El cine sigue siendo una experiencia social, pero también un termómetro brutal del hype, la nostalgia y el marketing. Ayer quedó clarísimo: jueves, salas llenas y un estreno que explotó en conversación digital, búsquedas y expectativa: El diablo viste a la moda 2. 20 años después, el fenómeno sigue vivo… aunque la película no siempre esté a la altura de su icónica antecesora.
El público no era solo centennial. Los millennials dominaron la sala desde temprano en Caribbean Cinemas de Galería 360. Había outfit temático, rojo y negro, referencias directas a Miranda y Andy, casi replicando el fenómeno de Barbie en 2023.
Mucho engagement visual, mucho contenido para redes, muchas expectativas emocionales por tener el mismo elenco del 2006, pero eso no necesariamente se traduce en una narrativa buena.
Y ahí empiezan los problemas.
¿Por qué Andy sigue siendo la “salvadora” de todo? ¿Por qué Emily intenta posicionarse como villana sin desarrollo real? ¿Por qué insisten en un romance sin química, sin tensión y sin fluidez narrativa?
Ese intento de interés romántico de Andy con Peter es relleno, contenido que no aporta ni a la historia ni al engagement emocional de la protagonista interpretada por Anne Hathaway.
La decisión de volver a humanizar a Miranda, Meryl Streep, ganadora del Oscar como Mejor Actriz, con su vida personal, sus gemelos y su retiro, se como un recurso fácil para generar empatía.
Funciona a nivel superficial, pero no aporta profundidad. Es storytelling diseñado para agradar, para generar comentarios de los espectadores sobre los posibles giros dramáticos de la historia.
Seré clara. Esta historia El diablo viste a la moda 2 debió quedarse como una entrega icónica. De esas que ves, analizas y discutes sobre el mundo cruel del fashion y el periodismo.
Aquí, en cambio, hay una secuela que intenta posicionarse, pero que vive de la autoridad de la original.
¿Aparece Nate en El diablo viste a la moda 2?
El mayor activo, y también su principal estrategia de posicionamiento en las taquillas, es el elenco.
- Meryl Streep
- Anne Hathaway
- Emily Blunt
- Stanley Tucci
A eso se suman Justin Theroux y Kenneth Branagh.
En 2006 quedó Adrian Grenier, quien interpretó al novio de Andy. En El diablo viste a la moda 2 su interés romántico es Peter… es prescindible. Cero química. Cero credibilidad. Más conexión tenían Chris Evans y Dakota Johnson en Los Materialistas. Aquí no hay narrativa romántica, hay relleno.
Casting potente, sí. Pero ni el mejor casting salva un guion.
El intento de abordar la digitalización del periodismo y el conflicto entre lo relevante y contenido basura optimizado para SEO y rating es un hilo débil. Se menciona, pero no se desarrolla. Solo sirve como excusa para traer de vuelta a Andy a Runway y generar fricción con Miranda, pero se diluye rápidamente cuando Emily entra en escena.
Andy carece de un desarrollo como protagonista. Vi casi dos horas de sus interminables llamadas y deseo de crear y escribir reportajes periodísticos de valor, pero nunca se profundiza más que tres segundos de buenos planos viéndola escribir en una computadora.
El guion roza lo “casi perfecto”, pero la dirección no acompaña. El abuso de close-ups termina saturando. En vez de intensificar emociones, distrae y rompe la experiencia.
El personaje de Emily es otro punto débil: insignificante, limitado, sin arco real. Su intento de redención en ese encuentro final en la cafetería con Andy se siente forzado, superficial y frío. Un cierre sin peso, sin consecuencia, sin impacto.
Simone Ashley, como Amari Mari, termina robándose escenas. Su presencia, su estética y su actuación eclipsan a otros personajes. Es uno de los pocos elementos frescos en una película que, en esencia, vive de lo que ya funcionó.
Los cameos de Lady Gaga, Ciara, Calum Harper y Ashley Graham funcionan como guiños pensados para viralizarse. Momentos diseñados para reels o historias en redes sociales.
Lo mejor, sin discusión, es el vestuario. Molly Rogers entrega un trabajo impecable. Vestuario, locaciones y escenografía construyen un universo visual sólido, aspiracional, perfectamente alineado con el mundo fashion.



¿Cuándo se estrena El diablo viste a la moda en 2026?
El diablo viste a la moda 2 fue estrenada el 30 de abril del 2026.
Esta nueva película funciona como secuela, pero está lejos de ser icónica como la de 2006. Se sostiene por nostalgia, por marca y por elenco. Su valor está en el retrato ligero, no profundo de los cambios sociales y del periodismo en estos 20 años.
Desde el momento en que Andy insiste en entrevistar a Sasha, el supuesto plot twist deja de serlo. Todo se conecta de forma evidente: su rol en el futuro de Runway, la relación de Emily con su exesposo Benji… no hay sorpresa, solo confirmación.
El cameo de Donatella Versace en Italia es otro guiño evidente. Funciona como referencia, pero no como elemento narrativo. Y sí, hacía más sentido ver a Anna Wintour, sobre todo después de la portada de marzo de Vogue US con Meryl Streep.
¿Dónde ver El diablo viste a la moda?
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