"Los quijotes tienen corazón de niño ". Leopoldo Minaya

En la obra titulada “Cuento de los dos Quijotes", en palabras de su autor, el poeta, narrador en verso y autor de teatro, Leopoldo Minaya, Don Quijote, el héroe, sale de los libros.

En ésta, el también ensayista y gestor cultural, representa al personaje, el Quijote mayor, como si estuviera atrapado en los libros, editoriales y en las palabras, y buscara ser libre al fin en las mentes de los jóvenes lectores.

De su lectura, narrada en versos, surge la pregunta: ¿Qué tiene don Quijote que nos atrae y conecta?

Leopoldo Minaya ha logrado crear personajes cercanos: uno, Quijote adulto y el otro, el Quijote en ciernes, el niño, quienes igualmente nos conquistan. Esta obra, propia para el teatro, narrada con rima y musicalidad, muestra a su vez, denominadores comunes con la vida humana, haciéndola atemporal. A través de diálogos, llenos de poesía y reflexión, pone de manifiesto el respeto y apreciación a sus lectores, como cuando el niño pregunta: "¿Puedo conversar contigo, valeroso, Hidalgo?" A lo que el caballero responde: “Puedes, puedes, hijo”.

La complicidad entre los mismos se muestra en las palabras del jovencito:

“Quiero ser tu amigo,

quiero ser tan grande

como tú lo has sido…”

En este libro, de notable valor estilístico y creación literaria excepcional, las cualidades de intertextualidad y originalidad se entrelazan en completa armonía.

¿Qué del Quijote de Cervantes podemos identificar en este cuento? Un punto en común en ambos libros es el tema universal de la dualidad del ser, representado, entre otras formas, como sigue: La idea de cómo las personas llamadas “cuerdas” consideraban loco a alguien por creer en historias de justicia, y cómo la “cordura” residía en la mente del Hidalgo, en su sueño de un mundo mejor:

"¡Quien clama justicia, reclama locura!

Lo demás son sueños y literatura.”

Sin embargo, el Cuento de los dos Quijotes no se queda ahí. Esta historia trasciende, sale de sus muros y páginas con voz propia, donde el Quijote es visto como un héroe y los niños son los nuevos caballeros:

¡Salve, caballero

de los nuevos siglos!

O, en la escena donde niño y Quijote se ponen de acuerdo, firmando el pacto de honor, y teniendo a Rocinante como testigo.

De igual forma, en la visión del autor, los molinos no son confundidos con gigantes, son gigantes…que parecen molinos.

El lector es además retado a reconocerse y preguntarse, a conectarse consigo mismo y con los personajes: ¿Qué tan Quijote somos? ¿Qué de nosotros hay en el Quijote? ¿Queda algo de esa esencia de niño? Nos invita, a su vez, a creer en el sueño de un mundo mejor:

¡Sueña, Quijote!

¡Vuela!

¡Crea!

Leopoldo Minaya.

Por otra parte, a través de sus personajes, el lector es llevado a una reflexión acerca de qué es lo realmente importante: ¿Sería mejor quedarse callado o hablar, ante el deterioro de los valores?

" No cambies verdad,

por oro, engañoso…

No vendas su estrella,

porque el oro es polvo "

Pero entonces nos da una esperanza:

“porque en cada tierra,

donde haya justicia…

el sueño despierto

 de un niño… germina…”

Esta historia presenta las características de tres géneros literarios: Cuento, drama y poesía. De manera magistral, refleja creatividad y un estilo propio, por lo que estamos frente a una obra verdaderamente singular. La misma incluye un apéndice con actividades sugeridas para el aula, que permiten continuar creciendo en otras mentes y corazones.

Cuento de los dos Quijotes está hermosamente ilustrado por la artista Sarah Amaro, que con sus trazos y colores vívidos, nos muestra una sinergia, donde diversas formas de arte se reflejan y conjugan en armonía, enriqueciendo el ya extraordinario valor literario y estético de la obra.

Podría decirse que uno de los mayores aportes del Cuento de los dos Quijotes reside en abrir la puerta a las palabras, la reflexión, la crítica y al diálogo, a través del disfrute que sólo los libros como éste pueden traernos.

Del mismo modo, valores como la esperanza, la justicia social, la valentía y el legado que trasciende, más allá de las páginas de un libro, nos hace afirmar junto a Leopoldo que:

“…el sueño se vuelve

la pluma que escribe,

la frase que salva,

el libro que vive.”

Y, al mismo tiempo, nos hace imaginar ¡cuán orgullosos estarían Cervantes y Don Quijote de esta maravillosa historia!

Cuento de los dos Quijotes. Minaya, Leopoldo. Príncipe Editorial. 2025. República Dominicana y EE. UU.

Ilustrado por Sarah Amaro.