En diciembre de 2023, Alex Saab era un “aplomado diplomático” perseguido por Washington, en palabras de la exvicepresidenta, hoy mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.

Hoy es un “ciudadano de origen colombiano” que “cumplió funciones en Venezuela” y sus problemas legales son “asuntos entre los Estados Unidos de Norteamérica y Alex Saab", también de acuerdo con la narrativa de la mandataria.

El hombre fue recibido como héroe luego de tres años y medio de encarcelamiento en Cabo Verde, extradición a Estados Unidos e inicio de un proceso en un tribunal federal de Florida.

Este lunes volvió a comparecer ante la justicia de ese país, que lo imputó por lavado de dinero, con relación con sus negociados para importar las llamadas “bolsas CLAP” de asistencia alimentaria.

Esta vez no hubo defensa ardorosa ni asignación de funciones diplomáticas para garantizar inmunidad, y sí la acusación del ministro del Interior, Diosdado Cabello, de haber presentado “una cédula fraudulenta” para acreditar su supuesta nacionalidad venezolana.

Alex Saab, el multimillonario importador, aliado de Nicolás Maduro y exministro de Comercio destituido por Delcy Rodríguez dos semanas después de su llegada a Miraflores, enfrentará los mismos cargos que se le imputaron en su primera vez ante la Justicia estadounidense: conspiración para realizar transacciones financieras y blanqueo de capitales.

Un comunicado del Departamento de Justicia señala que Saab tramó “una extensa conspiración internacional de blanqueo de capitales que involucraba la corrupción y explotación de un programa de bienestar público venezolano destinado a proporcionar alimentos a venezolanos vulnerables”.

Señalado durante años como presunto testaferro de Maduro, su proceso probablemente servirá para alimentar el que se sigue al expresidente Maduro en una corte federal de Nueva York por supuesta conspiración para el tráfico de drogas y armas.

Ascenso de héroe

Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) fueron el programa asistencial con el que el Gobierno de Nicolás Maduro hizo frente a la aguda escasez de alimentos y a la hiperinflación que volvió los bienes básicos inalcanzables para la mayoría de la población.

Corría el 2016 cuando Saab comenzó a operar como importador de alimentos para llenar las bolsas CLAP, pero desde 2012 operaba junto a su socio Álvaro Pulido con el Fondo Global de Construcción.

Con esa empresa obtuvo contratos del Gobierno venezolano para la edificación de casas prefabricadas en el marco de la Gran Misión Vivienda, con la que el Gobierno hacía frente a la crisis habitacional.

El portal de investigación 'Armando Info' documentó sobrefacturación y operaciones cambiarias irregulares, para beneficiarse de la asignación de dólares preferenciales, en el marco del férreo control de divisas vigente en Venezuela desde 2002.

Pero la acusación del Departamento de Justicia se centra en sus operaciones con los CLAP. Se le acusa de conspirar “con otros para sobornar a funcionarios públicos venezolanos y así asegurar lucrativos contratos” y de “tergiversar fraudulentamente la naturaleza y el origen de los suministros de alimentos, incluyendo la documentación falsa de importaciones desde Colombia y México”.

Según la acusación, Saab “supuestamente utilizó bancos estadounidenses para blanquear cientos de millones de dólares robados de un programa alimentario venezolano destinado a los pobres y los ingresos de la venta ilegal de petróleo venezolano”.

El fiscal federal Jason A. Reding Quiñones afirmó en su acusación que “un programa humanitario de alimentos destinado a apoyar a venezolanos vulnerables fue manipulado para un enriquecimiento personal masivo”.

Estados Unidos intentaba desde 2018 sentar a Saab en el banquillo de los acusados, mientras el entonces ministro de Exteriores de Maduro, Jorge Arreaza, lo designaba “enviado especial” y “representante especial” de Venezuela para acreditar su condición de diplomático, y por lo tanto esgrimir una supuesta inmunidad.

En junio de 2020, Saab fue capturado en Cabo Verde durante una escala para repostar en un viaje de Venezuela a Irán, y permaneció encarcelado en ese país. Un año y cuatro meses después, fue finalmente extraditado a Estados Unidos, luego de numerosos intentos del Gobierno de Maduro por evitar el procedimiento.

Pero su juicio en Florida no llegó a iniciarse, porque en diciembre de 2023, Saab fue incluido por la Administración Biden en un intercambio con prisioneros estadounidenses retenidos en Venezuela.

Saab fue recibido como héroe, mientras Maduro felicitaba al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, hermano de la hoy presidenta Delcy Rodríguez, por el éxito de sus esfuerzos para lograr la liberación del empresario.

