La inauguración del túnel y paso a desnivel de la Plaza de la Bandera, realizada este domingo 19 de julio, incorporó una nueva infraestructura a la lista de grandes obras entregadas durante la gestión del presidente Luis Abinader.
El proyecto cuenta con cuatro carriles, una extensión aproximada de 1.2 kilómetros y una inversión informada de RD$3,300 millones. Su objetivo es mantener un flujo continuo por la avenida Gregorio Luperón, eliminar el cruce semaforizado en la plaza y facilitar la conexión entre el Distrito Nacional, Santo Domingo Oeste y las provincias del sur.


La apertura ocurre cuando Abinader se aproxima a cumplir seis años al frente del Gobierno, el próximo 16 de agosto. El mandatario asumió la Presidencia el 16 de agosto de 2020 y comenzó un segundo mandato constitucional en la misma fecha de 2024.
Un balance presentado por la Presidencia en septiembre de 2025 situó en RD$753,000 millones el Plan Nacional de Inversión en Infraestructura y aseguró que, para ese momento, habían sido ejecutados alrededor de RD$ 600,000 millones. Estas cifras corresponden a cálculos gubernamentales e incluyen proyectos pequeños, medianos y grandes, además de las denominadas "megaobras", que son las que tienen un mayor impacto y visibilidad en la población y economía dominicana.
No existe una clasificación oficial única para determinar qué construcción constituye una “megaobra”. Sin embargo, por su inversión, extensión, impacto regional o capacidad para transformar servicios esenciales, proyectos como sistemas de transporte masivo, circunvalaciones, presas, puertos, hospitales y grandes complejos públicos permiten evaluar el componente de infraestructura de la actual administración.
El túnel completa una solución vial en la salida hacia el sur
El túnel de la Plaza de la Bandera no funciona como una intervención aislada. Su apertura complementa el paso a desnivel de la Prolongación 27 de Febrero con Isabel Aguiar, conocido como "el paso de Pintura", inaugurado el 8 de octubre de 2025.
El paso de Pintura tiene 480 metros de longitud, un distribuidor de dos niveles y ocho rampas operacionales. El Gobierno estimó que podría disminuir hasta en un 40 % los tiempos de traslado entre Santo Domingo Oeste, el Distrito Nacional y la región sur, una proyección que deberá comprobarse con mediciones posteriores a su puesta en funcionamiento.

Con ambas obras, las autoridades buscan crear una circulación continua desde la avenida Gregorio Luperón hasta Isabel Aguiar y la autopista 6 de Noviembre. El túnel está diseñado para admitir cerca de 5,000 vehículos por hora, aproximadamente 2,500 en cada dirección, de acuerdo con las explicaciones ofrecidas por el Ministerio de Obras Públicas antes de su inauguración.
Parte de estas intervenciones ha sido financiada con recursos procedentes de la renegociación del contrato de concesión entre el Estado y Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (Aerodom), acuerdo que el Gobierno ha utilizado para costear proyectos viales en el Gran Santo Domingo.
Metro y teleféricos marcan la inversión en transporte masivo
Uno de los ejes más visibles de la gestión de Abinader ha sido la expansión de los sistemas de transporte colectivo, especialmente en el Gran Santo Domingo y Santiago.
El Teleférico de Los Alcarrizos, inaugurado el 1 de mayo de 2023, cuenta con cuatro estaciones y 163 cabinas. La infraestructura fue concebida para impactar directamente a unos 400,000 habitantes y conectarse con la extensión del Metro de Santo Domingo. El balance oficial de los primeros cinco años de Gobierno situó su inversión en unos RD$6,698 millones.

El 17 de marzo de 2024 fue puesto en funcionamiento el primer tramo del Teleférico de Santiago, desarrollado con una inversión de RD$ 6,544 millones. Según las autoridades, el sistema beneficia directamente a alrededor de 74,000 residentes de nueve sectores de esa ciudad.
A estas obras se agregó la ampliación de la capacidad de la Línea 1 del Metro de Santo Domingo. Desde el 10 de agosto de 2025 comenzaron a incorporarse trenes de seis vagones y se abrió el nuevo pasillo peatonal de conexión entre las líneas 1 y 2. La capacidad inicial aumentó a unos 17,000 pasajeros por hora, con una proyección oficial de alcanzar los 22,000 conforme fueran integrados más trenes.

