El presidente fundador del Grupo Puntacana, Frank Rainieri, advirtió que el costo de desarrollar nuevas habitaciones hoteleras ha incrementado de forma sostenida y que hoy puede ubicarse entre US$ 300,000 y US$ 500,000 por habitación, muy por encima de los niveles con los que arrancó el destino.

“Cuando yo comencé eran veinte mil dólares por habitación y hoy trescientos, cuatrocientos, quinientos mil dólares por una habitación hotelera”, afirmó Rainieri al explicar los factores que —según su lectura— han transformado la estructura de inversión del sector.

Rainieri situó el aumento como resultado de “tres cosas importantes” que, combinadas, elevan el monto final por cada “llave” hotelera. En su estimación, el salto no responde a un solo rubro, sino a una cadena de costos que inicia incluso antes de poner el primer bloque en obra.

Tierra más cara: el primer gran desembolso

El primer componente, según el empresario, es el encarecimiento de la tierra.

“Para tú tener un lote, tú tienes que pensar en buscar sesenta, setenta, ochenta millones de dólares”, señaló, subrayando que el acceso a terrenos con potencial turístico hoy exige capitales significativamente mayores que en décadas anteriores.

En términos económicos, ese costo inicial marca la base sobre la cual se estructura el resto de la inversión, especialmente en proyectos de gran escala.

Pero, además del precio del terreno, Rainieri subrayó un elemento clave para cualquier evaluación de inversión: el tiempo.

Explicó que, tras la compra del lote, el desarrollo puede tardar alrededor de cinco años en completarse, debido a un ciclo que incluye dos años de permisología, un año de diseños y dos años de construcción.

En ese período, indicó, el capital permanece inmovilizado, sin generar ingresos.

“Son cinco años que tú tienes que tener setenta, ochenta millones de dólares parados sin generar un chele de beneficio. Y eso solamente en el terreno”, afirmó, al describir el costo financiero de esperar para empezar a operar.

Habitaciones más grandes: más inversión por cada “llave”

A la dinámica de tierra y plazos, Rainieri sumó un cambio estructural en el producto turístico.

Recordó que los primeros hoteles se levantaron con habitaciones de 30 metros cuadrados, enfocadas en un turismo de precios más bajos. Sin embargo, aseguró que ese formato “ya no lo acepta el turismo de hoy”.

De acuerdo con su explicación, el estándar actual empuja a construir unidades de 40, 50 y hasta 60 metros cuadrados, lo que incrementa el costo por habitación, aun antes de considerar el equipamiento y las terminaciones.

Datos de la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores) y la Oficina Nacional de Estadística (ONE) indican que 2025 cerró con 1,030 establecimientos hoteleros y 94,309 habitaciones, para un aumento de 4.7 % respecto a 2024, cuando se contabilizaron 90,055 habitaciones.

Remodelaciones y reducción de inventario: “de dos, hacer una”

El cambio de estándar también impactó la reconversión de propiedades existentes. Rainieri planteó que, en muchos casos, los hoteles han tenido que rehacer sus espacios y que la actualización puede implicar una decisión costosa: “en muchos casos, de dos hacer una”.

Ese tipo de remodelación, aunque mejora el producto, tiende a elevar el costo por “llave”, porque la inversión se concentra en menos unidades finales.

Áreas comunes y amenidades: el “conjunto” también se paga

Rainieri sostuvo que el incremento de costos no se limita al dormitorio. En su criterio, también se ha encarecido el estándar de restaurantes, lobbies y áreas comunes, con una oferta más sofisticada que la de décadas pasadas.

“Ya tú llegas a los lobbies de los hoteles de hoy, no tienen que ver nada con eso rural que había antes”, señaló.

Y resumió el cambio de propuesta: “Antes la atracción era la playa, hoy es el conjunto”, en referencia a que el valor del producto turístico se apoya cada vez más en la infraestructura completa del complejo.

Del turismo de tarifas bajas a un modelo de mayor valor

En el trasfondo, Rainieri describió un viraje del mercado: el destino dejó atrás la etapa de competir por precio.

“En una época nos peleábamos la baja… todo el mundo era compitiendo para bajar la tarifa… Eso es historia”, afirmó.

A su juicio, la industria se reorientó a ofrecer “más y mejor” y, en esa transición, el gasto de capital por habitación —tanto en nuevas construcciones como en remodelaciones— se elevó de manera significativa, con un turista que, según dijo, “está pagando el precio”.

La Altagracia concentra más de la mitad de la oferta hotelera

Por zona, La Altagracia cuenta con el 57.7 % de las habitaciones hoteleras del país, con 54,418 unidades distribuidas en 172 establecimientos.

La oferta se divide por municipios:

  • Playa Bávaro: 13,087
  • Arena Gorda: 12,364
  • El Cortecito: 7,888
  • Uvero Alto: 7,528
  • Bayahíbe: 4,494
  • Punta Cana: 4,742
  • Cabeza de Toro: 3,714
  • Salvaleón de Higüey: 601

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Tres de cada cinco habitaciones hoteleras están ubicadas en La Altagracia

Katheryn Luna

Editora de Economía

Editora de Economía. Periodista. Comunicadora Social, con maestría en Comunicación Corporativa. Experiencia en temas educativos, salud, turismo, tránsito, transporte, gestión de desechos, agua y economía. Premios AIRD, Funglode, FIL, Indocal, Unicef, Juan Bosch, Raphy Durán y PEL.

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