Viriato Alberto Fiallo nació el 29 de octubre de 1895. Además de sus actividades cívicas, estudiantiles y medico cirujano, egresado de la Universidad de Santo Domingo, se le considera uno de los más firmes desafectos al régimen de Rafael L. Trujillo. Por haber presidido el “Comité Dominico-Alemán, también se le consideró relacionado con las directrices ideológico-políticas de esa nación europea.
Proyectos cívicos y culturales atrapados por la dictadura
Con el inicio del gobierno despótico de Rafael Leonidas Trujillo los grupos culturales del país creados y dirigidos por intelectuales, entraron en un período de crisis que los llevó a la desaparición, mientras algunos de sus principales auspiciadores iban a la cárcel, se integraban a las actividades del proyecto trujillista, se aislaban silenciosos en las cuatro paredes de sus viviendas, o emigraban y se convertían en exiliados políticos.
Desde los primeros años de la dictadura surgieron organizaciones culturales disidentes con el oficialismo, entre ellas la "Juventud Minorista", creada en la ciudad de Santo Domingo el 14 de marzo de 1930 con fines científicos, literarios y políticos, integrada por José Antinoe Fiallo, Max Lovatón, y Mario Rafael Lluberes, mientras que las mujeres se agruparon, a partir del 16 de mayo de 1931, en la Acción Feminista Dominicana.
Antes, había aparecido en Santiago de los Caballeros la Asociación de Instrucción y Socorro para Obreros y Campesinos (AISOC), fundada el 8 de junio de 1931, que llegó a contar con más de 600 miembros y en ella, según su presidente, empezó a fundirse con la inquietud ideológica, el espíritu de resistencia contra la incipiente tiranía. En ese año también se constituyó la Acción Cultural, en Santo Domingo, presidida por Manuel A. Peña Batlle. Esta apuntaba a ser la respuesta organizada de los intelectuales renovadores y revolucionarios a la naciente dictadura.
La primera crisis significativa de Acción Cultural se manifestó el 2 de septiembre de 1931, cuando un grupo de intelectuales presentó su renuncia a la postulación de la Junta Superior Directiva de la sociedad. El sector trujillista se preparaba para asaltar y tomar la directiva, lo que llevó a Gilberto Sánchez Lutrino, Viriato A. Fiallo, L. A. Machado González y Carlos Larrazábal Blanco a tomar la decisión de renunciar de la sociedad: "Esta determinación nuestra la ha provocado la circunstancia de que se le haya dado al proceso eleccionario un carácter que nunca estuvo en nuestra intención mantener".
El grupo escindido de Acción Cultural, formó a finales de 1931 la Acción Cívica Dominicana, integrada por Enriquillo Enrique García, Viriato A. Fiallo, Andrés Avelino, Manuel Gil Martínez, Carlos Larrazabal Blanco, Gilberto Gómez, S. Colombino Henríquez, Antinoe Fiallo y Max Almonte. En una de sus declaraciones públicas, la Acción Cívica propuso al Congreso Nacional una ley que negara la condición de “inmortalidad ciudadana” a personas que no se la merecieran, lo que apuntaba de manera directa contra la campaña de endiosamiento iniciada por el régimen sobre la figura de Trujillo. Antes, a principios de agosto de 1931, había surgido El Ateneo Dominicano. La reunión en la que fue fundada se celebró en el Salón de Actos de la Universidad de Santo Domingo y contó con la presencia del presidente Trujillo.
A finales de 1933 ya Acción Cultural se encontraba paralizada por la crisis que la afectaba y por las presiones que sobre el movimiento cultural realizaban las autoridades del gobierno.
En una información titulada "El Paradójico Hernández Franco", está plasmada la situación anotada:
"No sabemos qué le pasa a ‘Acción Cultural’. Aquellos éxitos iniciales han ido desapareciendo implacablemente. Muy de cuando en cuando da señales de vida con un acto de cultura; pero el público se muestra remiso y no acude a sus salones". El estado de miedo que abarcó las actividades culturales de la época quedó reseñado en una carta pública enviada al diario La Opinión y firmada por Rafael A. Peña, el 8 de septiembre de 1931, protestando porque el matutino había informado que él había leído, en el acto constitutivo de Acción Cultural, un "escrito revolucionario". Aunque el señor Peña aceptó que seguía siendo un revolucionario, aclaró al periódico que su nota podía crearle "inconvenientes" con las autoridades.
