República Dominicana mantiene una matriz de abastecimiento de combustibles relativamente diversificada, apoyándose en varios mercados internacionales para reducir riesgos de interrupción. Sin embargo, esta diversificación convive con una alta dependencia de Estados Unidos, que concentra la mayor proporción de las importaciones.
Durante enero-septiembre de 2025, República Dominicana importó US$ 3,498 millones por concepto de combustibles, una disminución de 1.4 % respecto a igual período de 2024, cuando se registraron US$ 3,548 millones.
Estados Unidos se consolidó como el principal suplidor, representando el 81.8 % del total importado en ese período, equivalente a US$ 2,863.5 millones. Le siguen Países Bajos, con US$ 177.2 millones, y Colombia, con unos US$ 124 millones, de acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas.
En cuarto lugar se ubicó Bélgica, con US$ 73.7 millones, mientras que Italia sumó US$ 47 millones. Otros suplidores durante ese período fueron Islas Vírgenes de Estados Unidos, con US$ 30.5 millones; Suecia, con US$ 20.5 millones; y Canadá, con US$ 20 millones.
Este contexto adquiere relevancia en medio de las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, particularmente tras la escalada del conflicto entre Israel e Irán, en el que Estados Unidos ha tenido participación directa. Esta situación ha incidido en la seguridad energética global, incluyendo restricciones en el tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo.
El conflicto geopolítico ha generado una mayor volatilidad en los precios internacionales de los combustibles y un incremento en los costos de los fletes marítimos, factores que presionan a economías importadoras de hidrocarburos como la dominicana, elevando su vulnerabilidad ante eventos externos.
La sostenibilidad dejó de ser un concepto aspiracional para convertirse en el eje de las operaciones empresariales, no solo para cumplir con estándares de calidad y sostenibilidad, sino también para aportar activamente a la transición energética.
En este contexto, República Dominicana ya cuenta con el 25 % de su generación eléctrica provenga de fuentes renovables, con miras a reducir su dependencia de los combustibles fósiles.
No obstante, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) advierte que el avance hacia energías limpias enfrenta obstáculos. Entre ellos, destaca la limitada disponibilidad de conocimientos técnicos, deficiencias en infraestructura y los elevados costos iniciales, factores que restringen la inversión del sector privado.
Ante esto, las autoridades exploran esquemas de financiamiento público-privado que permitan acelerar la transición energética.
El Gobierno ha impulsado un modelo basado en la inversión privada, sustentado en el marco jurídico de la Ley 57-07 de Energías Renovables, vigente desde 2007. Al mismo tiempo, el comportamiento alcista de los precios del petróleo ha obligado al Estado a implementar medidas de contención.
Para evitar trasladar completamente estos incrementos a los consumidores, el Gobierno mantiene un subsidio semanal a los combustibles, gestionado por el MICM.
El consultor en energía y medioambiente Marvin Fernández subraya la urgencia de reducir la alta dependencia de las importaciones de combustibles fósiles, advirtiendo que esta condición expone al país a la volatilidad de los precios internacionales, influenciados por factores geopolíticos fuera de su control.
A nivel global, el informe “Desarrollo depurativo: reorientación de los subsidios perjudiciales para el ambiente”, del Banco Mundial, señala que los países destinan aproximadamente seis veces más recursos a subsidiar combustibles fósiles que a promover energías renovables y el desarrollo bajo en carbono, en el marco del Acuerdo de París.
Fernández advierte que los subsidios tienden a perpetuar la dependencia de los combustibles fósiles y retrasan el cambio estructural hacia una matriz energética más sostenible.
Por ello, considera más estratégico fortalecer los incentivos a la expansión de proyectos renovables.
De hecho, el informe “Evaluación económica de la descarbonización del sector eléctrico en la República Dominicana” estima que la generación de energía renovable podría generar beneficios por US$ 2,700 millones hacia 2050.
Esta proyección se alinea con el objetivo de alcanzar una matriz energética con al menos un 30 % de participación renovable, según el Plan Energético 2022-2036 del Ministerio de Energía y Minas.
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