La noche de 1973 cuando prendieron el primer televisor en Pedernales, en la casa de Ariel Moreta, calle Sánchez con Duarte, jóvenes, niños y adultos corrieron en tropel y se arremolinaron en la sala y en los ventanales, boquiabiertos, para ver las imágenes en blanco y negro.

Poco les importaba que en la pantalla de aquella caja de 14 pulgadas las escenas a menudo fueran siluetas que se formaban de una infinidad de puntitos dispersos, solo con repentinos rafagazos de nitidez.

Debía ser intenso el ejercicio de imaginación de aquellos primeros televidentes para reconstruir las escenas del único canal que se captaba, el 4, de Radio Televisión Dominicana. Y lo hacían sin rechistar. El audio ayudaba para seguir, sobre todo, los juegos de béisbol de Licey, Escogido, Águilas y Estrellas. Eran tiempos en que el pueblo vibraba en deportes. Las visitas se repetían día tras día para ensimismarse con la pantalla.

Antes, en 1971, con algarabía, la provincia había sido testigo de la puesta en el aire de las transmisiones de prueba de la primera emisora de radio, como parte del circuito Cadena Fronteriza de la Dominicanidad (Radio Barahona, Radio Neiba, Radio Monte Río -en Azua-), propiedad de Rodolfo Lama Jaar…

Y, al año siguiente, al final de la Duarte, contigua al litoral caribeño, en local propio, se escenificó la inauguración y formalización de la programación de Radio Pedernales con la presencia del presidente Joaquín Balaguer.

A partir de ese momento, las notas luctuosas, anuncios de fiestas, comerciales, salutaciones y dedicatorias de canciones se hacían a través de la estación de los 1560 kilociclos en amplitud modulada (AM).

La historia había sido diferente desde el segundo lustro de la década del cincuenta. Los públicos de la comarca se enteraban a través de las bocinas ubicadas sobre la cabina de proyección del primer y único cine, el Doris, de María Nurys (La Pupa) Mancebo Pérez. Aquel cajón rústico, en la Duarte casi esquina 16 de Agosto, también sirvió para presentaciones de renombrados artistas nacionales, realización de actividades de clubes y políticas.

El versátil Maximiliano Fernández (Pipín) fue el primer operador de los proyectores de las películas, y entrenó a Glory, Miguel Pérez y Tiquito. Otros llegaron luego: Ramón Timita, Nolin, Fernelis…

Ariel Acosta.

La casona más visitada

La casa donde instalaron el primer televisor del pueblo. Foto Luis E. Acosta.

Ariel Moreta ha alcanzado las nueve décadas, siempre delgado, sin una gota de grasa extra. Aún conduce su vehículo hacia la capital (307 kilómetros) y vigila su finca en la loma (Sierra de Baoruco). Ya no vive en la casona de la calle Sánchez con Duarte. Pero la vivienda y el local contiguo donde estaba su bodega, siguen ahí, ahora con paredes azules en vez de verde claro

“La primera televisión que se instaló en Pedernales, como prueba, la instalamos en 1973, apoyados por el técnico Juan Taveras Quiroz (Trabajaba para la Alcoa), instalamos una antena de 15 metros de altura con 19 elementos, y a eso de las siete de la noche logramos captar la señal de solamente un canal, Radio Televisión Dominicana, que tenía el programa Aquí Nosotros, del cantante José Lacay (1947-2016)”.

Él sigue el ritmo de su historia. Relata en voz baja: “RTVD tenía transmisores en Alto Bandera, Constanza. Fue prácticamente el inicio de la comunicación en Pedernales. Yo fui comerciante, representante de la tienda Curacao Trading Company, desde 1972 hasta el 82, y buscando la posibilidad de colocar ventas en la comunidad, pues hicimos la prueba… La innovación tuvo un gran impacto, no se esperaba que pudiera venir a Pedernales la televisión. Recuerdo que mi casa se llenaba de jóvenes; otros, tratando de ver por las ventanas las imágenes de la televisión, ya que estaba frente a la calle… La primera instalada fue la nuestra; luego, se instaló otra en la calle Libertad esquina Mella (Quique Fernández). La Curacao trajo a Pedernales, digamos, la civilización porque no solo introdujo los televisores, sino otros electrodomésticos, como neveras, radios, máquinas de coser muebles… Las estufas aún no estaban funcionando en el país. Había otra tienda, pero no vendía mobiliario como la Curacao”.