La mayor inversión individual dentro de este conjunto es la Línea 2C del Metro, puesta en funcionamiento el 24 de febrero de 2026. El tramo recorre 7.3 kilómetros desde la estación María Montez hasta la entrada de Los Alcarrizos y cuenta con cinco estaciones, una vía marginal de 6.5 kilómetros y un túnel de 940 metros. Su inversión fue situada por la Oficina para el Reordenamiento del Transporte en aproximadamente RD$30,000 millones.

La Línea 2C también evidencia los desafíos de los cronogramas públicos. Inicialmente se proyectó para 2024, luego su entrega fue trasladada a 2025 y finalmente comenzó a operar en febrero de 2026. Aunque la obra amplió la red ferroviaria, su ejecución requirió más tiempo del anunciado originalmente.
Las circunvalaciones transforman la conexión con el sur
La infraestructura vial construida o terminada durante estos años ha tenido una concentración significativa en el corredor sur.
La circunvalación de Azua, inaugurada el 15 de febrero de 2023, tiene unos 12 kilómetros y requirió una inversión superior a RD$ 5,000 millones. La carretera permite que los vehículos que se desplazan hacia las provincias del suroeste eviten atravesar el centro urbano de Azua.
No obstante, esta no fue una obra iniciada desde cero por la actual administración. El proyecto comenzó en 2012 y, según las autoridades que encabezaron su terminación, fue recibido en 2020 con alrededor de un 30 % de ejecución.

La circunvalación de Baní, abierta el 14 de agosto de 2025, tiene 19.8 kilómetros, 17 puentes y un costo informado de RD$7,700 millones. La vía busca sacar del centro de Baní parte del tránsito que se dirige hacia Azua, Barahona, Pedernales y las demás provincias de la región.
También se trata de un proyecto cuya planificación comenzó antes de Abinader. El Ministerio de Obras Públicas había convocado en 2019 una licitación para su diseño y construcción, por lo que la obra representa otro ejemplo de continuidad estatal, aunque la mayor parte de su ejecución y su entrega correspondieron a la administración actual.
En el este, el Gobierno inauguró el elevado de Andrés, Boca Chica, el 21 de febrero de 2023. La intervención, acompañada por las marginales de la autopista Las Américas, requirió una inversión de US$ 51 millones y fue diseñada para agilizar el tránsito en el corredor comprendido entre el aeropuerto de Las Américas y Boca Chica.

Monte Grande y Barrera de Salinidad: grandes inversiones en agua
En materia hidráulica, la obra de mayor dimensión entregada durante el período ha sido el embalse de la presa de Monte Grande, inaugurado el 25 de enero de 2024.
La presa tiene capacidad para almacenar aproximadamente 350 millones de metros cúbicos de agua y fue concebida para controlar las crecidas del río Yaque del Sur, abastecer sistemas de agua potable, ampliar la producción agrícola y favorecer a comunidades de Barahona, Bahoruco, Independencia y Azua.

Monte Grande tampoco comenzó durante la administración de Abinader. Su contrato data de 2009 y la construcción se inició durante gobiernos anteriores. Al momento del cambio de Gobierno de 2020, las autoridades situaban su avance entre un 30 % y un 40 %. La actual administración concentró sus esfuerzos en terminar el embalse y ponerlo en funcionamiento.
La inauguración, sin embargo, no significó la conclusión de todo el proyecto múltiple. En enero de 2024 todavía se encontraban pendientes obras complementarias, como canales de riego, una línea para alimentar el acueducto del suroeste y una central hidroeléctrica. El financiamiento estimado para estas intervenciones ascendía a US$ 236.9 millones.
Otra infraestructura relevante es la ampliación del acueducto Barrera de Salinidad, puesta en servicio el 22 de febrero de 2026 con una inversión de US$ 142 millones.

La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo informó que la intervención elevó la capacidad del sistema hasta seis metros cúbicos por segundo y puede impactar a cerca de dos millones de residentes de Santo Domingo Este y Santo Domingo Norte.
Cabo Rojo abre un nuevo frente turístico en Pedernales
El desarrollo turístico de Cabo Rojo, Pedernales, constituye uno de los proyectos territoriales más ambiciosos promovidos durante la administración de Abinader.
La primera fase del puerto turístico de Cabo Rojo fue inaugurada el 4 de enero de 2024 con la llegada de un crucero que transportaba más de 2,500 visitantes. La segunda etapa fue entregada el 16 de octubre del mismo año y amplió la capacidad para recibir simultáneamente dos barcos tipo Oasis y hasta 15,000 visitantes.





