"Tú lo sabes, insomnio, yo duermo en cualquier sitio". Luis García Montero ("Tú y yo. Habitación 311")

La poesía, como todo lo perfecto, no lo es. Sin embargo, sus huellas de imperfecciones, la hacen ser.
En el libro "En la esquina del verso", Prensas de la Universidad de Zaragoza (Vicerrectorado de Cultura y Patrimonio),1.ª edición, 2026, colección La Gruta de las Palabras, n.º 137, dirigida por el escritor, poeta, jurista y gestor cultural Fernando Sanmartín (Zaragoza, 1959), de la autoría del destacado poeta español Enrique Villagrasa (Teruel, 1957), el milagro feérico que reviste la concepción del quehacer poético del autor está plasmado en cada verso que compone este hermoso e invaluable poemario. Don Enrique más que conmover con la poesía, hace de la poesía misma, conmoción:
"Para que la poesía en su belleza no perezca,
tú, poeta, debes asumir la crítica en tus versos:
notando tu sangre hervir. Y así encuentre
mayo su primavera. Escribe pues poesía,
para que la belleza sea y el tiempo no olvide
su memoria, su mirada. Tal vez tus poemas
y solo ellos te sobrevivan: un día, un mes,
un año; una eternidad o dos: no esperes más,
es la palabra quien te dicta. Y el pensamiento
te dirige y no sabes hacia dónde. La palabra
futuro invade tu ahora. Aquellos rastrojos de
tu niñez regresan. La dependencia poética está
creada con libertad en el verso: ella y él.
Se buscaban por los ribazos. ¡Asúmelo!".("P. S"). Pág.21
Entre fantasmas nocturnos, insomnios negros y despertares repentinos, Villagrasa desmiembra los recuerdos del terruño que corre por sus venas y lo transforma en metáforas y réquiems poéticos que interpreta con un solo de flauta completamente en silencio:
"Palabra y sentimiento, tesón e inspiración,
azar y necesidad. Todo poder afectivo
en esa noche oscura del alma inquieta.
Tu quehacer ha sido exilio, diáspora, desierto.
Hoy, el lugar de tu palabra es Burbáguena.
Y una tarde como esta, en la que olvidas
todo, el paseo hasta la viña se hace filosofía.
Pues cuento y canto es la poesía en su forma
y manera, nos decía don Antonio Machado.
Y todo a la vez, tus pasos, el paseo, el ritmo.
Tus recuerdos y tu anhelo: tu mirada en su mirada.
Y detrás de la tierra, nada: el abismo negro". ("La Poesía") Fragmento. Pág.39.
El autor de "La poesía sabe esperar", en su festival de nostalgias y secretos, desdibuja el asombro y se acomoda en una realidad fantástica que hace presencia permanente en el proceso escritural del libro:
"Para ser, el poeta es una
metáfora incompleta
cuyo sujeto se ha perdido.
He ahí lo infinito
de lo finito.
Todo es posible.
Solo es amar.
También es pensar.
Así pues, lo imposible
es lo posible del ser.
Delirios, sueños:
Sueños de lirios,
locura, poetas,
poesía, pretexto.
Al otro lado del espejo:
solo fábulas.
Mirar la viña y ver:
abrir los ojos.
La luz ya no alumbra". ("El poeta es") Fragmento. Pág.34
En "Página de soledad subversiva", Villagrasa viaja a su "Nunca Jamás" de manos de la poesía. Su volar sobre la página en blanco deja caer la palabra en un terreno fértil, haciendo de la cosecha un boleto sin regreso hacia el disfrute pleno del poema:
"Frías eran las sílabas del canto y cuento.
Un aleteo de palomas llegó a tu ventana.
Tu mano arrastró los versos por la mesa.
Debemos luchar por el fulgor de las palabras.
Sobre su cuerpo inmóvil, imaginado,
las olas buscaron playa donde jugar.
El poeta rompe su pluma, sin suerte.
Ofrece luz a la arena que nada tiene". (Fragmento). Pág.16
Y es el poetizar del paisaje, de un horizonte que se extiende sin obstáculo alguno hacia ese universo que, don Enrique, trasmuta a poesía y a su vez de nuevo a paisaje, a arena, a huella, a olas centinelas de un infinito al cual sigue y persigue:
"Belleza. La mirada menor,
con la que contemplas ese paisaje,
aquella ola que acaricia esa arena salada:
ese mar incompleto pues faltan sus pasos.
Ya no hay límites infinitos,
ni arpegios ni mudanzas.
Todo es sílaba del anochecer:
memoria impenitente de esa otra ola
a la deriva. Queda su huella.
No quieres alcanzar el blanco de la página,
sí el rasguear de la pluma azul bajo tu acaso". ("Aquella mirada"). Pág.36.
Leer y recitar el poemario "En la esquina del verso" es como leerse y recitarse a uno mismo. Es el reflejo que regala el espejo. Un espejo donde las emociones cambian en primer plano de forma continua y sin ningún corte:
“La poesía también es toda luz,
es el espejo de tu pensamiento,
no lo dudes.
Donde lo no dicho se hace elocuente,
a tu pesar.
Hoy, todo lo que tienes es este poema
y gracias”. ("La Poesía"). Fragmento. Pág.38
La palabra es viento. Movimiento circundante de una voz que deconstruye lo sido. Villagrasa replantea el mundo. Un mundo que gira alrededor de las metáforas. Ahora ese mundo es poesía y solo eso:
"Todo espera. La página acabada,
por el frío fulgor del claro sol,
luz de mirada de mil suaves besos,
de fuertes versos de un tiempo sido,
del ser solo que en su secreto espera.
Allí fuimos nosotros y esta primavera bien lo sabe.
Toda poesía es mirada errante y todo
poema es palabra ida. Memoria y lenguaje.
Canto en la noche. Cuento en la mañana.
Se inquietó el paisaje de nuevo:
la poesía sabe esperar".
("Un poeta viaja en tren") Fragmento. Pág.10
"A veces…", escribe el destacado periodista, escritor, profesor español, Antonio Iturbe (Zaragoza, 1967) para la revista Librújula, la cual dirige, “…lo infinito se revela en lo cotidiano: un amor que parece no tener fin, una espera interminable, una palabra que nunca se pronuncia del todo”. Don Enrique, no conoce el límite de lo cotidiano. La finitud no existe en su poesía incesante:
"Así es la poesía que condena
esas y no otras mercedes de
la fama, siguiendo la voz
del poeta sencillo que ve
los versos en su humildad:
todo y nada, nada y todo". ("Fragancia de la Nada") Fragmento Pág.14.
Y es esa perennidad de sus versos, lo que provoca opiniones y aseveraciones como la que expone el intelectual, poeta y catedrático español Jesús Sora Caro (Zaragoza, 1977): "Con su llama permite ver la luz del instante como una eternidad que el futuro siempre preservará como momento infinito que nos constituye", Enrique Villagrasa, eyecto, viaja a ese infinito entre fantásticas hadas blancas que protegen las esquinas de sus versos y los flancos sensitivos de su magnífico y fructífero hacer poético.
"Así pues, la poesía conforma tu biografía". (Pág.38)
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