Muy buenos días al Reverendo Padre Dr. Secilio Espinal, rector magnífico de nuestra Universidad, y en él la mesa de honor que preside este solemne acto.

Muy buenos días a las autoridades universitarias, profesores, familiares e invitados especiales.

Muy buenos días a los actores más importantes de esta graduación: LOS GRADUANDOS.

Antes de empezar mis palabras, quiero presentar a mi amada familia:

Mi esposa, Nancy Flete de Rosario, egresada de esta academia.

Marlene y Fernando, también dos egresados.

María Fernanda, aunque estudió en una Universidad en el exterior, sirve a nuestra academia como docente en la Escuela de Arquitectura.

Para comenzar, quiero agradecer a nuestro Rector el alto honor que me concede al dirigirme a ustedes en mi casa, la que me vio nacer como profesional en el año 1986 y de la cual nunca me he separado.

Aquí tuve el privilegio de desempeñarme como director académico del CEYSE, que luego pasó a llamarse el TEP, y desde hace varios años soy miembro de la Fundación Madre y Maestra, de la cual actualmente soy su vicepresidente.

Les tengo dos buenas noticias: mi intervención va a ser breve y con ella no voy a pretender darle una cátedra intelectual, sino más bien un testimonio de vida.

Nuestra Universidad se distingue por aspectos verdaderamente relevantes.

Primero, por su campus universitario hermoso, único en el país y, sin duda, me atrevo a decir que es entre los más bellos del mundo.

Segundo, por una educación fundamentada en la ética y en la fe cristiana, que no solo forma profesionales, sino también seres humanos íntegros.

Y tercero, por su transformación tecnológica y su avance constante en la excelencia académica, lo que nos ha permitido ser ahora la primera Universidad Dominicana en los rankings mundiales, mejorando posiciones en los últimos años a nivel global.

Y esto último se ha logrado, bajo el liderazgo de su magnífico rector, Rev. Dr. Secilio Espinal, para quien pido un aplauso en reconocimiento a su gestión y entrega.

Ahora bien, ¿qué es lo que hace que esta Madre y Maestra sea grande?

ES LA INCLUSIÓN SOCIAL.

Y quien hoy tiene el privilegio de dirigirse a ustedes es un ejemplo vivo de ese gran mérito de nuestra Universidad.

(…)

Estimados graduandos, este es un día que recordarán toda la vida, especialmente quienes hoy reciben su primer grado. Salgan de este acto solemne con orgullo por lo que han logrado, porque detrás de ese título hay sacrificio y perseverancia.

(…)

Lo que hagan, háganlo bien. No por reconocimiento, sino por convicción. Porque el verdadero éxito no es llegar, es llegar con mérito.

La mayor satisfacción no está en el aplauso, sino en el respeto que se gana con integridad y en el abrazo de quienes se sienten orgullosos de ustedes.

En esta nueva etapa de sus vidas, no olviden lo siguiente:

Su Universidad. Esta madre que los formó necesita del compromiso de sus hijos para seguir formando a otros.

Su familia, que —como en mi caso— se sacrificó para que hoy ustedes estén aquí.

Y a quienes han llegado hasta aquí por su propio esfuerzo, quiero decirles algo muy especial: su mérito es inmenso. Ustedes son prueba viva de carácter, disciplina y determinación.

Les deseo una vida plena. Que pongan siempre a la familia en el centro de sus decisiones.

Bendiciones para todos… y que este sea apenas el comienzo de sus mayores logros.

Disfruten su día.