También el cuerpo tiene sus diferentes estados. Debemos estar atentos, atentas, para no confundir una emoción, una euforia, con una MOCIÓN del B.E.; como no confundir una ansiedad, una depresión, con una TRAMPA del M.E.
En la realidad, el cuerpo/espiritual tiene tres estados diferentes, que los vivimos como una unidad, que nos exigen conocernos lo mejor que podamos para saber distinguir en cuál estado estamos:
FISIOLÓGICO PSICOLÓGICO ESPIRITUAL
+ Fresco/Oxigenado Contento/Eufórico Paz interior/Consolación
(Acabo de bañarme). (Recibo buena noticia). (Servicio solidario).
_ Tengo diarrea ansiedad pierdo paz int./desolación.
(Algo me cayó mal) (Esperar a alguien…) (Des Autoestima)
¿CÓMO SÉ QUE ESTOY EN UNO DE ESOS ESTADOS?:
* Por el conocimiento personal que tenga de mí. ¿Cómo soy…?
* Reconstruyendo mi historia de salud. Dime de qué te enfermas y te diré quién eres.
Conociendo bien mis heridas. Conocer bien mis cualidades. Dialogar con alguien que me conozca, me quiera y que me respete… Agotar todas las causalidades. ¿Por qué tengo lo que tengo?
+ ¿Qué pasa?
+ ¿Por qué pasa?
—¿Qué puedo hacer?
Este ejercicio me exige papel y lápiz para poder identificar la raíz de lo que me pasa y poder tomar una decisión: 1.º Tengo que hacer una lluvia de ideas sobre mí mismo: ir escribiendo todo lo que se me ocurre al pensar "¿qué me pasa?", y cuando vea que ya estoy repitiendo, detenerme y paso a la 2.ª pregunta: ¿por qué me pasa?
Para saber el porqué me pasa, voy viendo una a una las respuestas a la 1.ª pregunta: ¿si esto se resuelve, se soluciona mi situación? ¿Sí o no? Si veo que no resuelve porque hay otra causa mayor…, tacho esa posibilidad y sigo adelante haciéndome la misma pregunta: ¿Sí o no?, hasta que encuentre el porqué, que es la respuesta a la 2.ª.
La 3.ª respuesta: ¿qué hacer? Ya conozco el porqué pasa, lo cual es la raíz de la situación; ahora puedo preguntarme: ¿qué haría Jesús? Y eso que vea, que Jesús haría, yo con interés de hacer lo mejor, que es lo más conveniente para los demás y para mí; eso es lo que Dios quiere que haga…
Mi relación con Dios tiene que llevarme a descubrir los canales, el “modo” de mi relación con Él, y lo expreso en una “consigna”, que es la forma concreta por donde Dios quiere llevarme. Es el modo como Dios me guía. Es la joya de mi vida espiritual. Es una palabra, una frase que concentra lo que le da sentido a mi vida. Es mi absoluto innegociable. Es la semilla de Dios. Es mi valor originario.
Mi consigna expresa el paso, el ritmo al que Dios baila conmigo. Es aquello por lo cual yo me juego la vida física y la vida institucional; si no…, que me boten; pero yo no me salgo, ni provoco, pero mantengo la fidelidad creativa a mi Valor Originario, lo cual hace que la Iglesia sea tan mía como del Papa; que la Congregación (Institución) sea tan mía como del Superior General…
Lo de Dios conlleva lucha con los más cercanos institucionalmente por la seguridad de vida adquirida en que se vive; con los familiares porque no entienden la propuesta que Dios hace, o no la quieren aceptar…; con quienes se aprovechan de los empobrecidos porque son sus carnadas y no permiten que alguien les abra los ojos…
PREGUNTAS que podríamos hacernos:
¿Me esfuerzo en preparar el tema de mi oración diaria?
¿He descubierto el modo de comunicarme con Dios, con el Otro y con la Naturaleza?
¿Puedo identificar las invitaciones de Dios y las trampas del M.E? ¿Porqué?
* ¿Soy coherente con mi oración?…
Estas lecturas bíblicas nos pueden dar luz y poder caminar mejor en la vida cotidiana:
· Lc.4,1-15, el M.E. tienta a Jesús;
· Lc. 6, 36, ser compasivos como el Padre;
· Lc. 17, 10, mantenerse humilde y no engrandecerse…
· Jn. 15, 18-21, Jesús nos ha escogido y el mundo nos odia…
· Mt. 25, 31-46, el juicio final…
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