¿De dónde proviene la imagen de la Virgen de la Altagracia? ¿Es solo una devoción católica o un símbolo de identidad nacional? ¿Por qué el 21 de enero es considerado una fecha sagrada para los dominicanos devotos de la Virgen de la Altagracia?
Lo cierto es que cada 21 de enero, los católicos se detienen para honrar a la Virgen de la Altagracia, madre espiritual y protectora del pueblo de República Dominicana, en una manifestación de fe que mezcla historia, tradición, religiosidad popular y sentimiento patriótico.
La devoción a la Virgen de la Altagracia se remonta a los inicios del siglo XVI, en plena época colonial. De acuerdo con los datos, la imagen fue llevada a la villa de Higüey por los hermanos Alonso y Antonio Trejo, procedentes de España, quienes la ofrecieron a la parroquia local para que pudiera ser venerada por todos.
¿De dónde viene realmente la imagen? El origen exacto de la imagen ha sido motivo de debate historiográfico. El historiador Dagoberto Ortiz recuerda que fray Cipriano de Utrera, en 1933, sostenía que la Virgen de la Altagracia fue traída desde Manzanares, España, por un religioso que luego la llevó desde Santo Domingo hasta la iglesia vieja de Higüey.
Ortiz también cita al politólogo Bernardo Vega, quien en 1986, basándose en un documento jesuita, afirmó que el sacerdote español Francisco Cortés fue quien trajo la imagen desde España, retomando la leyenda del padre y el pedido de sus hijas, aunque situando el viaje directamente a Europa y no a Santo Domingo.
Uno de los primeros en dejar constancia escrita de los milagros atribuidos a la Virgen fue el canónigo Luis Jerónimo Alcocer, quien en 1650 escribió: “La imagen milagrosa de Nuestra Señora de La Altagracia está en la villa de Higüey, como a treinta leguas de esta ciudad de Santo Domingo; son innumerables las misericordias que Dios Nuestro Señor ha obrado y cada día obra con los que se encomiendan a su santa imagen”.
El 21 de enero: una fecha consagrada por la historia. En 1691, durante la Batalla de la Limonade, entre españoles y franceses, un contingente de macheteros procedentes de El Seibo y de Higüey invocó la ayuda de la Virgen de la Altagracia.
Tras la victoria, lograda un 21 de enero, esa fecha quedó consagrada como el “Día de la Virgen de la Altagracia”.
Además, fue aprobada por ley la declaración oficial del que este día es no laborable e inmovible, de fiesta religiosa en todo el país. Esto fue ejecutado durante el gobierno de Horacio Vásquez, quien era devoto.
Desde entonces, cada año las festividades comienzan el 20 de enero con la llegada de peregrinos de todo el país: algunos para agradecer milagros, otros para cumplir promesas o pedir sanación y protección. Muchos caminan desde pueblos y comunidades rurales; otros llegan en guaguas y camiones, tocando atabales y cantando salves.
De hecho, en honor a la Virgen, los dominicanos son declarados por sus padres con el nombre de Altagracia, otros tienen el nombre de apodo y segundo nombre. Son miles en el país los nombres de Altagracia, Alta, Gracia, Tatica, Táta, Tatá, Tato, Tati, Tatiana, José Altagracita y Tatico.
Esto, según Jonathan De Oleo, académico e historiador, los devotos de la isla tienen una gran celebración el 21 de enero, ya que Tatica es venerada en República Dominicana y Haití, país desde donde vienen peregrinaciones hasta la Basílica de Higüey, a visitar a “Alailá”, con el fin de cumplir promesas, adorar y venerar a la Virgen, la que definen como la madre de Dios y protectora de ellos también.
Como concluye Dagoberto Ortiz: “¡Bendita sea Tatica, la Virgen de la Altagracia!”.
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