En cuanto a la ciudad de Santiago en la que existían antiguas asociaciones culturales como eran Los Amantes de la Luz y la Alianza Cibaeña, esta comunidad fue un hervidero de actividades cívicas, culturales y revolucionarias en los primeros años de la dictadura. Se constituyeron organizaciones y las ya existentes fueron tomadas para fines que sutilmente apuntaban contra el gobierno. En 1932, como parte de esas actividades, se creó la primera Universidad Popular y Libre del Cibao, como iniciativa de Juan Isidro Jimenes-Grullón, utilizando para esos fines los salones de la Sociedad Amantes de la Luz, de la cual él era presidente.
En febrero de 1933, la sociedad Amantes de la Luz de Santiago cerró sus puertas por falta de recursos, debido a que el Estado dejó de entregarle la subvención que se le tenía asignada. La dictadura de Trujillo se fue imponiendo a través del chantaje, la manipulación, la represión y el miedo, y las sociedades fueron desapareciendo, mientras algunos de sus líderes iban a la cárcel, morían en los centros de torturas, o se iban asimilando al proyecto político de Trujillo.
El venezolano Horacio Blanco Fombona, quien tuvo la gallardía de tocar temas que ya muchos informadores temían abordar, y por lo que en varias ocasiones fue presionado por las autoridades, informó en 1934 el cierre del ciclo. La dictadura había vencido:
"Hace dos o tres años que se notaba en el país una gran actividad cultural. Frecuentemente en centros sociales como el Club ‘Nosotras’, ‘Acción Cultural’, ‘El Ateneo’, se dictaban conferencias, muchas veces interesantes, a las cuales concurría un numeroso público ávido de conocimientos. Llegamos a alentar grandes esperanzas ante tal panorama. Pero no sabemos lo que nos ha sucedido".
La intelectualidad, que soñó por mucho tiempo con un Estado moderno y una sociedad alejada del caudillismo, se encontró de pronto atrapada en las garras de la más cruel e inhumana dictadura conocida en la República Dominicana, y Viriato A. Fiallo no estuvo al margen de la coyuntura que se estaba viviendo, camino a la consolidación de la dictadura.
En 1929 Fiallo firmó, junto a varios maestros de la Escuela Normal Superior, una carta oponiéndose a la destitución del director de esa institución, Osvaldo García de la Concha. La cancelación del director, así como la pública protesta y renuncia de los profesores, estaba relacionada con la circulación de un manifiesto a favor de la Autonomía Universitaria y Escolar. Iniciado el régimen de Trujillo, el profesor Fiallo mantuvo su actitud a favor de la reforma y autonomía en la educación, así como del mejoramiento ético y moral de la escuela dominicana. Con ese fin dictaba conferencias y llegó a dirigir la sección de Filosofía y Ciencias Pedagógicas en Acción Cultural.
Sus planteamientos tenían resonancia en su medio: Acción Cultural acogió, en 1932, su propuesta para establecer en el país una Universidad Popular, en la que se enseñara economía política, hacienda pública, estudios de la constitución dominicana, nociones de enseñanza cívica, agricultura y ganadería; además, psicología, legislación escolar, periodismo e historia de la literatura dominicana.
En relación a la Reforma Universitaria, Trujillo envió al congreso, cuatro días después de su toma de posesión como presidente, una carta planteando la modificación de la Ley de Enseñanza Universitaria (el 20 de agosto de 1930), lo que desencadenó protestas estudiantiles de los integrantes de la Asociación de Estudiantes Universitarios (ANEU), y de algunos profesores. La ley fue declarada de urgencia y aprobada tal y como fue enviada por el Poder Ejecutivo. A partir de la promulgación de la ley todos los profesores, rectores, y servidores del sistema educativo dominicano serían nombrados directamente por el presidente de la República, provocando la valiente y solitaria oposición del diputado Rafael F. Bonnelly, quien dijo, al momento de discutirse el proyecto:
"Yo he salido graduado de la Universidad de Santo Domingo: tengo la aspiración de que se consagre la autonomía universitaria que destruye este proyecto sometido por el ejecutivo. Antes, -dijo él–, el Consejo Nacional de Educación nombraba al rector y los profesores, pero la ley aprobada de urgencia en vez de aumentar la autonomía universitaria la restringe".
