Esta obra ofrece un principal hallazgo: aunque desde perspectivas diferentes y con matices diversos, hay consenso entre el autor y los lideres de izquierda entrevistados acerca de los principales errores y aportes de la izquierda dominicana a lo largo de toda su historia.
El tema de la violencia es uno de los más sensibles, sino el que más. La voz de Fausto Rosario es particularmente inquisidora en las entrevistas acerca de este problema:
“La gente no quiere violencia o la gente no quiere que lo maten”, apunta el entrevistador dirigiéndose a César Pérez, ex dirigente del PCD. Este concuerda: “Las dos cosas, pero más que eso, la gente no entiende que esa es la vía e incluso algunos insisten en esa vía hoy”(p.507).
Debemos precisar que la violencia de la izquierda correspondía a la época de la Guerra Fría entre Occidente y el bloque encabezado por la Unión Soviética, que opuso dos bandos internacionales irreconciliables. Asimismo, en cada país.
En el nuestro, ese antagonismo se traducía en muertes, persecuciones, clandestinajes por causa de la situación política caracterizada por un Estado policial represivo contra toda demanda y manifestación de libertad y derecho del pueblo hasta 1978, cuando de manera irreversible se inició el proceso democrático. Pero que la izquierda enfrentó, en gran medida, con similar método.
La violencia asumida por la izquierda , agente de numerosas muertes, es aludida cuando se enarbola la vocación al sacrificio, la disposición a morir, pues, representaba el sacrificio mayor de los militantes de izquierda. Esa violencia tuvo diferentes manifestaciones, siendo en nuestro país y en América latina la más atractiva y emblemática el foquismo. Representaba la cumbre de la inmolación y el heroísmo como ofrenda a la causa revolucionaria.
Lo más terrible en esa historia es, en la visión y la sensibilidad de Fausto Rosario, el cúmulo de muertes a edad muy joven de dominicanos que, en una cacería selectiva de las fuerzas represivas la izquierda sufrió, y, en gran medida prohijó por los métodos violentos de lucha. Afirma Fausto Rosario:
“La historia de heroísmo y de entrega a la ideología comunista fueron elementos que caracterizaron los años juveniles de la democracia dominicana.”
A seguidas levanta un inventario de los muertos de la izquierda en la flor de su juventud o en edades maduras que podrían haberse evitado sin tanta violencia:
“Solo hay que calcular las edades en que murieron dirigentes izquierdistas como Juan Miguel Román, Homero Hernández , Amin Abel Hasbún, Maximiliano Gómez, Otto Morales, Henry Segarra, o Guido Gil Diaz. Murieron todos en la flor de su juventud.”

La lista se amplía detallando los años de vida y las circunstancias de las muertes de jóvenes que, en su mayoría, apenas sobrepasaban los treinta años. Acerca de los muertos en la acción foquista de Playa Caracoles, afirma Fausto Rosario:
“El promedio de edad de los 8 participantes en la guerrilla de Caracoles, encabezada por Francisco Alberto Caamaño , era de 31 años, siendo el más joven Ismael (Ramon Payero Ulloa), que apenas contaba con 24 años, y el mayor, Román (Francisco Alberto Caamaño), de 40 años.”(pp.71-73).
Esa vigencia como método no era coyuntural. Se inscribía en los modos de ser y pensar de una época. Sagrada Bujosa la describe como “cultura de una época”:
“Yo pienso que el contexto de la época, lo que se puede llamar como la cultura de la época, era, vamos a decir, una cultura de entrega, una generosidad y un despertar. …era la época del guerrillero heroico, era la época del auspicio de la lucha armada como manera de salir del imperio y de salir de las dictaduras…La mayor parte de los movimientos y las organizaciones latinoamericanas estaban enfocados fundamentalmente en lo que era la subversión, la violencia, y la lucha armada. Con razones válidas, pero realmente pienso que la violencia no era el camino, porque la gente lo que quiere es paz”(pp.538-539.
Tiene razón Sagrada Bujosa, incluso en cuanto a las organizaciones como el PCD, que, como afirma César Pérez, se proponían orientar sus acciones por la vía electoral:
“Mira, el PCD sí entendió que la vía electoral era la vía posible para llegar al poder , a explorar, para incidir y hacer política. No así los otros partidos”. (p.503).
Sin embargo, entre los partidos de izquierda, el PCD fue el que llegó más lejos en los acuerdos con Caamaño en Cuba para iniciar la lucha armada en nuestro país. Así, que, todos fuimos subversivos y foquistas en la época, de manera fuerte o débil, alegremente o a regañadientes.
La izquierda vista por sí misma, y relacionados
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