No se logra nada con deportar ilegales haitianos, si estos vuelven al país por los puestos fronterizos abonando al millonario macuteo. No se logra nada deportando a ilegales haitianos, si las empresas constructoras siguen contratando a los mejores albañiles haitianos, pues los dominicanos son muy caros y escasos. No se logra nada deportando a ilegales haitianos, si la agricultura dominicana se queda sin mano de obra, pues a los dominicanos no les interesa el miserable salario del campo….(Entonces, ¿cuál es la mejor solución? Solo una: Ayudar, de ministerio a ministerio, a que Haití resuelva sus más graves problemas).
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.