El lunes 20 de abril de 2026 debía ser una jornada histórica. Más de 115,000 docentes del sistema educativo dominicano estaban convocados a presentar el Ejercicio de Rendimiento Profesional (ERP), la quinta etapa de la Evaluación de Desempeño Docente (EDD) 2025-2026. La prueba, de 45 minutos de duración y aplicada en formato digital en 123 centros sede a nivel nacional, determinaría en buena medida si los maestros acceden o no a incentivos salariales que pueden llegar hasta un 32% de aumento para quienes obtengan calificación de excelente.
Lo que ocurrió fue otra cosa.
Desde las 8:00 de la mañana, docentes de distintos puntos del país comenzaron a reportar que no podían acceder a la plataforma. El sistema colapsó. Maestros y maestras que habían llegado puntualmente a sus centros de evaluación se quedaron esperando frente a pantallas en blanco. En Acento.com.do buscamos sus testimonios, que coinciden en que se vieron obligados a completar la prueba sin haber respondido todas las preguntas, presionados por el tiempo limitado de la sesión.
Lee los testimonios recopilados por Acento.com.do
En cuestión de horas, el episodio se convirtió en un escándalo con tres protagonistas y tres versiones distintas de lo sucedido.
La versión del MINERD: "Incidencias atendidas"
El Ministerio de Educación, a través de la Comisión Ejecutiva Nacional de la EDD, reconoció las fallas pero las encuadró en el lenguaje de la gestión técnica. En un comunicado, la cartera informó que "se mantuvo monitoreando la jornada" y que "se atendieron las incidencias que se presentaron", destacando que equipos técnicos estaban desplegados en el interior del país y que la Dirección General de Tecnologías de la Información y la Comunicación (DGTIC) operaba las 24 horas.
La respuesta institucional fue anunciar que los y las docentes que participaron el 20 de abril deberían repetir la prueba el viernes 24, con el argumento de "garantizar la transparencia y equidad del proceso". La Comisión también ratificó, al día siguiente, la reprogramación formal de la quinta etapa y el avance simultáneo hacia la sexta fase —observación de clases y planificación pedagógica—, asegurando que "la ejecución de la sexta etapa, antes de la quinta, no compromete la validez ni los resultados finales del proceso".
La cuarta etapa había cerrado con un 77% de ejecución, y todo parecía encarrilado.
La versión de la ADP: "falta de planificación"
La Asociación Dominicana de Profesores no esperó. El mismo martes 21 de abril, su secretario de Comunicaciones y Relaciones Públicas, Menegildo De La Rosa, salió a culpar directamente al Ministerio.
"La ADP califica como una falta de planificación y de previsión del Ministerio de Educación el colapso de la quinta etapa de la evaluación de desempeño", declaró De La Rosa, quien también es miembro de la Comisión Ejecutiva Nacional del proceso —es decir, parte del mismo organismo que firmó los comunicados de "incidencias atendidas".
Compartimos el video del activista magisterial
El dirigente gremial fue más específico: señaló que el MINERD no realizó las pruebas de estrés necesarias al sistema antes de lanzarlo a escala nacional, a pesar de que el Ministerio conoce de sobra los problemas de conectividad que afectan al país, especialmente en regiones remotas como el sur y la zona fronteriza. "Todo parece indicar que el ministerio no hizo la prueba de estrés que debió hacerle a la plataforma", afirmó.
La ADP también informó por su cuenta la suspensión de la jornada del lunes, mediante un comunicado dirigido directamente a los maestros, sin esperar la comunicación oficial conjunta. Un gesto que habla de la tensión interna que atraviesa la comisión tripartita.
La versión de ANPROTED: el consenso como escudo
La Asociación Nacional de Profesionales y Técnicos de la Educación (ANPROTED) avaló la decisión de reprogramar la quinta etapa y avanzar a la sexta, y suscribió el lenguaje de los "ajustes técnicos" que el MINERD prefirió usar para describir lo ocurrido.
Lee sobre lo qué sucedió con la plataforma
Su silencio relativo contrasta con la ofensiva comunicacional de la ADP y con la postura defensiva del Ministerio. En los hechos, ANPROTED funcionó como el tercer vértice de un triángulo donde los otros dos actores se acusan mutuamente mientras firman juntos los mismos documentos.
115,000 docentes y un aumento de hasta 32%
Más allá de la disputa institucional, el trasfondo del conflicto es concreto y urgente para decenas de miles de educadores dominicanos.
Lee el editorial de Acento.com.do
La quinta etapa, el Ejercicio de Rendimiento Profesional, es una de las fases con mayor peso en la calificación final de la EDD. Los resultados de todo el proceso determinarán si los docentes acceden a incentivos salariales escalonados: quienes obtengan la calificación de excelente podrían recibir hasta un 32% de aumento salarial. El proceso completo, según estimaciones del MINERD, debería concluir entre el 15 y el 20 de mayo.
La cuarta etapa —Evaluación de Diversos Actores (EDA)— había comenzado el 16 de marzo y alcanzó un 63% de avance a los diez días de su inicio, con 115,553 docentes convocados. El proceso venía, en apariencia, con buen ritmo.
El colapso del 20 de abril no solo retrasó una prueba. Generó desconfianza en la plataforma tecnológica que sostiene todo el proceso, sembró dudas sobre la validez de los resultados parciales ya obtenidos, y expuso las grietas de gobernanza de una comisión tripartita que, en el momento de la crisis, habló con tres voces distintas.
¿En verdad, hay consenso?
Uno de los elementos más llamativos de esta crisis es la contradicción entre la forma y el fondo de las comunicaciones institucionales.
Todos los comunicados oficiales —tanto los que anunciaron la continuidad del proceso el 20 de abril, como los que ratificaron la reprogramación el 21— fueron firmados "por consenso" entre MINERD, ADP y ANPROTED. Sin embargo, mientras la tinta de esos documentos conjuntos aún estaba fresca, la ADP salía a los medios a responsabilizar públicamente al Ministerio.
Lo que dijo la comisión de la evaluación docente
Esa doble vía —consenso hacia afuera, acusación hacia adentro— revela el estado real de la comisión tripartita: un acuerdo de convivencia que se sostiene en los papeles, pero que cruje cuando la presión de los hechos obliga a cada actor a proteger su imagen ante el magisterio.
¿Qué sigue?
Al cierre de este reporte, la quinta etapa de la EDD está formalmente reprogramada, sin fecha definitiva confirmada. La sexta fase —observación de clases— tampoco avanza. La nueva convocatoria para los docentes afectados el 20 de abril fue fijada para el 24 de abril, es decir, mañana.
Lo cierto es que los 115,000 maestros y maestras dominicanos merecen un proceso evaluativo que funcione —técnica e institucionalmente— a la altura de lo que se les exige.
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