En la discusión, sólo Bonnelly votó en contra del proyecto de ley y más tarde tendría que renunciar a la condición de congresista. Mientras esto sucedía, los adeptos al régimen comenzaban a apoderarse de las estructuras de las organizaciones culturales y educativas, persiguiendo y destituyendo a los que criticaban las medidas y que resistían plegarse a los intereses del nuevo gobierno.
La presión llevó a la renuncia de varios miembros de la Acción cultural, entre ellos Viriato A. Fiallo y Antinoe Fiallo. Antes de su renuncia, al primero ya se le había destituido de la Escuela Normal. La cancelación llevó a un grupo de discípulas, estudiantes de la Escuela Normal, a firmar y hacer publicar una carta de solidaridad con el maestro destituido. Esta epístola tiene singular valor para el movimiento feminista dominicano porque revela cómo esas damas enfrentaban con valentía el régimen tiránico que se iniciaba, al expresar solidaridad a un auténtico dirigente cultural y político que iniciaba una ejemplar vida antitrujillista.
Nota sobre un dominicano que defendió la libertad
La imagen que han tenido los dominicanos de Viriato A. Fiallo, es la del gran dirigente de oposición al régimen tiránico de Rafael Trujillo. En el proceso político posterior a la eliminación del tirano, Fiallo se convirtió en el líder indiscutido del enorme alud antitrujillista que significó la Unión Cívica Nacional. Derrotado en las elecciones de 1962 por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el surgimiento del liderazgo de Juan Bosch a nivel nacional, su figura comenzó a languidecer en la política dominicana.
Se dijo entonces, que el gran error de Viriato Fiallo fue convertir el movimiento patriótico Unión Cívica Nacional, que derivó en un monstruo de popularidad y prestigio antitrujillista, en un partido político para participar en las elecciones de diciembre de 1962, las que perdió de manera humillante ante Juan Bosch. Viriato no volvió a levantarse políticamente. Pero la historia previa de Viriato Fiallo es la de un verdadero líder, valiente, víctima del régimen sanguinario de Trujillo; pero que nunca se plegó a los intereses dictatoriales.
El deterioró su imagen política
Desde febrero hasta septiembre de 1963 República Dominicana fue gobernada por Juan Bosch y el Partido Revolucionario Dominicano. La noche del 24 de septiembre Bosch fue derrocado a través de una acción militar que contó con el auspicio de los Estados Unidos, sectores comerciantes, altos oficiales de las Fuerzas Armadas, la iglesia católica y varios partidos políticos, entre ellos la Unión Cívica Nacional, del que Viriato Fiallo era principal líder.
Dentro de la UCN sectores dirigentes desarrollaron una discreta actividad militante a favor del golpe militar, pero a la espalda del líder del partido, quien fue sorprendido al producirse el hecho anticonstitucional. Sin embargo, aun viendo la acción como una actividad ilegal que no debió suceder, se acogió a la coyuntura, no denunció el golpe como ilegal, y se plegó a los intereses políticos de los golpistas. Esa actitud, el pueblo dominicano no se la perdonó y desde entonces su figura política declinó, quedando su y liderazgo en un total olvido.
Una vida centrada en participación política
Como un aporte a su memoria política presentamos una brevísima cronología de su labor cívica y cultural a favor de la sociedad dominicana:
Viriato Fiallo nació el 28 de octubre de 1895. Graduado de Instituto Normal en 1914 y de Bachiller en Ciencias y Letras, 1915, también se tituló Maestro Normal en 1915. Designado Profesor de la Escuela Normal Superior de Santo Domingo, en el mismo año, formó parte de la Asociación de Estudiantes Universitarios y tomó parte activa en las luchas contra la Intervención Norteamericana (1916-1924). Fue de los integrantes de la Asociación de Maestros Normales y Presidente de la Asociación de Estudiantes Universitarios en 1920.
En 1922 obtuvo el título de Médico Cirujano en la Universidad de Santo Domingo, además de presidir la presidencia de la Asociación de Maestros de Santo Domingo, 1927. Se destacó como dirigente del Comité directivo del Movimiento Pro-Autonomía Escolar y Universitaria, 1929. Fundador y profesor de filosofía de la Facultad Libre de Filosofía de la Universidad de Santo Domingo en 1932. Electo presidente de la sección de filosofía de Acción Cultural, 1932. En esa condición, tuvo la responsabilidad de dirigir el Plan de Acción Cultural para la creación de la Primera Universidad Popular de las Antillas, 1932.
