lo que pone de manifiesto una cadena de suministro local débil y un valor agregado interno limitado en la manufactura”.
El organismo estatal expresa que desarrollar el sector de semiconductores y manufactura avanzada “exigen energía estable, confiable, limpia y asequible”, pero la electricidad en las zonas francas nacionales es más cara que en muchos países, precio que reduce la competitividad.
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