La franquicia de la empresa internacional Curacao había sido instalada en la calle 16 de Agosto casi con Duarte, en el local del famoso bar de Claudio Tejeda contiguo al de Lindo Hernández, con la administración de Leopoldo Martínez, empleado senior de la minera estadounidense Alcoa Exploration Company.

A su partida, la administración pasó a manos de Ariel Moreta. La empresa suplió a Pedernales de neveras y otros electrodomésticos que -en palabras de Elsa Pérez- eran escasos hasta ese momento en vista de las deficiencias del fluido eléctrico.

El sistema energético del municipio se estabilizó a partir de la llegada al Gobierno del presidente Antonio Guzmán Fernández (1978-1982) con la instalación de un generador potente, eficiente, silencioso y de marcha lenta. Por décadas, generaciones de pedernalenses no conocieron los apagones, hasta que llegaron Ege-Haina y Edesur y se olvidaron del mantenimiento y la atención a la creciente demanda.

“Juan tenía una iguala con la Curacao para la instalación de neveras, y le sugirió a Ariel probar con televisores; entonces, instalaron la primera donde Ariel, y así se vieron las primeras imágenes, que eran tan difusas que había que imaginárselas, porque parecía una lluvia de meteoritos en la pantalla. En mi casa también instalaron una. Solo se veía el canal 4 y con muchas nimitas. Pero se escuchaba muy bien”, comenta Pérez, quien -antes de marchar a la capital para estudiar magisterio y arquitectura, se situó como de las más reconocidas modistas del pueblo junto a su hermana Juanín.

Consultado, el técnico Juan Taveras Quiroz, 75 años, especifica que “los televisores instalados eran Toshiba y Phillips, de 14 pulgadas, y algunos de 12. Las antenas eran aéreas con tubos de metal de 1 a 2 pulgadas, a unos 40 pies de altura con cuatro vientos. La televisión de Ariel era de 24 pulgadas. Eso sí, era muy riesgoso, una caída podía llevar a la muerte”.

Años después, el Gobierno instaló en el barrio Miramar, muy cerca de Radio Pedernales, un transmisor repetidor de la señal de RTVD que contribuyó a mejorar la recepción. El servicio telefónico fue instalado a inicios de los años 90 con la celebración por parte de la estadounidense Compañía Dominicana de Teléfonos (Codetel) por alcanzar el cliente residencial 500,000.

En esa década comenzó a operar el sistema de telecable. El grupo de medios Telemicro ha instalado remisores para proyectar sus canales. Opera una estación radiofónica en frecuencia modulada. Por el cable, los abonados reciben las señales de los canales abonados a empresas de Santo Domingo.

Además de Radio Pedernales (Trueno FM), existe Jantipa, una FM propiedad de la familia del exsenador fallecido Ángel Dignócrates Pérez y Pérez (Santico). Hay más medios modernos, pero el perifoneo ha resucitado y gana protagonismo en la difusión de anuncios sobre funerales, fiestas, reuniones y otras actividades.

El fenómeno televisual

Luis Augusto Caminero hijo.

La televisión dominicana comenzó oficialmente el 1 de agosto de 1952 con la puesta en escena del canal gubernamental 4 (La Voz Dominicana), en blanco y negro. República Dominicana se convertía así en el tercer país, solo después de Cuba y México, en poner en antena las señales televisuales.

La primera televisora privada, Rahintel (Radio HIN Televisión) salió al aire siete años más tarde. En 1959, Color Visión (canal 9), desde Santiago de los Caballeros, emitió la primera señal a color. En 1981 comienza el sistema de telecable.

La TV surgió en el mundo a finales del siglo XIX (1884), como resultado de un proceso en el que confluyeron varios aportes.

En 1926 John Logie Baird transmitió “las primeras imágenes en un televisor al copiar el sistema de radio”. Al año siguiente, Philo Farnsworth logró el hito de transmitir las primeras imágenes en movimiento, marcando el inicio formal de la televisión. En 1936 la inglesa BBC One realiza las primeras emisiones públicas.

Y en 1939, el mexicano Guillermo González Camarena, “creó un sistema para transmitir la televisión…”. Patentó su invento en 1940. Luego “inventó otro más simple: el sistema bicolor simplificado”. En los años 50 se populariza la tecnología a color. El siglo XXI es la era de los Smart TV y del streaming.

Un espectáculo asombroso

Se ve la caseta de televisión; en el fondo la boite, en los linderos del parque Duarte.

