Con una portada estilo Art Deco el escritor y Premio Nacional de Cuento 2022 José Ramón López, Gustavo Olivo Peña publica: Desde un costado de la (des)memoria.

El escritor presenta un dato de sumo interés para el lector dominicano, y es el hecho de aparecer una nota en las páginas 111-114, donde el mismo Juan Bosch, a través de Pedro P. Yermenos Forastieri, amigo del galardonado, y quien le da a leer a Bosch el cuento titulado: La muerte del poeta. El recuerdo le ratifica a don Juan su deserción de no seguir escribiendo literatura y dedicarse a la política. Bueno, digo deserción porque en verdad no volvió a escribir, pero él escribió lo suficiente para dejar una buena obra.

Portada del libro "Desde un costado de la (des)memoria".

En Desde un constado de la (des)memoria el cuento: La muerte del poeta, es el más humano y conmovedor, con un discurso literario conmovedor, que trata un tema existencialista; la desilusión de Manuel, un poeta que escribe cosas del tiempo que le tocó vivir, incluyendo exclusiones de colectivos literarios. El personaje sin tener la manera de cómo resarcir la realidad de él y de sus personajes decide no volver a escribir. Fragmento.

─ ¿A quién le pido? ¿Al hombre o la vida?

Manuel levantó su rostro y miró hacia ese hombre sin camisa que, pico en mano, cavaba el pedregoso suelo.

─Amigo, ¿a quién le reclamo por mi existencia, que nada vale?

Estas fueron las realidades vistas por Manuel que le desconcertaron, según narra el narrador textual y, ante tanta realidad, se sintió que no sabía nada por más que había leído libros. Manuel es un personaje consciente de la falta de un comunismo humano que hay que trabajar, pero dada tal desigualdad exclama: “el poeta ha muerto.”

En la selección hay temas de nuestra cotidianidad, cuentos de una latitud caribeña que solo tienen que ver con nuestras realidades y condiciones humanas, por ejemplo, temas como la corrupción a nivel jurídico, temas castrenses más que policíacos, leyendas, misterios, impostores, en fin.

Técnicamente puedo decir que predomina la voz clásica narradora de la tercera persona en el discurso diegético. Y al mencionar cuentos “policíacos”, remito lo siguiente, que los escritores dominicanos tenemos dos maneras de narrar hechos de investigación: Uno; de manera castrense (policías contra narcotraficantes, ladrones etc., o pugnas corruptas entre instituciones militares), también de índole judicial, donde predomina una investigación de algún violador per se, pero sin buscar detectives.  Hasta ahora el escritor dominicano no ha sentido la necesidad de crear personajes insignia con el fin de arquetificar. Y dos; temas de espionaje, donde predomina mayormente una persecución o asecho para matar a alguien. Tampoco hay preocupación de crear un personaje especial, más bien la víctima es lo central.

El narrador tiene una preocupación por cerrar la historia con final sorpresa. También gusta de tramas diferentes en cada cuento; tonos literarios de incertidumbres, lúdico, misterios, resignación etc. Además, usa un discurso exento de florituras poéticas, simplemente se queda con una contadera clara y precisa para el entendimiento y la imaginación de cada lector.

Y para ser más específico me referiré a algunos cuentos, como El regreso, un cuento de temática castrense, donde se enfrentan a grupos hostiles, personajes prepotentes, reyertas entre grupos militares por tener el control. Bueno, un manojo de conflictos donde supuestos guerrilleros tendrían al Estado sitiado.

“De acuerdo con rumores ventilados en la comandancia, mañana enviarán tropas de combate. Los jefes están convencidos que aquí se vive un estado de guerra.” Pág.18

El narrador camufla el escenario donde suceden los hechos, pero el lector intuye que se trata de los tiempos de la Revolución de Abril, post derrocamiento del tirano y los zozobrantes doce años del gobierno de Balaguer.

“El tiempo dejó atrás aquel fatídico 1974. Contra los vaticinios más pesimistas, se produjo un cambio de gobierno. El 16 de agosto 1978 la gente celebró, se improvisaron fiestas en las calles, imperaban aires de libertad.” Pág. 31

Otro cuento que me llamó mucho la atención fue Regalo.

“Siete días de empeños sin resultados. No me podía rendir: continuar, practicar, insistir, se convirtieron en mi divisa. Dominé el arte de salir del cuerpo de manera consciente, ir y regresar a voluntad.” Pág. 63

Según este párrafo, narrado tanto en tercera persona como en primera, el personaje central decide hacer un viaje surrealista controlado, una iniciativa a través de la resiliencia que lo llevará a lo desconocido, violando las leyes del mundo metafísico.

“Lo que durante años intuí que corría después de la muerte dejó de ser un asunto de creer o no creer. Lo comprobé al escuchar a mi abuelo y a mi padre fallecidos, quienes, con imágenes borrosas, me visitaban en sueños: “La vida sigue en otro lugar tras ese tránsito que llaman muerte”. Pág. 64  

El narrador no hace gala de un personaje filosófico ni de misticismo radical, respeta temas religiosos, tampoco lo trata como a un científico, simplemente el personaje afirma que domina el arte de salir del cuerpo de manera consciente, ir y regresar a voluntad, proceso que solo logra el personaje mediante el sueño y por el mero hecho de ir a buscar a su amiga de niñez (Blanquita) al mundo de los muertos. De hecho, “recuerda a Divina Comedia”, Dante entra a través de un sueño cuando se pierde en el monte al inframundo guiado por Virgilio.  El personaje logra hablar con su madre y padre y entiende que la vida sigue después de la muerte física. Un cuento fantástico que maniobra el narrador con cierto humor metafísico.

Bueno, en definitiva, el autor hace de sus once historias un esquema de la fragilidad humana de sus personajes en sus respectivos temas que trata. 120 páginas narradas con un estilo propio, de ver el mundo a través de sus personajes.

Daniel O. Polanco Valerio

Escritor

Daniel O. Polanco Valerio. Publicista Mención Ilustración (UASD). Escritor.

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