Amigo lector, estando muy consciente de que los eventos bélicos recientes acapararán toda vuestra atención, no obstante, he querido compartir con ustedes esta reflexión. La misma refleja mi compromiso con la impronta de que mi voz y mi pluma son parte de la arquitectura moral del país, al tender puentes, elevar el discurso y recordar que la palabra también es un acto de servicio. Mis ideas iluminan, NO dividen; llevo décadas sembrando…

1. LRAC es nuestro presidente.

Él asume la Presidencia de la República en un momento en que el país exigía claridad, firmeza y una visión de largo alcance. No llegó a un despacho vacío, sino a un escenario cargado de expectativas, tensiones acumuladas y la necesidad urgente de reenfocar el rumbo económico y social. Su mandato inició con la conciencia de que gobernar hoy implica sostener un país que cambia más rápido que sus instituciones, y que demanda más de lo que su estructura productiva puede ofrecer.

2. El concepto de Atlas y la carga del mundo

En la mitología griega, Atlas es el titán condenado a cargar nuestro planeta sobre sus hombros por toda la eternidad. No lo hace por elección, sino por destino: una responsabilidad inmensa que simboliza el peso del orden universal. Atlas no sostiene el mundo para lucirse, ni para ser aplaudido; lo sostiene porque, si no lo hace, todo se derrumba.

Esa imagen —un ser solitario, firme, inclinado bajo el peso de algo que lo supera— se ha convertido en un símbolo de liderazgo, sacrificio y resistencia.

Atlas representa a quien carga lo que otros no pueden o no quieren cargar.

3. El paralelismo: la carga de Atlas y la carga de LRAC en 2026

El 2026 no será un año ligero para Luis Rodolfo Abinader Corona (LRAC). Su “carga” no es mítica, pero sí monumental:

Carga económica

• Un aparato productivo que necesita modernización real.

• Un mercado laboral presionado por la informalidad.

• La urgencia de atraer inversión sin hipotecar la soberanía económica.

• Reconfigurar los pensamientos académicos para reorientarlos a la competencia técnica e industrial.

Carga financiera

• Compromisos de deuda que limitan el margen de maniobra.

• La necesidad de equilibrar gasto social con disciplina fiscal.

• Un sistema tributario que requiere reformas profundas para ser justo y eficiente.

• Acabar con el narcicismo monetario y cambiario que hoy arropa nuestra política monetaria.

Carga social

• Una ciudadanía más consciente, más exigente y menos paciente.

• Brechas históricas en salud, educación y seguridad que ya no admiten excusas.

• La responsabilidad de gobernar en un país donde cada decisión tiene impacto inmediato en la vida cotidiana.

Como Atlas, él carga un peso que no eligió en su totalidad, pero que ahora le pertenece. La diferencia es que su carga no es eterna: es una oportunidad histórica para transformar, ordenar y sembrar un futuro más digno para todos.

4. Retos

En este 2026 puede sintetizarse en tres vectores estratégicos:

1. Estabilidad macroeconómica con disciplina fiscal

El país necesita un equilibrio entre gasto social y sostenibilidad financiera. La gestión de deuda, la eficiencia del gasto y la modernización tributaria serán determinantes para mantener la confianza interna y externa. Además, permitir la apertura de cuentas corrientes, en dólares estadounidenses, en nuestro anquilosado sistema bancario.

2. Reordenamiento institucional y productividad

Sin reformas estructurales —laborales, regulatorias, administrativas— la economía seguirá limitada por su propia rigidez. La productividad nacional depende de simplificar, digitalizar y transparentar.

3. Cohesión social y legitimidad

La gobernabilidad en 2026 no se sostiene solo con decretos: requiere legitimidad social. LARC deberá articular políticas que reduzcan brechas, fortalezcan servicios esenciales y generen resultados visibles en el corto plazo.

Si estos tres ejes se alinean, la carga deja de ser un peso inmóvil y se convierte en una plataforma de transformación, desarrollo y prosperidad.

5. Colofón

LRAC inicia su mandato como un Atlas quisqueyano, sosteniendo sobre sus hombros el peso combinado de la economía, las finanzas y la esperanza social de un país que necesita dirección.

Su desafío no es solo administrar, sino redefinir. No solo responder, sino anticipar. No solo cargar, sino mover el país hacia un equilibrio más justo y sostenible. De ahí que las perspectivas dependerán de su capacidad para combinar firmeza con sensibilidad, visión con pragmatismo y liderazgo con responsabilidad colectiva. Si logra equilibrar esas fuerzas, su carga —como la de Atlas— no será un castigo, sino un acto de servicio que marque una época.

LRAC carga hoy el país como Atlas cargaba el cielo: no por gloria, sino por deber. Pero a diferencia del titán solitario, él no está condenado a sostener su carga en silencio. Tiene detrás a un pueblo que, cuando despierta, empuja. Tiene instituciones que, si se alinean, alivian. Y tiene la oportunidad —única, irrepetible— de convertir esa carga en impulso.

El 2026 será un año de definiciones. No será fácil, pero tampoco imposible. La historia dominicana está hecha de hombres y mujeres que han sabido cargar más de lo que parecía humanamente soportable. Si LRAC logra escuchar, ordenar, priorizar y convocar, su carga no será un castigo: será el punto de apoyo para mover el país hacia un horizonte más digno.

Porque al final, ningún Atlas sostiene el cielo para siempre. Lo sostiene hasta que llega el relevo. Y lo importante no es cuánto pesa la carga, sino qué país queda después de haberla sostenido. El 2026 será su prueba. Y también puede ser su oportunidad.

 

Virgilio Malagón Alvarez

Economista

PhD en Economía con especialidad en Hidrocarburos de la Universidad de Thornewood, Holanda. Ha sido docente, conferencista y planificador. Tiene amplia experiencia en la Administración Publica, incluyendo el Banco Central, donde fue Director Ejecutivo del Fondo FIDE e INFRATUR . Además, desde hace varios años, ha incursionado en el negocio de los hidrocarburantes y Energías Renovables. En la actualidad es Asesor de la Rectoría de la Universidad del Caribe, UNICARIBE.

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