Miembro fundador de Acción Cívica Dominicana a finales de 1932, sufrió la persecución oficial siendo destituido como profesor de la Escuela Normal Superior de Santo Domingo, 1932. Sin embargo, en 1934 presidió la Academia Dominicana de Filosofía.
Por años ejerció la profesión de médico, además de desarrollar una amplia actividad como conferencista de temas médicos y filosóficos (1934-1946). En ese año, en que muchos oposicionistas al régimen se expresaron públicamente a favor de la democracia y del socialismo, Viriato Fiallo viajó a La Habana, aprovechando la ocasión para entrar en contactos con exiliados dominicanos. A su regreso fue apresado y llevado a la Fortaleza Ozama (1946). La persecución política lo que lo obligó a refugiarse, junto a toda su familia, en la misión diplomática de Colombia, 1947.
Al salir de la embajada de Colombia, fue nuevamente apresado y llevado a la cárcel pública de San Cristóbal acusado del delito de oposición al régimen de Trujillo en 1951 y 1952.
Viriato quedó entrampado por intereses golpistas
En los meses siguientes a la muerte de Trujillo, cuando todavía el país vivía una férrea dictadura, en 1961 fundó la sociedad patriotita Unión Cívica Nacional (UCN), y en 1962 se presentó como candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de 1962.
Derrotado en las elecciones generales de diciembre de 1962, se le tuvo entre los que auspiciaron el golpe de Estado contra el presidente Juan Bosch, en septiembre de 1963. Ese hecho, inconstitucional y sus relaciones con sectores conservadores del país y con las directrices de Washington marcaron el desprestigio de su figura política y el alejamiento de las actividades partidaristas de la época.
Estudiantes repudiaron su cancelación como profesor
La carta que a continuación insertamos refleja la situación por la que Viriato Fiallo estaba pasando en los primeros años de la dictadura de Trujillo:
Santo Domingo, R.D .Abril 30 de 1932.
Señor Profesor Viriato A. Fiallo:
Muy querido maestro: Fue con júbilo sincero y cordial que en días pasados celebramos la decisión del Consejo Nacional de Educación que desestimaba la petición que hiciera el Director de la Escuela Normal, de la separación de Ud. de su cargo de profesor de dicho establecimiento. Y es con la más profunda pena, con la más grande desilusión, que hemos sabido que Ud. siempre ha sido separado, y que, por tanto, Ud. nos deja. Existe, pues, una realidad material, esto es, la de un alejamiento personal, y su silla de profesor, que siempre ha sabido ennoblecer, será ocupada por otro, pero hay la realidad moral de que Ud. no se va, de que no nos deja porque Ud. queda muy dentro de nuestros espíritus dándonos el tónico de sus enseñanzas. Y otra cosa no es posible.
Su manera de ser maestro, tan serena, tan cordial y tan llena de sabiduría, hace profunda impresión. Usted nos ha enseñado, no sólo la ciencia que está en los libros, sino ha hecho algo más, nos ha enseñado la ciencia del amor a la CIENCIA y no sólo eso nos ha enseñado sino otras muchas cosas que se aprenden cuando Ud. deja caer de sus labios una palabra de perdón para los que tratan de hacerle daño; cuando ensalza las virtudes de la Patria y tiene fe en ella; o cuando nos explica algo de su saber tan sano y juvenil como carente de pedantería y orgullo.
Es que Ud. no es simplemente un profesor, Ud. es MAESTRO y orgullosos estamos que lo haya sido de nosotros, como sentimos cierta agradable fruición en pensar que mañana lo será de nuestros hijos. Esta, Señor Fiallo, más que un voto de adhesión es una prueba espontánea de admiración y cariño, pues su conducta como profesor y educador, y como hombre público y privado es completamente diáfana. Esta carta se la dirigimos, querido y respetado maestro, en momento que nos parece oportuno, expresándole un sentimiento sincero, que estamos seguros, es el mismo sentimiento libre de nuestros compañeros.
Con la más cordial simpatía y el más sincero respeto, lo saludan sus discípulas: Florida Villaverde, Margarita Najri, Radha Isis Fiallo, Celia Acevedo, Oliva Pina, Carmen Delia Segura, Lila Moreno, Zoraida León, Amada Soto, Olga Gautier.
(Véase: [1]Declaración pública de Acción Cívica Dominicana. Listín Diario, 2 de diciembre 1931.
Carta de un grupo de discípulas del profesor Viriato Fiallo. Revista “La Cuna de América”, 8 de mayo de 1932).
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