Martha Nussbaum, pensadora deslumbrante y elevado vuelo creativo, deleita la imaginación y estremece los sentidos con su discurso seductor y la magia filosófica del buen decir.
Nacida en 1947, es una prestigiosa filósofa estadounidense de fama internacional.
Por su destacada trayectoria académica y valiosos aportes en varios ámbitos del saber ( ética, política, derecho, filosofía, educación y el feminismo filosófico, ha recibido, merecidamente, 70 doctorados honoris causa de universidades de distintas partes del mundo.
En el 2012, le habría sido otorgado el Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales, además de otros Premios y reconocimientos de gran importancia.
A pesar de tener sólida formación cognoscitiva, es gran devoradora de libros de diferentes géneros.
Sus responsabilidades académicas, ocupaciones escriturales y compromisos diversos, no son pocos. No obstante, movida por la curiosidad y el asombro, leería y reflexionaría, con profundidad descarnada, “Mujeres filósofas y sabiduría para el buen vivir”, la cual visibiliza un total de 200 filósofas silenciadas y enterradas en el polvo del olvido.
Poco después de su experiencia de lectura, Nussbaum escribiría: “¡Muy bueno e instructivo!”. Dichas palabras, a todas luces, resaltan la calidad de “Mujeres filósofas y sabiduría para el buen vivir”.
En la magnífica obra “Oráculo manual y arte de la prudencia”, Baltazar Gracián habría dicho: “ Lo bueno, si breve, dos veces bueno”.
Tomando eso en cuenta, las palabras de Nussbaum son dos veces buenas, en tanto breves, auténticas y sinceras.
Como se ha de saber, una obra es buena porque, entre otras cosas:
. Tiene buen contenido.
.Refleja unidad de sentido.
.Es razonable.
. Sobria.
. Fluida.
.Impecable.
.Sustanciosa.
.Novedosa.
.Creativa.
.Valiosa.
. Única.
.Y justa.
Diríase, además, que resulta instructiva, en tanto
.Orienta.
.Educa.
.Informa.
. Enseña.
Educa y goza de secuencia temática, forjada sobre las directrices de un hilo conductor.
Por esas y otras razones, Nussbaum se impresionaría tanto con “Mujeres filósofas y sabiduría para el buen vivir”, que resaltaría su calidad y trascendencia significativa.
Tan genial pensadora no solo defiende pensamientos, aportes y la sabiduría de las filosofas, sino, también, los derechos y libertad de ser de las mujeres, en sentido general.
En su valiosa obra “Mujer y desarrollo”, expresa una verdad incuestionable:
“ Las mujeres carecen de apoyo en funciones fundamentales de la vida humana en la mayor parte del mundo. Están peor alimentadas que los hombres, tienen un nivel inferior de salud, son más vulnerables a la violencia física y al abuso sexual. Es mucho menos probable que estén alfabetizadas, y menos probable aún que posean educación profesional o técnica. Si intentan ingresar en un puesto de trabajo, deben enfrentar obstáculos mayores, incluyendo la intimidación por parte de la familia o del esposo, discriminación por su sexo en el salario y acoso sexual en el trabajo (…)”.
“Obstáculos similares- continúa argumentando- les impiden a menudo una participación efectiva en la vida política. En muchas naciones, las mujeres no tienen igualdad ante la ley: no tienen los mismos derechos de propiedad que los hombres, ni los mismos derechos contractuales, de asociación, movilidad, ni la misma libertad religiosa. A menudo cargadas con la ‘doble jornada’ que deriva de la exigencia del empleo y de la responsabilidad por el hogar y por el cuidado de los niños, carecen de oportunidades para el juego y para el cultivo de sus facultades imaginativas y cognitivas (…)”.
Esas afirmaciones son ciertas. Por consiguiente, nadie, con sano juicio, las negarías.
Sin temor ni temblor, Nussbaum denuncia los maltratos, injusticias y vejaciones contra las mujeres.
Como gran mujer sensible, talentosa y preparada y visionaria, justifica su existencia con su buen don de gente y admirable capacidad intelectual, sólida y creativa, gracias a la cual ha venido desarrollando una práctica escritural intensa, legítima y fructífera.
Su pensar lo combina muy bien con lo visto, sentido y oído.
De manera consciente, sus experiencias de vida y diversas temáticas del ayer y el presente, la refleja, con visible claridad, en sus escritos sustanciosos, sobrios y fluidos.
Con reposada calma y profundo espíritu crítico, he leído y releído las obras de la doctora Nussbaum, cuyos títulos, sugerentes y llamativos, son, entre otros los siguientes:
. El cultivo de la humanidad.
. Envejecer con sentido.
.Libertad de conciencia.
.Los límites del patriotismo.
.La terapia del deseo: Teoría y práctica en la ética helenística.
.El conocimiento del amor.
.La fragilidad del bien: fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega.
.Las mujeres y el desarrollo humano.
. Sin fines de lucro.
.Ciudadelas de la soberbia.
. Las fronteras sobre la justicia.
. Justicia para los animales.
. Emociones políticas.
.Justicia poética.
.Crear Capacidades.
. La tradición cosmopolita.
. Y Paisajes del pensamiento: inteligencia emocional.
Además de esas obras, Nussbaum escribiría otras no menos significativas.
Por esos y otros motivos, su espíritu, entendimiento, memoria y sentir se corresponden entre sí y danzan la melodía del saber milenario y el susurro tierno de los secretos más recónditos del ser y no ser.
Fundamentada en sus sólidos conocimientos y vasta sabiduría, se adentraría en las entrañas y particularidades de “Mujeres filósofas y sabiduría para el buen vivir”; leería sus capítulos y comprendería su contenido.
Y luego, sin el menor ápice de duda, ni celo profesional, resaltaría su calidad indiscutible.
¡Muchísimas gracias Martha Nussbaum por tan noble gesto y admirable reconocimiento!
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