La garantía de infiltración, recarga e inyección permanente de agua a las Cuencas Hidrográficas es una función natural, y al mismo tiempo un Servicio Ecosistémico, que nos ofrecen los bosques como uno de los Ecosistemas Globales Fundamentales, que sostienen el desarrollo de la vida en el Planeta que habitamos.
Ya no hay dudas ni discusión en torno a la afirmación de que la Estabilidad Macroecológica y la Seguridad Alimentaria de toda nación dependen en gran medida del optimun en cantidad y calidad de su cobertura forestal.
En nuestra condición insular, y gracias al singular y especial sistema de montañas que posee la Isla Hispaniola, los Ecosistemas Forestales están llamados a jugar un rol determinante en la protección del recurso suelo, en la preservación de nuestra Biodiversidad y la producción y conservación del agua que requiere el país, para consumo humano, así como para garantizar nuestra producción agropecuaria, energética e industrial y la gran demanda del sector turístico.
A partir de las múltiples consecuencias negativas derivadas de la acelerada pérdida de la cobertura boscosa del mundo, la humanidad comenzó a darse cuenta que los bosques o Ecosistemas Forestales no sólo servían para proveernos de biomasa, energía y alimentos (madera, leña, frutos, carne, etc.), sino que también nos ofrecen una diversidad de bienes y servicios ambientales, de carácter tangibles e intangibles, fundamentales para garantizar la estabilidad general de la vida de la mayor parte de las especies existentes en el planeta, y de la existencia del propio ser humano en particular.
Desde muy temprano sabemos que las plantas son los únicos seres vivos productores dentro de la cadena alimenticia. Sin embargo, el afán desmedido de acumulación de riqueza material a partir del uso irracional de los recursos naturales ha provocado la desaparición de extensas superficies de bosques en todo el mundo, lo que ha ocasionado graves trastornos en los procesos ecológicos esenciales, en la estabilidad climática del planeta y en el desarrollo y evolución de la biodiversidad asociada a dichos ecosistemas.
La diversidad de servicios ambientales generados por los ecosistemas forestales (bosques) son de considerable valor para toda la sociedad.
En la lista de bienes y servicios que proveen los bosques, se destacan, entre otros, los siguientes:
+ Retención, filtración, purificación y suministro de agua.
+ Regulación del ciclo del agua.
+ Regulación del clima.
+ Purificación del aire.
+ Conservación de la biodiversidad.
+ Formación de suelos.
+ Producción de oxígeno.
+ Absorción y transformación del CO2.
+ Protección contra enfermedades y plagas.
+ Recursos genéticos.
+ Insumos medicinales.
+ Alimentos para el ser humano y los animales.
+ Áreas para recreación y ecoturismo.
+ Protección del suelo contra la erosión.
+ Producción de insumos energéticos.
+ Protección de la franja costera.
+ Belleza escénica,
y otros beneficios educativos, científicos, culturales y espirituales.
Gran parte de estos servicios que nos ofrecen los bosques no representan ningún gasto para la humanidad; basta con reconocer y armonizar nuestra relación de dependencia con la Madre Naturaleza.
Los bosques aportan a la descontaminación del planeta, propiciando un estado de salud ambiental favorable para el desarrollo sostenible del ser humano. Además, ayudan directamente a detener y revertir el calentamiento global, al mismo tiempo que sirven de refugio natural para salvar miles de especies en peligro de extinción.
En resumida cuenta, los ecosistemas forestales garantizan la base biológica de nuestra existencia.
Es oportuno destacar que la acelerada desaparición del bosque tropical Amazónico, de las selvas tropicales de África, de la extinción de miles de especies animales y vegetales, de la destrucción y desaparición masiva de los yacimientos de corales, No es por causa del tan repetido Cambio Climático, pues éste es solo una consecuencia del proceder irracional y anti-Natura del ser humano.
La causa real de la destrucción y desaparición de los bosques y los recursos naturales en general en todo el planeta es la prevalencia de un Sistema social de producción y consumo irracional e incompatible con la capacidad bioproductiva de los diferentes ecosistemas naturales.
Es necesario que se entienda de una vez y por siempre, que nuestra lucha no debe ser contra la variabilidad climática y los eventos meteorológicos o geológicos. La lucha no es contra las sequías acíclicas, contra los ciclones, huracanes, tifones, tormentas, terremotos y otros fenómenos naturales, No. La lucha ha de ser contra la irracional conducta humana. Luchar por cambiar el actual rumbo incierto de la humanidad en lo que respecta al modelo de producción y consumo imperante y la necesidad de armonizar nuestros estilos de vida con la real capacidad bioproductiva de los diferentes ecosistemas naturales, que garantizan nuestra existencia como especie totalmente dependiente de la Madre Naturaleza y de las condiciones cósmicas que gravitan sobre ésta.
Si asumimos, desde una convicción ética, el compromiso consciente y la responsabilidad social colectiva de restaurar, conservar y garantizar a perpetuidad la integridad y estabilidad ecológica de los ecosistemas forestales, junto a los ecosistemas costeros y marinos, es cien por ciento seguro que el tránsito de la humanidad por los senderos de la vida en armonía con la Madre Naturaleza tendrá su gran recompensa, con sobradas garantías de bienestar para las presentes y futuras generaciones.
En una reflexión dolorosa, uno de los intelectuales y escritores más prolífero de la República Dominicana y de América latina; el escritor, poeta, ensayista y humanista León David nos dice:
"Al agredir nuestro entorno nos estamos tendiendo un lazo al cuello, nos estamos literalmente suicidando. Pregonamos que somos seres racionales,… . Empero, si algo podemos tener por cosa averiguada es que, a diferencia del homo sapiens, ningún animal de esos que calificamos de "inferiores" puso jamás en peligro la existencia del resto de las criaturas del planeta.
En la naturaleza es notorio que el hombre y sólo el hombre pretende ser importante. Pero nadie se lo cree; ni el arroyo ni la montaña ni el bosque." Porque "El hombre sólo es importante para sus iguales”.
El estado de las condiciones ambientales actuales del planeta que habitamos nos reta a cambiar nuestra manera de pensar, nuestro modo de actuar; nuestro insostenible estilo de vida. No se trata de aplicar simples medidas de índole tecnológica, o de carácter socio-económico como paliativo para mitigar los efectos contra los más pobres y vulnerables del planeta. Esa no es la solución ni a corto, ni a largo plazo.
Se requiere de un cambio estructural en la cultura humana actual, forjada, erróneamente, en los últimos siglos; urge un cambio de conducta, un cambio de rumbo, un cambio de estilo de vida, en donde la meta común sea la satisfacción de nuestras necesidades biológicas y sociales fundamentales sin entrar en contradicciones antagónicas con la dialéctica evolutiva y la homeostasis de la naturaleza.
Finalmente, es muy importante hacer Conciencia y autoconvencernos de que como nos dice el Teólogo y exsacerdote católico Brasileño Leonardo Boff: "La salvación de la tierra no caerá del cielo. Será fruto de la nueva corresponsabilidad y del renovado cuidado de toda la familia humana."
Y ante este gran compromiso Leonardo Boff nos interpela de la siguiente manera, citamos: "Cada saber, cada institución, cada religión y cada persona debe plantearse esta pregunta:
"Qué hago yo para preservar la Matria común (la Madre Naturaleza) y garantizar que tenga futuro dado que viene siendo construida desde hace 4,300 millones de años y merece seguir existiendo?
Porque somos Tierra no habrá para nosotros cielo sin tierra."
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