República Dominicana decidió apostar por el desarrollo de la industria de los semiconductores, un sector considerado entre los de mayor valor agregado y con mayor importancia estratégica para la economía. Sin embargo, el país busca insertarse en un mercado que atraviesa una transformación, marcada por una competencia global y la reconfiguración de las cadenas de suministro.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la inversión extranjera directa (IED) vinculada a la transformación digital está evolucionando rápidamente.
El organismo explica que el crecimiento responde a factores tecnológicos, económicos y geopolíticos. El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial, el despliegue de las redes 5G y la expansión de la computación en la nube han disparado la demanda de chips avanzados, indispensables para el procesamiento masivo de datos.
Ante este escenario, la Cepal señala que esta industria ha pasado a ser activo estratégico y los gobiernos han declarado como prioritarios y han implementado incentivos, regulaciones y políticas industriales para atraer inversiones y fortalecer la producción local.
Según la Cepal, los anuncios de proyectos de inversión en la industria de los semiconductores alcanzaron US$ 119,800 millones en 2024, un incremento de 138.8 % respecto a 2023. De hecho, los semiconductores se posicionaron como el segundo sector de mayor importancia en los anuncios de inversión extranjera directa a nivel mundial entre 2020 y 2024.
Estados Unidos domina la carrera
El principal destino de las inversiones en semiconductores fue Estados Unidos en 2024, que recibió proyectos de US$ 73,900 millones, equivalentes al 61.7 % del total mundial y casi 30 veces más que en 2023.
La Cepal atribuye este crecimiento a las políticas industriales implementadas por el Gobierno estadounidense para fortalecer su liderazgo tecnológico frente a la competencia internacional, especialmente con China.
Entre 2020 y 2022, Estados Unidos puso en marcha iniciativas respaldadas por más de US$ 500,000 millones, orientadas a desarrollar industrias estratégicas.
Entre ellas destaca la Ley sobre Ciencia y Creación de Incentivos Útiles para Producir Semiconductores (CHIPS Act), promulgada en 2022 para impulsar la investigación y fabricación nacional de chips.
También figura el Decreto 14017, enfocado en fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro mediante la producción nacional de semiconductores, baterías, minerales críticos y productos farmacéuticos; la Ley de Empleo e Inversión en Infraestructura de 2021.
Aunque la Cepal considera que todavía es temprano para medir completamente sus efectos, sostiene que el rápido incremento de las inversiones en semiconductores, componentes electrónicos y energías renovables constituye un indicador de la efectividad de estas políticas.
Asia mantiene un papel clave
Aunque Estados Unidos lideró los anuncios de inversión en semiconductores durante 2024, Asia y el Pacífico continuaron siendo un actor determinante. La región recibió US$ 32,200 millones en proyectos, equivalentes al 27 % del total mundial. Europa ocupó el tercer lugar con US$ 13,000 millones, representando el 11 % de las inversiones anunciadas.
La Cepal identifica a Taiwán, a Corea y los Emiratos Árabes Unidos que representaron el 82 % del valor de los anuncios de inversión en semiconductores realizados ese año.
En el caso de los Emiratos Árabes Unidos se posicionó en el mercado global gracias a su estrategia de diversificación económica, donde también destacan las inversiones en energías renovables, proyectos solares, eólicos e hidrógeno verde.
Distribución mundial de los anuncios de inversión:
- Asia y el Pacífico: 30 % del valor total de los proyectos anunciados (principal destino mundial).
- Europa: 24 %.
- América del Norte: 21 %.
- América Latina y el Caribe: 13 %.
- África: 8 %.
- Oriente Medio: 4 %.
América Latina avanza, pero por otro camino
Mientras el mundo concentró las inversiones en comunicaciones, energías renovables y semiconductores, América Latina y el Caribe siguieron una dinámica distinta.
Los anuncios de proyectos de inversión en la región aumentaron 40 % respecto a 2023 hasta alcanzar los US$ 168,200 millones. Sin embargo, este crecimiento estuvo impulsado principalmente por el sector de hidrocarburos.
La Cepal explica que el 38 % del valor de los proyectos anunciados correspondió a inversiones en petróleo y gas natural licuado, destacándose en Argentina, México y Guyana.
Los desafíos para la región
Pese a los avances en digitalización, la Cepal advierte que América Latina y el Caribe mantienen una participación limitada en los flujos globales de inversión vinculados a la transformación digital.
El organismo señala que persisten brechas en materia de adopción tecnológica, infraestructura, coordinación institucional y articulación entre las políticas digitales y las estrategias de desarrollo productivo.
"Estas limitaciones reducen la capacidad de la región para atraer inversiones en industrias intensivas en conocimiento como los semiconductores".
Asimismo, la Cepal sostiene que la región continúa dependiendo principalmente de inversionistas provenientes de Estados Unidos y de la Unión Europea.
Países como China, Emiratos Árabes Unidos, Taiwán, Corea y Singapur han ganado protagonismo como inversionistas a nivel mundial, aunque su presencia en América Latina sigue siendo reducida.
Diversificar el origen de la inversión extranjera mediante:
- Misiones comerciales hacia mercados estratégicos.
- Promoción de oportunidades de inversión en mercados priorizados.
- Acercamiento con empresas líderes y sectores estratégicos.
- Organización de seminarios presenciales y virtuales para identificar nuevas oportunidades de inversión.
- Fortalecimiento de la diversificación de los países de origen de la inversión extranjera.
Una oportunidad para República Dominicana
En este contexto, la apuesta realizada por República Dominicana en 2024 busca posicionar al país dentro de una industria que hoy figura entre las más estratégicas del planeta.
La Cepal concluye que los semiconductores han dejado de ser únicamente un componente tecnológico para convertirse en un elemento central de la competencia económica y geopolítica mundial.
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