El puerto forma parte de un proyecto más amplio que incluye hoteles, carreteras, abastecimiento de agua, saneamiento y una terminal aérea. Algunas infraestructuras son financiadas directamente por el Estado, mientras otras se ejecutan mediante fideicomisos, alianzas público-privadas o capital privado. Por tanto, no todo el monto asociado con el desarrollo de Cabo Rojo puede contabilizarse como inversión pública directa.
Una de las obras todavía en construcción es el Aeropuerto Internacional de Cabo Rojo. En mayo de 2026, las autoridades informaron que la pista, la torre de control y el edificio terminal avanzaban con el propósito de recibir las primeras aeronaves en febrero de 2027.
Manzanillo se convierte en eje energético y logístico
En la región noroeste, la administración ha concentrado inversiones públicas y privadas alrededor de la bahía de Manzanillo, en Montecristi.
El 27 de marzo de 2026 fue inaugurada la central Manzanillo Power Land, con capacidad para incorporar 414 megavatios netos al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado. El conjunto de la planta y sus infraestructuras complementarias fue estimado en unos US$950 millones, financiados principalmente mediante inversión privada.

Para conectar los proyectos de generación con el sistema nacional, en julio de 2025 se inauguró una línea de transmisión de 345 kilovoltios y 128 kilómetros, desde Manzanillo hasta Santiago. Esa infraestructura y su subestación asociada representaron una inversión superior a US$147 millones.
La distinción es importante: aunque estas obras forman parte de la estrategia energética impulsada por el Gobierno, una parte considerable del capital de generación procede del sector privado, mientras el Estado participa mediante regulación, transmisión, acuerdos institucionales e infraestructura complementaria.
Ciudad Judicial y Ciudad Sanitaria: dos proyectos heredados y terminados
En febrero de 2025 fue inaugurada la Ciudad Judicial de Santo Domingo Este, una edificación de aproximadamente 46,000 metros cuadrados que concentra dependencias del Poder Judicial, el Ministerio Público, la Defensa Pública y la Jurisdicción Inmobiliaria.

La construcción requirió una inversión informada de RD$4,486.7 millones. Cuando Abinader asumió el Gobierno, la obra tenía alrededor de un 25 % de ejecución, por lo que su administración se encargó de reactivar y completar el proyecto.
En salud, la apertura del Hospital General Clínico Quirúrgico José Joaquín Puello, el 30 de septiembre de 2025, completó la entrega física de la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar.
El último edificio requirió una inversión de RD$ 3,207 millones e incorporó 232 camas, 14 quirófanos, 40 cubículos de cuidados intensivos y una unidad especializada para pacientes quemados.
La Ciudad Sanitaria había comenzado a construirse el 17 de diciembre de 2013. Durante la administración de Abinader se habilitaron sus componentes de manera gradual, comenzando por las consultas externas en julio de 2022 y concluyendo con el edificio clínico-quirúrgico en 2025.
Obras nuevas, obras heredadas y continuidad del Estado
El balance de infraestructura de estos casi seis años no puede reducirse a una sola categoría.
Proyectos como la Línea 2C del Metro, los teleféricos de Los Alcarrizos y Santiago, el túnel de la Plaza de la Bandera y la ampliación de Barrera de Salinidad fueron iniciados o desarrollados sustancialmente durante la gestión de Abinader.
En cambio, la presa de Monte Grande, las circunvalaciones de Azua y Baní, la Ciudad Judicial de Santo Domingo Este y la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar habían sido contratadas o comenzadas durante gobiernos anteriores.
Esto no elimina el mérito administrativo de conseguir financiamiento, resolver dificultades contractuales, reactivar trabajos o terminar infraestructuras paralizadas. Tampoco sería preciso presentar todas las obras como proyectos concebidos enteramente por la actual administración.
La historia de las grandes construcciones públicas dominicanas suele sobrepasar los períodos presidenciales. Por ello, una evaluación equilibrada debe distinguir quién diseñó y contrató la obra, qué porcentaje encontró cada gobierno, cuánto invirtió, qué componentes terminó y cuáles permanecen pendientes.
Una gran concentración antes del 27 de febrero y el 16 de agosto
Las fechas de inauguración muestran una práctica recurrente: el Gobierno concentra parte de sus entregas durante las semanas anteriores al 27 de febrero y al 16 de agosto.