Su esposa, la exmodelo italiana Camila Fabbri, fue nombrada ese mismo mes como viceministra de Comunicación Internacional y poco después pasó a encabezar la misión Vuelta a la Patria, el programa con el que Maduro buscaba coordinar el regreso de miembros de la diáspora venezolana.

Saab, por su parte, fue designado ministro de Industria y Producción Nacional. Ambos fueron destituidos pocos días después del ascenso de Rodríguez al poder.

“Fraudes de todo tipo”

La Constitución venezolana prohíbe la extradición de nacionales, con lo que la entrega de Saab a Estados Unidos por parte del Gobierno de Rodríguez había estado rodeada de interrogantes.

¿Se había seguido el juicio de rigor para revocar la nacionalidad venezolana de Saab y extraditarlo como colombiano? ¿En qué tribunal y bajo qué cargos?

Pero el comunicado emitido por el servicio de identificación Saime, y no por la Fiscalía u otro órgano de naturaleza jurídica, aclaró el 16 de mayo que se trataba de una “deportación del ciudadano de nacionalidad colombiana”.

Durante años, el Gobierno de Venezuela había defendido la doble nacionalidad de Saab, la que le permitió no solo ser diplomático y ministro, sino incluso inscribirse en el registro electoral y participar en los polémicos comicios de julio de 2024 en los que Maduro fue proclamado como ganador.

Este 18 de mayo, Rodríguez defendió la deportación asegurando que el empresario tiene nacionalidad colombiana y que "cualquier decisión que asuma el Gobierno nacional lo hará por un interés, que es el interés de Venezuela (…) no hay otra consideración”.

Su ministro del Interior, Diosdado Cabello, aportó más detalles al afirmar que Saab cometió “fraudes de todo tipo” para tratar de acreditar una nacionalidad venezolana que no poseía.

"Él se presentó con una cédula fraudulenta y con esa cédula hizo algunas cosas y cuando nosotros buscamos y se hizo una investigación detallada, detallada, no hay ningún expediente (…) que certifique que esa persona sea venezolano, por eso es que nosotros tomamos la decisión de deportarlo", indicó Cabello durante la conferencia de prensa semanal del gobernante PSUV.

Según Cabello, el supuesto documento de identidad forjado de Saab tenía fecha de 2004. "Cuando se le preguntó el número de cédula, dijo: 'No me acuerdo' (…) y a raíz de eso, bueno, una cantidad de fraudes al Estado venezolano están siendo igualmente investigados y cuando hablo de fraudes, hablo de fraudes de todo tipo'", agregó Cabello, a cuyo despacho reporta el servicio de identificación Saime.

El ministro también citó el artículo 271 de la Constitución, que establece que "en ningún caso podrá ser negada la deportación de extranjeros responsables de los delitos de legitimación de capitales, drogas, delincuencia organizada internacional, hecho contra el patrimonio público de otros Estados y contra los Derechos Humanos".

Fechas diferentes, objetivos diferentes

Las fechas citadas por Cabello introducen una nueva narrativa con respecto a los otros documentos aportados por Maduro en su intento de demostrar la ciudadanía venezolana de Saab.

La primera vez que se exhibieron documentos venezolanos del empresario fue en 2018, cuando el entonces canciller Arreaza mostró un pasaporte regular emitido en 2017. Hasta entonces, no se había hablado de que la ciudadanía se remontara a 2004, como señaló Cabello este 18 de mayo.

En abril de 2018, Arreaza lo designó en funciones de representación del país, pero el pasaporte diplomático mostrado posteriormente tenía fecha de emisión de marzo de 2019, como muestra un artículo publicado en el medio ‘Tal Cual Digital’.

Esta misma publicación señala que el número de cédula con el que aparece inscrito tanto en el Registro Electoral como en el Seguro Social es consistente con una probable nacionalización en 2004, como señaló Cabello en su conferencia de prensa.

Imagen de archivo que muestra al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, hablando en un acto a favor de la liberación del empresario Alex Saab. Caracas, 22 de diciembre de 2022.

Pero las irregularidades no fueron solo de Saab, como señala el ministro. ‘Tal Cual Digital’ señala que la defensa en tribunales estadounidenses para demostrar la supuesta inmunidad diplomática del empresario incluyó una Gaceta Oficial presuntamente forjada, donde se mencionaba su designación como “enviado especial” el 26 de abril de 2018.

El diario gubernamental de ese día que reposa en los archivos del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no contiene ninguna mención a Saab, como sí lo hace el que fue enviado a Estados Unidos por el Gobierno de Maduro.

Los esfuerzos por demostrar la ciudadanía del empresario incluyeron una sentencia del TSJ, emitida en mayo de 2023, en la que se ratifica la nacionalidad venezolana que hoy Cabello afirma que fue producto de un fraude.

Con AP, Reuters, EFE y medios locales

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