José Miguel Urbáez, 69 años, es servidor público en la capital. De pequeño, vivía en el suburbio La 40, en el noroeste de la comarca, donde sobraba el empobrecimiento y el brazo del Estado no llegaba.

Sorprendido: ¡Qué tema, Bartolo! ¡Qué tema, viejo! Luce emocionado, por la nostalgia. Seguido relata su vivencia. En la casita de tablas donde vivía, no había posibilidad de tener un televisor.

Me recuerdo como ahora cuando Luis Augusto Caminero hijo instaló en el parque un televisorcito blanco y negro de 12 a 14 pulgadas, en una casillita sobre unas columnitas, y tenía una tarja que decía: Donado por Luis Augusto Caminero hijo. Lo recuerdo bien. También tenía la fecha, pero no la recuerdo”.

Y amplía: “Un responsable que cerraba la puertecita a determinada hora de la noche y a tempranas horas de la noche del día siguiente, lo prendía. Yo era de los niños que bajaba de “La 40” a sentarme donde Quique a ver televisión, porque en esa casa habían instalado una, pero luego íbamos al parque. Las imágenes no eran tan buenas… Yo era un niño, no recuerdo bien el año, pero la historia está ahí. Hay una diferencia casi abismal entre la niñez y la juventud de ayer y la hoy. Jugábamos sin Internet, sin celulares. Jugábamos trompo, la patá de jarro, pégame, e pañuelo… Estoy emocionado, tengo la piel de gallina, los más pobres íbamos allá con el permiso de los padres, pero antes de eso yo era fijo donde Quique… Unos años después, mataron a Caminero hijo”.

Caminero hijo, dueño del Centro de Investigaciones y Mercadeo Social (Cimers), perdió la vida a causa de un tiro disparado por el comerciante Bienvenido Pimentel Ortiz, a las cuatro de la madrugada del 7 de septiembre de 1981, durante “un incidente”, en la calle 10, casa 7, sector Cacique, en el suroeste del Distrito Nacional.

Su padre, Luis Augusto Caminero y personalidades del gobierno, la política y del empresariado resaltaron sus méritos y aportes a las comunidades más necesitadas, según contó al día siguiente el rotativo El Caribe. El medio matutino no precisó el motivo del homicidio.

Para Cándida Ferreras, 71 años, “todo era muy bonito, causó mucho impacto en la juventud de esa época; yo iba al parque a dar vueltas y, con las amigas, me sentaba a ver un poco, nos gustaba, aunque yo en ese tiempo no entendía mucho de eso de programas”.

Leovigildo Méndez (Rubio Gelín), 74 años, un conocido activista del Club Socio Cultural, político y deportista de la época, recuerda que “en el parque había un televisor y en la casa de Quique, otra (Libertad esquina Mella)… Recuerdo que en los 12 años de represión de Balaguer estábamos en una protesta, quemando gomas en esa esquina, y recuerdo que el amigo José Carmela, al ver los policías, corrió y simuló que estaba viendo televisión por la ventana de la casa de Quique, que da a la calle Libertad… No sé qué estaba viendo, porque solo se veía `hormiguitas`, pero comoquiera lo agarraron y se lo llevaron” (risas).

En cada casa del municipio Pedernales hay ahora al menos un televisor. El instalado en el parque, en el lustro de la década del 70, ya es historia, como son historia los dos cines que existían (El Doris y el Pedernales). Ya hay otras maneras de consumo de medios.

El parque central de Pedernales, que llaman Francisco del Rosario Sánchez, aunque sin nada que lo identifique y, sin embargo, con un busto de Duarte en su centro, ni se parece al de los años 50 con el imponente obelisco que fue arrancado de cuajo. Menos al de las décadas 70 y 80, con glorieta y atractivo acuario que impresionaba a los visitantes.

Existe como una plaza rutinaria entre las calles Antonio Duvergé (Norte), Braulio Méndez (Sur), Duarte (Este) y Mella (Oeste), sin identidad, sin una rica huella arbórea con palmas, robles, guayacanes y caobas, sin una identidad arquitectónica, pero rodeada de tarantines en los espacios públicos, incluyendo el área de la gobernación y del edificio que alberga la biblioteca y la academia de música.Hasta allí llevan algunos de los miles de cruceristas de los barcos que anclan en la terminal de Cabo Rojo.

Tony Pérez

Periodista

Periodista y locutor, catedrático de comunicación. Fue director y locutor de Radio Mil Informando y de Noticiario Popular.

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