El 27 de febrero no solo se conmemora la Independencia Nacional. También es la fecha en la que el presidente comparece ante la Asamblea Nacional para rendir cuentas, conforme al artículo 114 de la Constitución. Esto convierte las semanas previas en un período de alta exposición gubernamental, durante el cual las obras inauguradas pasan a formar parte del balance anual presentado al país.
Antes de la rendición de cuentas de 2023 fueron inauguradas la circunvalación de Azua, el 15 de febrero, y el elevado de Andrés, Boca Chica, el día 21. La Ciudad Judicial de Santo Domingo Este fue entregada el 23 de febrero de 2025. En 2026, la ampliación de Barrera de Salinidad se inauguró el día 22 y la Línea 2C del Metro, el 24.
El 16 de agosto conmemora el inicio de la Guerra de la Restauración y, cada cuatro años, marca el comienzo del nuevo período constitucional. También funciona políticamente como aniversario de la administración y fecha para presentar resultados.
En la antesala del 16 de agosto de 2025 fueron puestos en funcionamiento los trenes de seis vagones de la Línea 1 del Metro, el día 10, y la circunvalación de Baní, el día 14. El túnel de la Plaza de la Bandera fue abierto el 19 de julio de 2026, menos de un mes antes del sexto aniversario del Gobierno.
Sin embargo, varias entregas importantes ocurrieron fuera de esas fechas: el Teleférico de Los Alcarrizos fue inaugurado el 1 de mayo de 2023; Monte Grande, el 25 de enero de 2024; el Teleférico de Santiago, el 17 de marzo de 2024; las fases del puerto de Cabo Rojo, en enero y octubre de 2024; la Ciudad Sanitaria, el 30 de septiembre de 2025, y Manzanillo Power Land, el 27 de marzo de 2026.
Lo que sí puede identificarse es un patrón de concentración de inauguraciones antes de fechas de elevado valor patriótico, constitucional y comunicacional, especialmente el 27 de febrero.
Las megaobras que todavía no están terminadas
Pese al volumen de proyectos inaugurados, varias de las principales apuestas de infraestructura permanecen en construcción.
El Monorriel de Santiago presentaba un avance global de 92.6 % en junio de 2026. El Gobierno proyectó terminar las obras civiles en agosto, realizar las pruebas dinámicas durante el último trimestre del año e iniciar posteriormente la denominada "marcha en blanco".

La primera fase de la Línea 3 del Teleférico de Santo Domingo, que conectará sectores de Santo Domingo Oeste y tendrá un tramo hacia Haina, fue programada para diciembre de 2026. El sistema contempla siete estaciones.
También permanecen pendientes el Aeropuerto Internacional de Cabo Rojo, previsto para 2027, y la Ciudad Judicial de Santo Domingo Oeste, que registraba un 55 % de avance en marzo de 2026 y cuya conclusión fue proyectada para el primer cuatrimestre del próximo año.
Estas obras podrían ampliar considerablemente el balance de infraestructura del segundo mandato, pero hasta que no sean concluidas y puestas en servicio deben considerarse proyectos en ejecución y no realizaciones terminadas.
El verdadero balance dependerá de su funcionamiento
A casi seis años de gestión, la infraestructura se perfila como uno de los componentes centrales del legado que intenta construir Abinader, particularmente en movilidad urbana, conexión vial con el sur, agua potable, turismo regional y energía.
El Gobierno puede exhibir obras nuevas y la terminación de proyectos que permanecieron paralizados durante años. Al mismo tiempo, el balance requiere diferenciar entre inversión pública y privada, obras totalmente concluidas e inauguraciones parciales, así como entre proyectos concebidos por esta administración y aquellos heredados de gobiernos anteriores.
La apertura del túnel de la Plaza de la Bandera agrega una pieza visible a ese inventario. No obstante, el éxito definitivo de la infraestructura no dependerá solamente del acto inaugural, sino de su capacidad para reducir los congestionamientos, mantenerse en buenas condiciones y ofrecer resultados verificables a los ciudadanos.
Lo mismo ocurre con las demás "megaobras": su impacto deberá medirse por los pasajeros realmente transportados, el agua efectivamente distribuida, los tiempos de viaje reducidos, la energía incorporada, los servicios prestados y la capacidad del Estado para garantizar mantenimiento, seguridad y sostenibilidad durante los próximos años.
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